Abogados quemados por el trabajo durante el Covid

Más del 65% afirma sentir más angustia y agotamiento. Los jóvenes son más vulnerables

Abogados quemados por el trabajo durante el Covid

Se dice que al tsunami provocado por el Covid-19 le seguirá otra ola de problemas de salud mental. Aunque pueda ser más silenciosa, sus efectos también serán graves. En el entorno laboral, este fenómeno ya ha empezado a notarse. Según una encuesta elaborada por la consultora Hays, cuatro de cada diez trabajadores consideran que su bienestar emocional se ha visto deteriorado en los últimos meses.

El sector legal no ha sido ninguna excepción. La incertidumbre generada por la pandemia, unida al aumento exponencial de trabajo en ciertas áreas, ha incrementado la sensación de estrés y ansiedad entre los abogados.

Es el caso de Virginia García, letrada especializada en el ámbito laboral. “Al principio fue una locura”, relata. “Los clientes estaban asustados y llamaban con dudas para las que no teníamos respuesta”. Después, comenzó una época de mucho trabajo, principalmente en forma de tramitación de ERTE. Todo ello, agrega, en un contexto de absoluta incertidumbre, ya que se aprobaban normas “cada dos por tres” que cambiaban el panorama legal e incrementaban la preocupación de los clientes. Al final, acudió a una psicóloga para conseguir herramientas que le ayudaran a gestionar la situación. “Llega un momento en el que no puedes más”, reconoce.

El de Virginia no es un caso aislado. Desde la Agrupación de Jóvenes Abogados de Madrid revelan que han experimentado un auge de las consultas de compañeros afectados por estrés, ansiedad y otras dolencias psicológicas.

Según un estudio de la asociación Humanizando la Justicia, el 15% de los letrados españoles se sienten “quemados” por su trabajo, mientras que el 65% afirma estar agotado. A día de hoy, estos niveles serían superiores, afirma Paloma Rodrigo, directora de la organización, ya que el informe fue elaborado justo antes de que la pandemia estallara en nuestro país. Y, como indica, “a mayor carga de trabajo, aumenta la sensación de desgaste”.

Marisa Méndez, psicóloga-couch y profesora del IE Law School, confirma este extremo. “Al principio vino una fase de estrés, ahora estamos en la de agotamiento, y esta es la peligrosa” advierte. Para Méndez, la propia idiosincrasia de la profesión agrava la situación de los juristas, que normalmente se encuentran expuestos a altos niveles de estrés, jornadas interminables y un sistema en el que se mide al letrado por sus resultados, “sin tener en cuenta las circunstancias que lo rodean”.

Asimismo, la psicóloga señala otro factor relevante, y es que los abogados “tienden a ser muy individualistas”. Esto genera muchas ventajas, como un mayor sentido de la responsabilidad y habilidad para resolver los problemas de forma autónoma. Pero también tiene un efecto dañino, ya que “a los letrados les cuesta más transmitir preocupaciones o pedir ayuda”, expone.

Jóvenes, los más vulnerables

Los abogados jóvenes se han visto especialmente afectados por esta situación. Ejemplo de ello es el caso de Julia, nombre ficticio de una abogada procesalista de 27 años, que empezó a trabajar en una firma en febrero (un mes antes de que se decretara el estado de alarma). “Sentí mucha soledad, ya que no estaba acostumbrada al modelo remoto y no conocía a nadie”. Al estar paralizados los juicios y haber sido la última en incorporarse al despacho, Julia temía que pudieran echarla. “Era muy estresante pensar en que podía quedarme sin trabajo en un contexto de crisis”, recuerda. Después vino un pico de trabajo marcado por la vuelta a la actividad de los juicios, lo que requería atención sobre los plazos y revisar las notificaciones constantes de Lexnet. “Al final, acabé desarrollando mucha ansiedad”.

En este sentido, un estudio del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos realizado en agosto indica que, aunque la sensación de estrés se ha generalizado entre toda la población, los jóvenes se han visto más afectados. Así, ocho de cada diez afirman estar llevando mal la falta de interacción social, y casi la mitad (el 40%) considera que su nivel de concentración y productividad ha empeorado.

Conexión 24/7

Aunque la llegada del teletrabajo al sector legal se ha traducido en numerosas ventajas, lo cierto es que también ha tenido un lado negativo, y es que ha dificultado la capacidad de desconexión de los juristas. “Antes, ningún jefe te iba a llamar una vez hubieras salido de la oficina, pero al estar en casa con el ordenador, recibía muchos correos con tareas para hacer fuera de mi horario”, critica Julia.

De acuerdo con un sondeo de Law.com, nueve de cada diez abogados sienten que la presión del trabajo durante el encierro ha interferido negativamente en su vida personal. A ello se le suma la decisión de hacer la segunda mitad de agosto hábil en los juzgados. En este sentido, Maia Román, presidenta de la Confederación Española de Abogados Jóvenes (CEAJ), recuerda que se trata de la única época en la que los letrados pueden tomarse un descanso.

La ausencia de vacaciones “después de una época especialmente dura de trabajo”, recalca, ha sido un duro golpe para los juristas, incidiendo negativamente en su bienestar. Esto se traduce en una sensación de estrés que, “de arrastrarse mucho tiempo, puede tener consecuencias muy negativas”, concluye Méndez.

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