Lagarde insiste en que vigila el alza del euro y su efecto sobre la inflación

Asegura que el BCE está listo para actuar y perseguir su objetivo de estabilidad de precios

Christine Lagarde en su intervención ante la Asamblea del Parlamento franco-alemán
Christine Lagarde en su intervención ante la Asamblea del Parlamento franco-alemán AFP

La presidenta del BCE no ha tenido más remedio hoy que insistir en que la institución vigila muy de cerca la apreciación del euro y en que adoptará las medidas que sean necesarias para cumplir el objetivo de la estabilidad de precios en la zona euro. Después de mostrar cierta frialdad ante el alza del euro tras la última reunión del Consejo de Gobierno, Lagarde ha afirmado hoy que “la apreciación del euro obviamente juega un papel en diferentes aspectos y en lo que concierne a la política monetaria, ejerce una presión a la baja sobre los precios”.

“Seguimos muy atentamente la apreciación del euro y lo tenemos en cuenta en nuestra política monetaria”, ha añadido Lagarde hoy durante su intervención ante la Asamblea Parlamentaria franco-alemana. En su discurso, la presidenta del BCE ha reconocido que la incertidumbre en el entorno actual requiere un análisis cuidadoso de la información disponible, incluida la evolución del tipo de cambio, en relación a sus implicaciones en las perspectivas de inflación a medio plazo”. Y ha insistido en que el BCE continúa "listo para ajustar todos sus instrumentos, de la manera apropiada, para asegurar que la inflación se mueve hacia su objetivo de una manera sostenida”.

La presidenta del BCE también ha apuntado hoy que los datos económicos sugieren un fuerte rebote de la economía en el tercer trimestre, si bien la recuperación sigue siendo incierta e incompleta y continúa “fuertemente sujeta a la evolución de la pandemia y al éxito de las políticas para hacerle frente”.

La apreciación del euro se ha convertido en un nuevo obstáculo para el cumplimiento de los objetivos de política monetaria del BCE. Por un lado, está reflejando la mejor percepción que tienen los inversores de la zona euro y su fortaleza permite abaratar las importaciones, lo cual se convierte en un factor de ayuda para combatir la crisis actual. Pero ese abaratamiento de las importaciones constituye precisamente un elemento de presión a la baja sobre los precios, lo opuesto al aumento de la inflación que persigue el BCE. 

La fortaleza de la divisa y el impacto económico de la nueva oleada de la pandemia en la zona euro está reforzando la expectativa de que el BCE terminará por elevar en los próximos meses la cuantía de su plan extraordinario de compras antipandemia, dotado con 1,35 billones hasta al menos junio del año próximo y del que ya se han consumido más de 500.000 millones de euros. 

El diario Financial Times señala hoy precisamente que el BCE está estudiando un ajuste en sus instrumentos de política monetaria, incluido el plan extraordinario de compras antipandemia que se ha convertido en la herramienta principal de la institución en su respuesta ante la crisis. La persistente incertidumbre y la gravedad de la crisis hacen que sea necesario debatir si es necesaria una mayor flexibilidad en la respuesta del BCE, según apunta el diario. La institución ya ha dado pasos insólitos en su programa antipandemia (PEPP), como la adquisición de deuda soberana griega, por debajo del grado de inversión, o haberse alejado del criterio de la clave de capital, por el que las compras de deuda soberana de un país debían ser proporcionales a su peso en el capital del BCE. Cualquier paso adelante más supondrá previsiblemente un arduo debate en una institución que ya está muy al límite en el uso de sus herramientas de política monetaria.

Por lo pronto, y a la vista de un mercado financiero que se muestra estable pese al repunte de la pandemia, el BCE no ha intensificado sus compras de deuda. Durante la semana pasada, el volumen de activos adquirido bajo su plan antipandemia fue de 16.090 millones, una cuantía superior a la de la semana precedente, pero alineada con lo registrado durante el mes de agosto y muy lejos de los más de 30.000 millones de euros en sus primeras semanas tras su puesta en marcha, a finales de marzo. En total, el PEPP alcanza ya los 542.733 millones de euros. A las compras bajo este programa se sumaron la pasada semana otros 6.123 millones en compras de deuda soberana y 1.946 millones en bonos corporativos. 

 

 

 

 

 

 

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