Los inversores y la adopción de tecnologías disruptoras

Al financiar las mejores ideas desde el principio, pueden ayudar a acelerar su adopción, y de una forma más benigna que con la pandemia

Ordenador Xerox Alto.
Ordenador Xerox Alto.

Este mes se cumplen 50 años de la apertura del Centro de Investigación de Xerox Palo Alto (PARC) en California. En él se desarrollaron numerosas e importantes tecnologías, incluyendo el primer ordenador con un ratón y una interfaz gráfica de usuario. Unas innovaciones que transformaron nuestras vidas.

Por aquel entonces yo todavía estaba en la escuela. Hoy en día, la pizarra y la tiza de nuestros profesores parecen reliquias de una época pasada, a pesar de que hablamos de cambios muy recientes. Debido a la pandemia del Covid-19, la enseñanza tradicional en las aulas ha dado paso a los iPads y al Teams de Microsoft. Aunque los padres pueden esperar que estemos ante una situación temporal, es probable que persistan los mejores aspectos de la enseñanza a distancia.

La educación es solo una de las áreas en la que la pandemia ha acelerado el cambio tecnológico. Pero también se han producido cambios en otros ámbitos como las videoconferencias y el teletrabajo. Las diferentes tecnologías y las oportunidades existen desde hace años, pero en los últimos meses todos nos hemos familiarizado mucho más con el Zoom.

Afortunadamente, las pandemias globales son un acontecimiento poco frecuente. Sin embargo, el gran desfase entre la innovación y su adopción es un patrón bien establecido. El enorme aumento de la productividad que se produjo en los años cincuenta y sesenta fue el resultado de la lenta difusión de las innovaciones desarrolladas en los años veinte y treinta. En esos decenios, una ola de patentes recorrió industrias como la petroquímica, la minería, los servicios eléctricos y la telefonía. Fueron esas innovaciones las que sentaron las bases para los avances en Xerox PARC.

Las innovaciones de la Xerox son otro ejemplo. Aunque el ratón y la interfaz gráfica de usuario son cruciales en nuestra vida actual, Xerox nunca comercializó el Alto, el primer ordenador personal que los incluyó. No entraron en nuestras vidas hasta que Apple y Microsoft se aprovecharon una década después... y cosecharon los beneficios.

Así que mientras que podríamos pensar que nuestra actual era online se ha producido a partir de un cambio revolucionario, en realidad ha sido el resultado de una evolución gradual. Primero surgió el auge de la industria de los semiconductores en la década de los sesenta. Eso facilitó el desarrollo de los ordenadores personales y luego su comercialización, y eso a su vez llevó a internet. Y luego nos pusimos en línea no solo en nuestros hogares y oficinas, sino que lo hacemos de forma perpetua a través de nuestros dispositivos móviles.

Ese proceso permitió finalmente a las empresas establecer una conexión directa con sus clientes y utilizar sus datos para comprender mejor las necesidades de los consumidores y obtener una ventaja competitiva. Los ejemplos obvios son Netflix y Amazon. Pero a ambas compañías les costó tiempo establecer su actual hegemonía. ¿Recuerdan cuando Netflix enviaba DVD por correo y Amazon era solo una librería online?

Y mientras que la tecnología de la información domina los titulares, las innovaciones más importantes son las que van mucho más allá del sector tecnológico para transformar completamente nuestras vidas. Se las conoce como “tecnologías de propósito general”. Unas tecnologías que históricamente son muy pocas en número. En concreto, si se cuentan son 24 incluyendo la rueda, el ferrocarril e internet. La última, aún en sus inicios, parece ser la inteligencia artificial (IA).

Es probable que en los próximos años la inteligencia artificial, ayudada por las velocidades ultrarrápidas de internet y los avances de la robótica, altere y transforme prácticamente todas las industrias. Puede ser la respuesta a la actual caída del crecimiento de la productividad. Y lo que es más importante, podría desempeñar un papel importante en el reconocimiento de otras innovaciones y en la aceleración de su adopción.

Los inversores también tienen un papel que jugar en esto. Al financiar las mejores ideas desde el principio, pueden ayudar a acelerar su adopción, y de una manera mucho más benigna que en el caso del Covid-19. Lo crucial es asegurar que las innovaciones revolucionarias no languidezcan en su desarrollo cuando podrían estar permitiendo el progreso hoy día. Como dijo Ursula Burns, ex-CEO de Xerox: “La impaciencia es una virtud”.

Martin Gilbert es chairman de Aberdeen Standard Investments