Fedea estima una pérdida de 1,25 millones de empleos en el segundo semestre del año

Calcula que la tasa de paro efectiva se ha reducido hasta el 31% al cierre de junio, gracias a la reincorporación de más de un millón de trabajadores afectados por ERTE

Perdida de empleos Fedea
Tienda cerrada en Lleida.

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) estima en un análisis publicado hoy que se perderán en torno a 1,25 millones de empleos en el segundo semestre como consecuencia de la pandemia, siempre que no se produzca un empeoramiento de la situación sanitaria en otoño, y apuesta por reducir gradualmente las medidas extraordinarias de protección a trabajadores y empresas a la vez que se introducen estímulos que contribuyan a la vuelta a la actividad.

En su cuarto boletín de seguimiento de la crisis del Covid, Fedea señala que "sumando la perdida de empleo sufrida entre febrero y junio, y la que no se ha producido por la congelación de las contrataciones (que es prácticamente equivalente a la pérdida directa), la desviación de la senda de crecimiento se puede estimar en unos 1,25 millones de empleos de aquí a finales de año".

Sin embargo, apunta que la evolución del mercado de trabajo estará sujeta principalmente a cómo evolucionen las tasas de reincorporación de los trabajadores protegidos por los Expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), advirtiendo de que gran parte de las empresas que continúan con este ajuste laboral están en actividades que suelen tener un comportamiento negativo del empleo en la segunda mitad del año, como el turismo. 

"No deja de preocupar la posibilidad de que una fracción importante de estas empresas tengan que realizar nuevos ajustes -de plantilla- cuando finalice la vigencia de los ERTE", expone en el documento. En este sentido, la fundación critica que el decreto de ampliación de los ERTE hasta septiembre no establezca una estrategia clara a más largo plazo, abogando por que tendría que recogerse explícitamente la posibilidad de "desafectar y reafectar trabajadores a estos expedientes en función de la evolución de la actividad de cada empresa".

Asimismo, Fedea apunta que ya en la "nueva normalidad", comienza a observarse una cierta recuperación de la actividad y el empleo, "aunque manteniéndose a niveles extremadamente bajos". En su informe calcula que la tasa de paro efectiva, que incluye el paro registrado, los trabajadores afectados por ERTE y los beneficiarios de la prestación extraordinaria por cese de actividad, se ha reducido en cinco puntos y alcanza el 31% al cierre de junio, gracias fundamentalmente a la reincorporación a sus puestos de trabajo de más de un millón de trabajadores afectados por ERTE.

Así, desprende que el número de contratos creció en junio un 36% y el gasto final de los consumidores por medios electrónicos, que llegó a caer un 60% hacia mediados de abril, ha regresado a la normalidad a finales de junio. Con ello, Fedea asevera que la recuperación del consumo refleja también una cierta normalización de la vida cotidiana, aunque sea en condiciones muy distintas de las existentes hasta hace unos meses.

En esta nueva etapa de reactivación, en materia de política económica, la fundación insta a ir reduciendo gradualmente las medidas extraordinarias de protección a trabajadores y empresas a la vez que se introducen estímulos que contribuyan a la vuelta a la actividad, así como a establecer mecanismos que ayuden a evitar el cierre de empresas viables sin obstaculizar la necesaria reasignación de recursos hacia las actividades y empresas con mejores perspectivas.

Fedea valora el bloque de medidas de apoyo a las empresas que "pueden contribuir a la recuperación de la actividad y a la preservación del tejido empresarial, ayudando a evitar la desaparición de empresas viables a largo plazo", pero duda que en las nuevas líneas de avales convenga dar prioridad, como se pretende, a proyectos de digitalización y energías renovables que, a su juicio, en muchos casos podrían financiarse en condiciones de mercado o con fondos europeos.

"Convendría empezar a pensar en cómo adaptar las líneas de financiación ya existentes a las diferentes necesidades de los sectores, en particular en lo que respecta al ritmo de recuperación de su demanda, y en qué hacer con aquellas empresas beneficiarias de tales líneas que puedan tener dificultades para devolver los préstamos recibidos", señala, apostando por la introducción de quitas a posteriori en los préstamos con garantías públicas o el establecimiento de mecanismos concursales especiales que permitan una reestructuración rápida de la deuda.

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