El inversor tiene que empezar a construir el escenario post-Covid

"Pensar en verde puede significar una apuesta ganadora"

Fuente: Refinitiv, Pictet AM, entre 02012006 y 11092020.
Fuente: Refinitiv, Pictet AM, entre 02/01/2006 y 11/09/2020.

El inversor tiene que empezar a construir el escenario de inversión post-Covid, pues se empieza a vislumbrar un mejor 2021.

Al respecto estamos viendo que las políticas fiscales y monetarias hacen su labor, permitiendo datos macroeconómicos bastante positivos, aunque todavía haya una gran disociación entre los mercados y la calle. De hecho el estímulo monetario de los bancos centrales sigue siendo suficiente para respaldar la demanda, con un volumen de masa monetaria pública y privada en máximo histórico del 28% del PIB e incluso es posible que procedan con cuidado al valorar la cantidad o necesidad de nuevos estímulos, por temor a cargar demasiado si esta segunda ola de coronavirus resulta ser menos dañina de lo previsto.

El caso es que la producción industrial ha estado fortaleciéndose y el comercio ha recuperado en gran medida su dinamismo en muchas partes del mundo. Es más, la fortaleza de ventas minoristas en EE.UU. y China contradicen parcialmente el pesimismo de las encuestas de sentimiento. En EE.UU. el motor de la recuperación está siendo la vivienda, que, con los tipos de interés en mínimos históricos, se ha visto impulsada a máximos en 14 años, hasta el punto de que esperamos una contracción menor de su PIB este año, del 4,6% y una recuperación del 5,5% en 2021. De todas formas en la Euro Zona las nuevas restricciones amenazan con desestabilizar la recuperación en servicios, mientras en Japón las ventas minoristas siguen bajas.

Economías emergentes, encabezadas por China

Pero las economías emergentes, encabezadas por China, cuyos indicadores de niveles de producción en tiempo real están en niveles anteriores a la pandemia, se recupera con fuerza con la mejora del comercio global. De hecho ha crecido 4,9% el tercer trimestre en comparación con el año anterior, a mayor ritmo que en el segundo, cuando logró evitar la recesión. Además el indicador adelantado de actividad económica en emergentes se ha vuelto positivo trimestralmente por primera vez este año.

Hay oportunidades y hay que saber mirar en el detalle

En este estado de cosas hay oportunidades y hay que saber mirar el detalle.

En renta fija la rentabilidad en términos reales va a ser mínima en países desarrollados, incluso en Europa negativa. Pero vemos mucho potencial en deuda emergente en moneda local, sobre todo por una infravaloración de entre 20% y 25% de estas divisas respecto al dólar. En concreto la rentabilidad a vencimiento de la deuda China en renminbi a diez años es del 3,1%, con una prima récord de 2,5% respecto a la deuda del Tesoro de EEUU y con potencial de apreciación del renminbi frente al dólar. Además el interés de los inversores extranjeros por los bonos chinos va en aumento a medida que gana importancia en los principales índices. En septiembre el índice World Government Bond de FTSE Russell ha sido el último en incorporar deuda China -decisión que, según Standard Chartered, puede atraer entradas adicionales de entre 140.000 y 170.000 millones de dólares-.

Sobre ponderamos deuda del Tesoro de EEUU, franco suizo y oro

Además sobre ponderamos deuda del Tesoro de EEUU, franco suizo y oro -el metal precioso ha llegado a subir 25% desde enero-. Estamos negativos en el dólar a cinco años vista, aunque a corto plazo su tipo de cambio depende de los resultados de las urnas en EE.UU. y una victoria aplastante de los demócratas tendría consecuencias positivas para el billete verde, por estímulo interno y acicate para que las empresas estadounidenses vuelvan a invertir.

Además, una recuperación económica global más segura y beneficios revisados al alza son buenas noticias para la deuda empresarial. En EE.UU la posición para la deuda grado de inversión es favorable, dado el considerable apoyo de la Reserva Federal. Sin embargo en EEUU el crédito especulativo depende en mayor medida del crecimiento económico y está muy expuesto al sector energético, que ha sufrido un duro revés y cuyas perspectivas siguen imprecisas. Por su parte la composición del mercado de deuda de alta rentabilidad Europa es menos cíclica y centrada en el sector energético y su segmento grado de inversión, al igual que en EE.UU., cuenta con respaldo de compras del banco central, aunque el BCE lleva más tiempo comprándola y los efectos de su intervención pueden estar descontados.

En acciones preferimos valores defensivos de calidad tales como renta variable suiza, consumo básico y sector farmacéutico y cíclicos atractivos como materiales de la Euro Zona.

EEUU: el peor escenario a corto plazo es una elección disputada

El caso es que estamos viendo volatilidad en los mercados por las elecciones en EEUU, a lo que hay que prestar mucha atención.

El peor escenario para los mercados a corto plazo es una elección disputada, pues la mayor dependencia del voto por correo puede dar lugar a retrasos en los resultados en Estados clave y cualquiera de los candidatos impugnar la elección. Ello retrasaría cualquier estímulo postelectoral. Si no hay un resultado claro habrá volatilidad. Ya en la elección de 2000 entre George W. Bush y Al Gore los mercados cayeron 8% desde las elecciones hasta mínimo durante el mes que tardó el veredicto. Lo mas probable es que el resultado sea un gobierno sin mayoría clara en ambas Cámaras.

Además, las cuestiones centrales no han cambiado e, independientemente de quién gane, aunque el efecto de mercado inicial varíe por sectores, no creemos que el resultado vaya a cambiar el rumbo económico en EEUU a medio plazo.

Piensa en verde

Pensar en verde puede significar una apuesta ganadora. No hay que olvidar que la inversión socialmente responsable implica una mejor gestión de riesgos. Así, una compañía que califique bien a nivel financiero y de factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo, tendrá que hacerlo mejor a medio y largo plazo. Ello también aplica a los gobiernos y se alinea con el inversor quien, además de rentabilidad quiere un impacto positivo de sus inversiones. Efectivamente, los últimos años "pensar en verde" ha supuesto una mejor rentabilidad respecto al mercado, con impacto positivo en muchos aspectos.

Hay que tener en cuenta que el Fondo de Recuperación de la UE de 750.000 millones de euros es una respuesta potente al shock pandémico, lo que, combinado con el Fondo de Garantía para empresas y Mecanismo Europeo de Estabilidad, eleva el de gasto colectivo a 1,2 billones de euros, 6,5% del PIB. De 1,04 billones de presupuesto europeo 2021-2027, 30% puede ser dedicado a acción climática. Esto acelera la tendencia hacia energías renovables y movilidad eléctrica y refuerza el Pacto Verde que facilita que Europa sea la primera región en el mundo en ser neutral en carbono para 2050. Según la Comisión Europea el bloque necesita 260.000 millones de euros en inversiones "verdes" adicionales anuales para el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a niveles de 1990. Ello puede crear 700.000 puestos de trabajo.

El caso es que va a haber grandes ganadores y perdedores. Los beneficiarios incluyen empresas activas en energías renovables -eólica y solar, ya son las fuentes más baratas de energía en muchos países-; edificios verdes, así como movilidad eléctrica, incluyendo vehículos, infraestructuras y, de manera destacada, el segmento de tecnología, semiconductores y movilidad inteligente.

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