‘Saudades’ de Portugal: el aislamiento como forma de vida

La carretera y el lujo de la soledad. En busca de las cosas sencillas

‘Saudades’ de Portugal: el aislamiento
como forma de vida

Aunque no seamos portugueses tenemos saudades (nostalgia). Saudades de esta tierra de múltiples paisajes, pero un solo apelativo: íntimo; saudades de lo que era natural y del antiguo verano. Porque este es uno atípico, pero es un verano, a fin de cuentas.

Recorrido transalentejano hasta el extremo del Algarve

Así que vamos a coger el coche, a cruzar el Tajo y la frontera para huir del éxito de Lisboa y de Oporto, y sobre todo del Covid, para ir en busca de las cosas sencillas donde siempre lo son: entre el Alentejo y la Costa Vicentina. Aquí el aislamiento nunca ha sido una obligación.

La sierra escondida

Aún desconocido y aún exuberante. A hora y media de Cáceres y Badajoz se esconde el Parque Natural de la Sierra de San Mamede. Tres mil habitantes, 55.524 hectáreas y un microclima húmedo en medio de la aridez del Alto Alentejo. Las suaves serranías aúpan aldeas de casas blancas y poderosos castillos, emblema de la sencillez característica de esta región.

El Castillo de Marvão en la Sierra de San Mamede.
El Castillo de Marvão en la Sierra de San Mamede.

Marvão es la puerta de entrada en la cara norte del parque y la mejor atalaya para contemplarlo, su castillo, a 850 metros.

Desde Comporta hasta Sagres, la N-120 discurre por el litoral luso más desolado

Aparcamos el coche en Castelo de Vide para pasear por las callejuelas en cuesta de esta villa empedrada hasta su judería, una de las mejor conservadas de Portugal. Visite la sinagoga (siglo XIV) y no olvide su mascarilla.

Vista de Castelo de Vide desde la judería.
Vista de Castelo de Vide desde la judería.

Apenas se ven vehículos en la carretera (N-246) que atraviesa este paisaje cambiante donde la roca se funde con el bosque de alcornoque, el viñedo y el riachuelo bajo un cielo donde vuelan águilas y buitres.

El coche marca el metrónomo de esta ruta transalentejana, nos ayuda a esquivar masas y nos descubre en el montado (dehesa) pueblos como Alpalhão, Arraiolos y Alcácer do Sal, que se asoma al estuario del río Sado. Nos zambullimos en la costa más desolada de Portugal.

Atando cabos y playas

La pandemia ha vaciado sus playas, que ya estaban bien vacías. Conducimos por la franja que se extiende desde Troia hasta el cabo de San Vicente en busca del arenal perfecto donde plantar la sombrilla y huir del contagio.

Praia Zambujeira do Mar.
Praia Zambujeira do Mar.

En paralelo al Atlántico, la N-120 discurre por el litoral menos masificado de Portugal, donde las olas golpean con fiereza sus acantilados y playas, donde huele a pino, a salitre y a la parafina de la tabla de surf y donde se masca el lujo. Si hablamos de lujo, hablaremos de Comporta y su playa, que aparece entre las diez más seguras de Europa para este verano de coronavirus, según European Best Destination.

¿Por qué? Veinte kilómetros de arena donde no se ve un alma, donde solía montar a caballo Madonna y veranear Rania de Jordania o los Casiraghi entre una jet set ansiosa por camuflarse (o exhibirse) en este refugio de arrozales y matorrales, de surf y de golf, de cabañas de pescadores y hoteles ecochic. Tampoco faltan los mosquitos, así que recuerde el repelente y guardar dos metros de distancia. Que aquí es el auténtico lujo.

Descendemos por la costa Alentejana salpicada de puertos con arenales tranquilos y salvajes, como Sines, Vila Nova de Milfontes o Zambujeira do Mar, hasta el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y la Costa Vicentina.

‘Saudades’ de Portugal: el aislamiento
como forma de vida

En la mayor área protegida del país (75.000 hectáreas) manda el senderismo por la Ruta Vicentina, los deportes náuticos y la observación de aves por esta costa mordida por cabos y precipicios que esconden playas vírgenes. ¿Alguna idea? Adegas, Bunheira, Carriagem y Amoreira. Ideales para las autocaravanas.

Junto a Sagres, en el extremo sudoeste del continente europeo, se encuentra el Faro de San Vicente, donde el Algarve parece menos Algarve al margen de Lagos y Portimão, de las masas y complejos hoteleros y cualquier pandemia o confinamiento. Solo queda el acantilado, la ola y el camino. Aquí el aislamiento es un estilo de vida.

Guía de viaje

Viña en Vale Lourenço.
Viña en Vale Lourenço.

Covid-19. El Gobierno portugués ha abierto sus puertas al viajero español que “deberá respetar una distancia social de dos metros y usar mascarilla en transportes y servicios públicos, tiendas y supermercados, espacios cerrados y lugares con aglomeraciones”, según informa Turismo de Portugal.

Clean and safe. Limpio y seguro es el sello de calidad creado por Turismo de Portugal para distinguir las actividades turísticas y alojamientos que aseguren el cumplimiento de requisitos de higiene y limpieza para la prevención y control del virus Covid-19 y de otras

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