Energía

EDP anuncia el cierre de sus centrales de carbón en España y Portugal

Clausurará su gran planta de Sines, con 1.180 MW, y la de Soto, en Oviedo

Rui Teixeira, consejero delegado de EDP España.
Rui Teixeira, consejero delegado de EDP España.

EDP ha comunicado su decisión de renunciar a la licencia de generación de electricidad con carbón en la Península Ibérica. Para ello, trabaja ya en la solicitud del cierre de sus centrales, que presentará, en el caso de su planta de Sines, ante la Dirección General de Energía y Geología de Portugal, y en el de su central asturiana Soto de Ribera 3, ante el Ministerio para la Transición Ecológica.

La energética que preside Antonio Mexia mantendrá, sin embargo, sus dos grupos térmicos de Gijón, Aboño 1 y 2. El primero, con 342 MW, está en fase de reconversión para la quema de gases siderúrgicos procedentes de las fábricas de Arcelor, que entrará en funcionamiento en 2022. Y el segundo, de carbón, seguirá funcionando “como apoyo para cualquier indisponibilidad contribuyendo así a una economía circular”.

De esta manera, Aboño 2, en el que EDP hizo las inversiones medioambientales requeridas por la directiva de emisiones industriales para seguir funcionando (lo que no ha hecho el resto del parque español, salvo alguna excepción, lo que le impide seguir funcionando desde el pasado 1 de julio) será la única térmica de carbón que sobrevivirá, de momento, en España

Según el comunicado de EDP, esta decisión de clausura se encuadrada en la estrategia de descarbonización del grupo y “se adopta en un contexto en el que la producción de energía depende cada vez más de fuentes renovables”. Además, “el incremento constante de los costes de producción y la mayor competitividad del precio del gas y los ciclos combinados, las perspectivas de viabilidad del carbón han disminuido de forma drástica”, añade la energética lusa.

La gran central de Sines, con una capacidad de 1.180 MW, está parada desde el pasado 25 de enero, tras un año en el que la generación con carbón cayó a mínimos históricos. En el emplazamiento de Sines, EDP está validando el desarrollo de un proyecto de producción de hidrógeno verde, en consorcio con otras empresas. Este proyecto se incluye en el plan de interés común europeo y cuenta con potencial de exportación por vía marítima.

En España, EDP solicitará el cierre del grupo 3 de Soto de Ribera que, con 346 MW, no produce electricidad desde hace un año. En esta ubicación, EDP estudia desarrollar “un proyecto innovador de almacenamiento de energía”. Se trata del primer proyecto de transición justa que se desarrolla en una central de carbón en España. Los cambios en las centrales de Aboño y Soto no supondrán pérdida de empleo, recalca la compañía.

Para el consejero delegado de EDP, Miguel Stilwell de Andrade, “la decisión de anticipar el cierre de las centrales de carbón se deriva de los bajos precios del gas y los elevados precios de los derechos de emisión de CO2, así como de la estrategia enfocada en renovables y, alineada con las metas europeas de neutralidad de carbono, además de la voluntad política de anticipar esos plazos”.

Asimismo, añade, “esta decisión contribuye a reforzar el liderazgo de EDP en renovables, con una estrategia enfocada en la descarbonización y en el crecimiento sostenido en renovables”.

Pendiente de la venta de activos a Total

EDP cuenta en España con 4.600 MW de potencia instalada, 668.500 puntos de suministro en distribución eléctrica y una cartera de comercialización a clientes empresariales de energía eléctrica, gas natural y servicios de más de 14 TWh.

El grupo cerró el pasado mes de mayo la venta a la francesa Total de su cartera de clientes domésticos (2,5 millones de contratos de luz y gas), así como dos centrales de ciclo combinadopor 515 millonesgrupos de ciclo combinado. También, de fiorma indirecta, la operación incluye otros 400.000 contratos procedentes de CHC, la firma en la que EDP tiene una participación del 50%, que pasa a manos de lapetrolera gala. La transacción está en trámite.

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