Rodrigo Cebrián: “Las fusiones en banca traerán problemas en la calidad al cliente”

Advierte de la desconexión entre la economía y los mercados y apunta a la vacuna del coronavirus como la gran incertidumbre aún por resolver

Rodrigo Cebrián, director de inversiones de Edmond de Rothschild en España
Rodrigo Cebrián, director de inversiones de Edmond de Rothschild en España

Representa en España al equipo de inversiones de Edmond de Rothschild, entidad especializada en banca privada que lleva ya 20 años en nuestro país. Se incorporó al grupo en 2007 y hoy es el responsable del área de asesoramiento y gestión de carteras. Prevé una recuperación del ciclo en 2021 para prácticamente todas las regiones, no obstante teme que “el resurgimiento del virus se acentúe y genere de nuevo una corrección”.

¿Están los mercados más optimistas que la economía real?

Estamos en un momento de gran desconexión y no solo en Bolsa sino en el resto de mercados financieros también. La renta fija está en algunos casos por encima de los niveles pre Covid, algo que no tiene mucho sentido con las estimaciones que se barajan para el crecimiento económico. Este trimestre es muy importante porque desde marzo la recuperación se ha basado en la confianza que han imprimido bancos centrales y administraciones. Ahora nos encontramos con esta gran desconexión con la calle, donde se empiezan a generar grandes desigualdades y ciertos riegos, sobre todo en el empleo. Si el empleo no se consigue recuperar a tasas razonables, efectivamente entraríamos en un grave problema y, por tanto, los mercados financieros se podrían ver castigados.

¿Qué otros riesgos les preocupan de aquí a final de año?

La gran incertidumbre es la vacuna, si funcionará, cuándo y si servirá para toda la población. Una segunda ola del virus podría generar de nuevo un grandísimo riesgo para el ciclo económico. Además está la relajación de los datos macro. Desde marzo hasta julio ha habido una recuperación exponencial de todos los indicadores adelantados pero, claro, veníamos de cero. Ahora esos datos pueden ralentizarse porque ya no hay estímulos y la economía real debe funcionar por sí sola.

¿Y las tensiones comerciales entre EEUU y China?

Forman parte del cóctel. Se podrían sobrecalentar de cara a las elecciones americanas y China responder con contundencia, ya que se está haciendo cada vez más fuerte. Es uno de los ganadores de después de la crisis del Covid. Y los otros riesgos son las elecciones americanas y también las tensiones que están volviendo en el campo del Brexit.

Y ante este escenario, ¿qué mercados les gustan más?

Estamos sobreponderamos en EE UU. Seguimos pensado que es la economía más flexible y robusta, algo demostrado crisis tras crisis. Es muy pronto para confiar en China como la gran superpotencia, pero, sin duda, podría ser la segunda región con mayor fortaleza, y en tercer lugar Europa.

¿Es la tecnología su sector preferido?

Sí, el Covid es la excusa perfecta para que la tecnología dé un paso muy fuerte. Es clave el papel fundamental que va a tener, a pesar de las valoraciones, en los próximos meses y años. Las industrias más pesadas necesitan todavía una reestructuración muy importante y eso también conlleva destrucción de empleo y, por lo tanto, poco atractivo a nivel de inversión.

¿Hay un exceso de valoración?

Lo importante no son solo las valoraciones sino la capacidad de crecimiento del beneficio, y la de los sectores tecnológicos está siendo mucho mayor que la industria pesada o incluso que los bancos. Lo que sí es cierto es que están atrayendo muchísimo capital y, por lo tanto, las valoraciones están llegando a unos múltiplos totalmente exagerados. Pero también hay que tener en cuenta que con tipos de interés cero existen pocas alternativas y hemos visto una rotación muy importante hacia los sectores de crecimiento, y por lo tanto la tecnología. ¿Es necesaria una corrección? Sí, el sector debería consolidar los niveles actuales y demostrar que ese crecimiento de beneficios va a ser efectivo y constante.

¿Qué estrategias están aplicando en sus carteras?

En este momento queremos construir carteras robustas. No olvidemos que antes del Covid estábamos en la fase tardía del ciclo económico. Tanto los bonos del Estado como el oro están teniendo un papel fundamental y en concreto el oro representa una parte importante como activo refugio. Por la parte de renta fija, tiene sentido seguir apostando por la estrategia defensiva y ahí los bonos del tesoro americano tienen su hueco, los bonos vinculados a la inflación ante posibles repuntes y, si queremos jugar a algo de rentabilidad, el mercado de deuda emergente nos podría dar alguna oportunidad. Vemos escasas oportunidades en el resto de activos de renta fija y eso nos lleva a ser más pro renta variable.

¿Qué presencia tiene España en sus carteras?

A día de hoy, su presencia es residual. Yo diría que lo que pueda pesar dentro de los índices y cuando es una oportunidad. Es muy limitada porque desde el punto de vista macroeconómico la previsión de crecimiento es muy negativa y eso se refleja en las decisiones de inversión de nuestras carteras.

¿Cómo valoran la fusión entre Bankia y Caixabank? ¿Esperan más movimientos?

Se ve una vez más que la rentabilidad en este sector se está buscando a través de la reducción de costes y mejora de los ratios con la disminución de oficinas, de empleo, etc… La tecnología está entrando con fuerza en el sector y esta tiene un papel destructor, en este caso, de empleo. ¿Es posible ver más fusiones? Sin duda, y lo que va a generar es un mayor control de toda la oferta por parte de pocas entidades, y eso provocará también problemas a futuro en cuanto a la calidad al cliente final. Pero es algo necesario dada la presión regulatoria que hay sobre la banca.

¿Cómo valora el papel de los bancos centrales desde el inicio de la crisis?

Las inyecciones monetarias, las bajadas de tipos y la coordinación por parte de todos los bancos centrales ha sido crítica, pero volvemos al problema que ya se estaba generando antes: la ingente masa monetaria y una estimulación artificial de las valoraciones. Esta política tiene un papel muy importante en la recuperación del ciclo, pero no es la única solución, porque las bajadas de tipos o las políticas expansivas por sí solas no crean ni empleo ni incrementan el consumo, luego es necesario apostar por otro tipo de políticas que incentiven la recuperación del ciclo.

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