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Lecciones de la emergencia sanitaria

El Gobierno elevará el gasto sanitario hasta el 7% del PIB y creará un Centro Estatal de Salud Pública

Hospital de campaña en Ifema (Madrid), símbolo de la emergencia sanitaria.
Hospital de campaña en Ifema (Madrid), símbolo de la emergencia sanitaria.

Ni antes era la mejor sanidad del mundo ni ahora es un sistema debilitado. Puede que se haya pecado de soberbia porque con un menor gasto que otros países (el 6% del PIB frente al 7% de la UE) España siempre ha obtenido indicadores de salud muy positivos. Pero esta pandemia ha dejado claro que tiene que reforzarse.

El Ministerio de Sanidad ha tomado cartas en el asunto y se ha comprometido a elevar el gasto hasta el 7% del PIB, además de crear un Centro Estatal de Salud Pública, el pariente pobre de la sanidad en España. De momento, el Gobierno inyectará 9.000 millones de euros a las comunidades autónomas, y algunas se están rearmando, como Madrid, que va a construir un hospital de emergencias con 1.000 camas. Pero primero hay que pagar la factura del Covid, que no se vislumbra pequeña.

“No conocíamos al enemigo”, dice José Polo, vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). “Se había minimizado la crisis, ya que los planes de contingencia para la gripe A o el ébola apenas se aplicaron. Además, los recortes desde 2009 nos han pillado faltos de recursos”.

En cifras

El Ejecutivo ha anunciado una inversión de 9.000 millones en sanidad, pero primero hay que pagar la factura del Covid.

18% de los presupuestos autonómicos va a sanidad, cuando debería ser el 32%, según los expertos.

30% del tiempo de consulta en atención primaria se dedica a recetas o gestión de bajas.

2.000 millones se deberían invertir en atención primaria para elevar en 3.000 médicos la plantilla.

Todo el foco de atención de esta crisis se ha centrado en los hospitales, pero también en las residencias de ancianos, donde el virus se ha cebado, y ni el mando único del Ejecutivo ni la anunciada medicalización de los centros resultó. “Es imprescindible invertir en atención primaria y en salud pública para prevenir crisis como esta”, opina Pablo Serrano, director de planificación del hospital 12 de Octubre, pero “es también crucial hacerlo en la integración sociosanitaria”, y prueba de ello son los 19.500 fallecidos en las residencias.

Y aunque ningún país estaba preparado, la saturación de los hospitales, sobre todo en las zonas más afectadas (Madrid, Barcelona, Castilla y León), era inevitable por el alto grado de infectados y la falta de tratamiento. Pero tuvieron mucho que ver también la escasez de camas hospitalarias, UCI, respiradores, test diagnósticos y equipos de protección individual (EPI), entre otros factores.
Un estudio de la plataforma NoMorePandemics desvela que el colapso ha sido la causa de más de la mitad de los fallecidos en España. “Nos encontrábamos a los muertos cuando íbamos a atenderlos”, cuenta una sanitaria de un hospital de Madrid, con 8.500 fallecidos, al igual que pasó en las residencias.

Consultas e intervenciones suspendidas, camas por todas partes y médicos de cualquier especialidad tratando el virus. “Los que no se habían contagiado, claro, porque muchos, como los oftalmólogos, lo cogieron, casi el 100%”. Estas son las imágenes de una pandemia que ha provocado más de 28.000 muertos (cifras oficiales) y que ha infectado a casi 250.000 personas.
Si normalmente hay escasez de camas, en el pico de la epidemia se convirtieron en el bien más preciado. España cuenta con 3 por cada 1.000 habitantes, frente a Alemania, con 8, o Grecia, con 4,2. El sistema sanitario español tiene unas 92.000 e ingresaron unos 125.000 enfermos. Para el sindicato de enfermería Satse, salvo Ourense, Ceuta y Melilla, ninguna autonomía cuenta con camas de pacientes agudos (graves) suficientes para garantizar la atención sanitaria tras el estado de alarma, que esta entidad estima en unas 90.000.

Además de la falta de EPI por el bloqueo de los mercados, sobre todo China, y las compras fallidas del Gobierno, con las unidades de cuidados intensivos y los respiradores ocurrió lo mismo. “Es fácil evaluar ahora las decisiones de los sanitarios; cuando solicitabas una plaza de intensivos no había ni allí ni en ningún otro hospital de Madrid”, comenta un médico del madrileño hospital de Parla. Unos 12.000 pacientes requirieron camas de UCI y España solo cuenta con 4.500. De hecho, las regiones más afectadas llegaron a triplicar las plazas montando hospitales de campaña como el de Ifema en Madrid, con más de 5.000, o los cuatro pabellones de Barcelona para casi 1.000 personas, así como en Valencia o Zaragoza. El Ejecutivo incluso absorbió más de 700 de centros privados (Quirón Salud, Vithas o HM Hospitales, entre ellos).

La atención primaria también ha jugado un papel clave porque, recalca Vicente Matas, vocal del área del Consejo General del Colegio de Médicos, “casi la mitad de los pacientes se vigilaron en casa por los médicos de familia”. A su juicio, solo en primaria habría que invertir 2.000 millones para aumentar en 3.000 médicos la plantilla. Máxime cuando se trata de “un país muy medicalizado porque hay muchos pacientes añosos y 20 millones de crónicos”, sentencia Polo.

La eficacia de las consultas telefónicas

Un enfermo oncológico en el Hospital la Paz.
Un enfermo oncológico en el Hospital la Paz.

Las teleconsultas han permitido no parar del todo la asistencia. La mayoría de las consultas se han hecho por teléfono, videollamada o telemáticamente. Herramientas que se van a quedar para evitar aglomeraciones ante un posible rebrote y por su eficiencia, ya que está comprobado que el 35% de las consultas no necesitan la presencia del paciente.
“El Covid ha dado solo un pequeño empujón a la teleasistencia, hasta ahora irrelevante en los hospitales y atención primaria”, apunta Pablo Serrano, director de planificación del 12 de Octubre, porque el sistema público “es muy conservador”. Por su parte, Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos, cree que “aún estamos lejos de la digitalización, ya que hay que identificar procesos y dotarse de dispositivos y aplicaciones seguras”. De momento, “urge recuperar lo perdido en tres meses, que será en 2021”.
La sanidad privada va por delante. Pedro Rico, CEO del grupo Vithas, señala que “el 60% de nuestros médicos ya ofrecen consultas no presenciales. La transformación digital ha avanzado en pocos meses lo que en circunstancias normales habría tardado años”.
Cataluña ha implantado la videoconsulta en los centros de salud mediante una especie de webcam y Madrid está desarrollando una herramienta para videollamadas. En el 12 de Octubre han apostado por un cuestionario web (historial de salud) que el paciente rellena antes de la consulta, que luego se realiza por teléfono, videollamada o presencial. “Servicios como endocrino, medicina interna y salud mental son candidatos ideales para la telecomunicación”, indica Serrano.

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