La salida a Bolsa de Bankia fue un error, pero no fue un delito

La fiscalía ha sido incapaz de armar un caso penal digno de tal nombre y los jueces han acertado al absolver a los acusados

La Audiencia Nacional dictó sentencia ayer sobre el caso Bankia, nueve años después de que ocurriesen los hechos y casi un año después de quedar el juicio visto para sentencia. Los jueces han absuelto a todos los acusados de los cargos de falsedad contable y estafa a inversores de que les acusaban la fiscalía y las acusaciones particulares. La sentencia es un acierto jurídico. Los jueces han sabido abstraerse del linchamiento moral al que han sido sometidos algunos de los acusados de lo que son los hechos probados en juicio que encajen en el tipo penal correspondiente. Y a tenor de lo ocurrido tanto durante la instrucción como en el juicio oral, una decisión que se guiase por criterios jurídicos –y no de opinión pública– conducía directamente a la absolución, como así ha ocurrido.

Durante todo el caso se han puesto de manifiesto comportamientos muy poco edificantes de los protagonistas de la crisis de Bankia, tanto en el ámbito público como en el privado. Obviamente, con la inyección de dinero público que fue necesaria, la nacionalización, el rescate, la pérdida de dinero por parte de los inversores (compensada en el caso de los minoristas) y otras derivadas posteriores no cabe duda de que la salida a Bolsa de Bankia, juzgada a posteriori, fue un error. Y a tenor de algunos testimonios del juicio, un error que podía haberse anticipado ya entonces. Pero equivocarse no es un delito y en esta ocasión la fiscalía ha sido incapaz de armar un caso penal digno de tal nombre. Sin hechos, sin pruebas, sin conocimientos contables, mercantiles ni financieros, la fiscalía, que ha ido cambiando de criterio y que ha exhibido una ignorancia incomprensible en la materia, es la gran derrotada del caso Bankia. Los jueces sacan los colores en diversos pasajes de la sentencia a la fiscalía, que ya en el juicio oral dio sobradas muestras de inconsistencia.

La sentencia de ayer hace un pormenorizado relato de los hechos probados, puestos en contexto, liberados de amarillismos y de interpretaciones infundadas. Los jueces ponen de manifiesto la falta de concreción de las acusaciones, al punto de que casi las caricaturizan por centrarse solo en “actitudes genéricas” y no en “actos concretos”. El fallo señala además el carácter supervisado (Banco de España, auditor, CNMV, EBA...) tanto de las cuentas como de la salida a Bolsa de Bankia y se recrea en las decenas de páginas de advertencias sobre riesgos del folleto de la salida a Bolsa y en la “amplia y certera” información que contenía. Por mucho que la gestación de Bankia, su salida a Bolsa, su crisis y su rescate supongan un capítulo negro de la historia financiera española, los jueces aciertan al absolver a los acusados.