Gianni Onorato: “Las vacaciones más seguras son los cruceros”

Apuesta por rígidos protocolos para recuperar la confianza del viajero, el gran reto del sector

Gianni Onorato, consejero delegado de MSC Cruceros.
Gianni Onorato, consejero delegado de MSC Cruceros.

Su trayectoria es algo inusual. Lejos de responder al perfil de precoz tiburón de las finanzas, Gianni Onorato (Nápoles, 1960) se graduó en 1983 en Literatura y Lenguas Extranjeras en el Instituto Oriental de Nápoles. No dio el giro hacia el mundo de los negocios hasta que a mediados de los 80 fue admitido en la prestigiosa Universidad Bocconi, de Milán, que vio en él la audacia de los líderes empresariales. Onorato demostró pronto que no se equivocaban. Lo hizo en Costa Cruceros, donde se hizo un nombre encargándose primero de la calidad de las bebidas y las comidas de los barcos de la empresa. Tan airoso salió del reto, que en 1997 accedió al cargo de vicepresidente y director de operaciones. No sorprendió a nadie que en 2004 le nombraran presidente de la empresa, cargo que ocupó hasta que en 2013 fue fichado por MSC. Hoy, afronta el reto de recuperar la buena imagen de marca tras el aluvión de telediarios que hace meses mostraban barcos que no hallaban puerto por estar llenos de pasajeros y tripulantes con coronavirus. Para ello, confía en un protocolo rígido que devuelva la seguridad al cliente.

¿Cómo han evolucionado los últimos meses para MSC?

Duros. Lo primero fue intentar que todos los tripulantes regresaran a casa, un proceso difícil. Después, en mayo empezamos a trabajar en un protocolo que cambiara las reglas y nos permitiera volver. Para ello, convocamos a un panel de expertos que llegaron desde Suiza, Italia, Australia...

¿En qué consiste ese protocolo?

Tiene dos partes, prevención y plan de emergencia. Para la primera, lo fundamental es que todos los pasajeros pasen el test de coronavirus. Pero para ello necesitábamos pruebas rápidas y fiables. Por eso introdujimos los tests de antígenos, que dan respuesta en menos de una hora y tienen un porcentaje alto de acierto. Y con los tripulantes somos todavía más estrictos. Primero, tienen que hacerse un test en su casa. Después, llegar al puerto y hacerse otro con nosotros, y solo después de 15 días, si dan negativo en un tercer test, pueden embarcar.

¿Y en qué consiste el plan de emergencia?

Es un proyecto muy detallado. Cada barco contará con 250 cabinas para, en caso de que haya un eventual positivo a bordo, poder aislar tanto a la persona sospechosa como a todos los que esta haya podido contactar. Para ello nos ayudamos de una nueva tecnología que permite identificar a estos contactos.

¿Cómo está el negocio tras tantos meses parados?

Lógicamente, no estamos en un nivel de facturación habitual, empezando por el hecho de que los barcos tienen un aforo limitado para respetar la distancia social. Por ahora, nuestra facturación es relativa, y aún debemos esperar uno o dos meses para hacer la evaluación. No tenemos previstos unos ingresos importantes, pero esto no es lo que más nos preocupa en estos momentos. Ahora lo que queremos es demostrar que el crucero se puede hacer, que es seguro y que los pasajeros van a encontrar el mismo nivel de calidad que siempre. Nos recuperaremos gradualmente, ya hemos superado otras crisis en el pasado. Esta es una industria resiliente porque nuestros fundamentos son sólidos. Soy optimista.

Pero esta semana han empezado a navegar en el Mediterráneo mientras crecen los rebrotes en la zona. ¿No le da miedo?

Claro que me da miedo, pero también creo que es una fase del proceso y que todos estamos mejor preparados que en marzo o en abril. Hay que recordar que estamos encontrando más positivos porque se están haciendo más tests, y esto es bueno para controlar los contactos. No ayuda a las cifras de hoy, pero sí a las de mañana.

Otras empresas de la competencia han decidido esperar.

Nosotros tenemos confianza porque contamos con un protocolo muy severo, más incluso de lo que nos pedían las autoridades sanitarias. Y también tenemos ayuda. Hay firmados acuerdos con laboratorios en cada puerto para el test molecular, con los médicos para que nos hagan las pruebas de antígenos a los pasajeros y con instituciones que nos permiten desembarcar rápido si se da algún positivo a bordo.

¿Cómo va a cambiar la experiencia del crucero con las nuevas medidas de seguridad?

El barco va a seguir ofreciendo la posibilidad de unas vacaciones diferentes, con el contacto con el mar y bajo la idea de visitar varias ciudades. Los cambios más importantes tienen que ver con la prevención, que se da antes de entrar, y con las excursiones, donde está prohibido ir por libre. La gente lo entiende. Muchos pasajeros, de hecho, están encantados de que les hagan pruebas porque no hay muchos sitios donde las hagan gratis.

¿Qué le diría a alguien que tenga miedo a ir en crucero?

Que los cruceros son hoy las vacaciones más seguras gracias a los protocolos que estamos aplicando. No admiten comparación con otros sectores. Si uno va a un hotel o un restaurante, la mayor medida de seguridad es la toma de temperatura. El nivel de prevención de un barco es muy superior.

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