España e Italia lideran la carrera por captar recursos frente a la pandemia

Son los países del euro que más avanzan en su objetivo de colocación. El volumen de deuda soberana lanzada en agosto duplica al de 2019

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Son los países del euro más castigados por la crisis económica, los que terminarán 2020 con los déficit más disparados y los que más prisa se están dando en cubrir los objetivos de emisiones de deuda soberana marcados para este año. España e Italia ya han cubierto en lo que va de año más del 80% de su previsión de emisión bruta de deuda a medio y largo plazo, un objetivo que se ha disparado con el estallido de la pandemia y la multiplicación del gasto público.

En esa acelerada captación de recursos ha jugado un papel clave el BCE, puesto que es en la deuda soberana italiana y española donde más ha puesto el foco de su programa de compras extraordinario. Y los respectivos tesoros de ambos países están respondiendo a ese respaldo con un intenso programa de emisiones. Evitarán así cerrar el año con apuros para alcanzar todas sus necesidades de financiación, quizá aún mayores de lo estimado ante la segunda ola de la pandemia.

Italia es con diferencia el país del euro que mayor volumen de deuda soberana lanzará en 2020, un total previsto de 315.000 millones de euros en bonos a medio y largo plazo, de los que ya ha captado el 82,4% del total, según datos recopilados por HSBC. La intensidad de sus emisiones es insuperable en la zona euro si se tiene en cuenta el volumen lanzado. Así, España ha cubierto ya el 82,5% del objetivo del año, si bien el total que prevé emitir en deuda a medio y largo plazo es sensiblemente menor al italiano, de 185.970 millones de euros.

Una inesperada crisis económica, de una magnitud y rapidez solo comparable a la de un conflicto bélico, hizo en marzo saltar por los aires los planes de financiación de los países del euro, abriendo una carrera por captar financiación que hasta el momento ha encontrado el camino completamente despejado. El apoyo del BCE y el apetito de los inversores por la deuda soberana en un entorno de gran incertidumbre y volatilidad lo están haciendo posible.

Los países con sus economías más dañadas son los que se han lanzado al mercado con más intensidad y entre ellos también destaca Francia. El tesoro galo ha captado ya el 80,1% de las necesidades de financiación –en deuda a medio y largo plazo- contempladas para el año. Una tarea meritoria si se tiene en cuenta que es el segundo país del euro que más va a endeudarse este año en términos absolutos, con una emisión bruta prevista de 265.000 millones de euros en bonos y obligaciones.

La calma de los triple A

Los países del euro más rezagados en el cumplimiento de sus objetivos de financiación para el año son precisamente aquellos que se saben más deseados por los inversores, los de calificación financiera triple A. Alemania, que frente a la pandemia ha abandonado su rigor fiscal y ha lanzado los primeros presupuestos con déficit desde 2013, apenas ha captado en lo que va de año el 66,2% de su previsión de emisión bruta a medio y largo plazo para 2020. Incluso a pesar de que este ejercicio realizará la mayor emisión de deuda desde la Segunda Guerra Mundial, por 245.000 millones de euros en bonos y obligaciones. Una cuantía solo superada por Italia y Francia en la zona euro.

Otro tanto les sucede a Holanda y Luxemburgo. Con objetivos de emisión muy reducidos, han cubierto el 72,7% y el 71,4% de la necesidad de financiación prevista para todo el año. A distancia del selecto club de la máxima calificación financiera, Portugal tampoco se ha apresurado en exceso y ha cubierto el 76,6% de sus objetivos con fuerte demanda en sus subastas.

Pero pese a una menor intensidad en emisiones, ningún país del euro llega a relajarse. De hecho, el mes de agosto ha tenido una insólita actividad en colocaciones, muy lejos de lo que suele ser lo habitual. El volumen de emisiones de deuda soberana se ha duplicado durante agosto respecto al mismo mes del año anterior, con 78.200 millones de euros. Alemania ha tenido mucho que ver en el incremento y ha aprovechado el mes para realizar varias subastas de deuda, a plazos de 5,7, 10 y 30 años. España en cambio ha realizado en el mes una única colocación de deuda a medio y largo plazo.

El desafío de financiación que impone el aumento del gasto público por la pandemia se refleja claramente en el volumen de deuda soberana emitida por los países del euro en lo que va de año. Queda muy cerca del billón de euros –986.700 millones de euros–, el 50% más de lo emitido durante los ocho primeros meses del pasado ejercicio.

Italia reduce el plazo en su nueva deuda

Una de las grandes lecciones que dejó la crisis del euro fue la conveniencia para los países más vulnerables de alargar la vida media de su deuda y quitarse así presión ante los vencimientos. Italia en cambio, apremiada por la ingente cantidad de deuda que emitirá este año, está rebajando el plazo de amortización. En lo colocado en el año en bonos y obligaciones, el plazo medio es de 7,86 años, por debajo de los 9,24 años de lo emitido en 2019. Es el plazo medio más bajo en las nuevas emisiones de este año entre los países del euro, frente a los 10,75 años de España y los 10,08 de media.

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