Fiat y Peugeot arrojan polvo de estrellas a la nueva mezcla automovilística

Para proyectar una imagen más moderna necesitarán algo más que reimprimir material de papelería y carteles

Fiat y Peugeot arrojan polvo
de estrellas a la nueva mezcla automovilística

¿Es Stellantis un nuevo cóctel, una ciudad perdida, un analgésico o el fundador de EasyJet? No, es el nombre de la nueva entidad que surgirá de la combinación de Fiat Chrysler Automobiles y PSA, la propietaria de Peugeot. Su intención clara es añadir una chispa futurista al plan de crear el cuarto mayor fabricante de automóviles del mundo. Pero los actos importan más que 1.000 palabras.

Para quienes no estén familiarizados con las lenguas muertas, el nuevo nombre podría evocar la ciudad sumergida de la Atlántida (Atlantis en griego). Pero, de hecho, es una palabra latina que significa “resplandor como el de una estrella”. Es tanto un homenaje a las raíces europeas de ambas empresas como un intento de proyectarlas a otro siglo. Y también supone un paso más para sellar su unión, programada para el primer trimestre de 2021.

En todo caso, Stellantis solo se usará para referirse al grupo. Las marcas del grupo fusionado, entre ellas Jeep, Maserati y Opel, conservarán su nombre y logotipo individuales. Es una estrategia inteligente y probada: encontrar un nuevo nombre es difícil y los clientes necesitan tiempo para acostumbrarse a una nueva identidad corporativa. El conglomerado de moda parisino Kering, antes PPR, cambió de nombre en 2013, pero conservó intactas las marcas famosas de su cartera de lujo, como su buque insignia, Gucci.

En cualquier caso, para proyectar una imagen más moderna necesitarán algo más que reimprimir material de papelería y carteles. Los dos fabricantes de automóviles, por ejemplo, llevan tiempo rezagados respecto a sus competidores mundiales en la carrera para crear vehículos eléctricos y sin conductor. Parte de la razón para fusionarse es compartir el gasto en I+D tan necesario para acelerar la transición a un futuro sin motores de combustión. Como en el caso de otros que han cambiado audazmente el nombre de la marca antes que ellos –desde Diageo y Mondelez International hasta Altria y Accenture– la verdadera prueba será cambiar el negocio, no el nombre.