Hay mimbres para un pacto presupuestario. ¿Habrá voluntad?

Es responsabilidad de los políticos, de todos los políticos, proporcionar consenso

Tras hacer ayer un balance de la gestión del Gobierno en los siete primeros meses de vida, que se ha dedicado a buscar soluciones a la crisis sanitaria, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se concentró en los proyectos que quiere poner en marcha en los próximos meses, para lo que implora consenso. Los proyectos anunciados siguen, al menos en su formulación, muy pegados a los compromisos adquiridos con Podemos, y que pretende culminar en la legislatura. Anunció “meses duros” hasta que dispongamos de una vacuna que ataje la crisis sanitaria, y hasta que se pueda sobrepasar la emergencia económica y social abierta con el Covid. Y para ello reclamó un consenso político nacional para llegar a un pacto presupuestario que acompañe y multiplique el efecto del programa de ayudas europeo que está por venir en los próximos años.

Aunque hizo un elogio explícito del Gobierno de coalición, de los compromisos cerrados con Podemos y de su nivel de ejecución, extendió el llamamiento al acuerdo presupuestario a todas las fuerzas políticas, y dio algunas pistas del trazado de las cuentas ciertamente alejadas de los planteamientos del partido que lidera Pablo Iglesias, y más alineadas con los del equipo que encabeza Nadia Calviño. En primer lugar, y lejos de los optimismos injustificados de hace unos meses, considera que habrá recuperación en 2021, pero que no será consistente hasta 2022 y que no alcanzaremos, si todo va bien, los niveles de riqueza nacional previos al Covid hasta 2023. Y con tal perfil temporal admitió que la reforma fiscal pretendida por el Gobierno, y que necesariamente suponía una subida considerable de la presión fiscal para acercarse a la europea, no podría plantearse hasta alcanzar el nivel de PIB que había en 2019, y que será, como pronto, en 2023. Por tanto, parece ser material de la próxima legislatura.

Tal planteamiento parece más acorde con las posiciones defendidas por los partidos de centro y derecha, a los que reclama diálogo para cerrar un presupuesto que pueda reforzar el sistema productivo nacional en los próximos años, y que acometa, con la ayuda europea, la transformación digital, la transición a la economía verde y la consecución de un crecimiento inclusivo, territorial y socialmente. La cuestión es si hay verdadera voluntad de lograr un pacto equilibrado sobre las cuentas públicas y la transformación de la economía, si ello es compatible con la defensa cerrada de los obligados compromisos con Podemos, y si el PP y Cs tienen ánimo real de participar de un pacto compatible con los objetivos de la coalición. Nada necesitan más los españoles que tal consenso para despejar cuanto antes su futuro económico, y es responsabilidad de los políticos, de todos los políticos, proporcionárselo.