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En colaboración conLa Ley

Guía práctica para abogados: claves para ganar un juicio online

El entorno virtual exige más concentración para saber cuándo y cómo intervenir

La juez de adscripción territorial (JAT), Raquel Castro, durante la celebración de un juicio celebrado telemáticamente en el juzgado número 1 de lo Contencioso-Admnistrativo de Elche.
La juez de adscripción territorial (JAT), Raquel Castro, durante la celebración de un juicio celebrado telemáticamente en el juzgado número 1 de lo Contencioso-Admnistrativo de Elche.EFE

Los juicios telemáticos, que han irrumpido recientemente en nuestro país para reactivar de forma segura el trabajo de los juzgados durante la pandemia, se perfilan como una solución de futuro para agilizar, en parte, la justicia. Este salto a la sala virtual exigirá a los abogados adaptarse a nuevas prácticas y renfocar sus habilidades de litigación para conseguir convencer ante un auditorio telemático.

En primer lugar, los abogados deberán habituarse a defender algunos casos desde su despacho. Para proyectar una imagen profesional, el abogado Carlos Fernández León, experto en habilidades profesionales, recomienda disponer de un entorno con un fondo neutro. “El objetivo es tener la atención del juez en todo momento”, subraya. Nada de elementos decorativos detrás del asiento, o montañas de papeles, fotografías y otros accesorios en la mesa.

Algunos bufetes ya están habilitando sus salas de reuniones o creando espacios específicos para conectarse a las vistas online. Es el caso de CCS Abogados, que, como cuentan dos de sus socios fundadores, Jaime Concheiro y Carlos Seoane, ya llevan celebrados telemáticamente dos juicios laborales y otros dos mercantiles.

Por otro lado, los letrados deben cuidar su vestimenta. Una simple camisa a rayas (por el efecto óptico en el ordenador) puede arruinar su alegato.

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Lenguaje no verbal

El entorno no es el único aspecto que va a cambiar respecto de un juicio presencial. La comunicación no verbal, esto es, la información que se añade al mensaje con la mirada, expresiones, o postura corporal, no se transmite de igual modo a través del pequeño encuadre del visor. Estas limitaciones van a disminuir la capacidad de evaluación y reacción de los letrados, por ejemplo, a la hora de interrogar a los testigos. Además, añade Concheiro, la necesidad de que no se crucen las voces hace que “las intervenciones no sean tan espontáneas”. El letrado relata como en un juicio por el cártel de camiones que duró tres horas y media, se acostumbró a levantar la mano “para que su señoría me diera paso”. En realidad, recuerda, “era el juez quien tenía silenciados los micrófonos e iba habilitándolos”. Para compensar esta pérdida de perspectiva, Fernández León aconseja que los abogados hagan un esfuerzo consciente por mantener una atención plena. No hay que relajarse ni dar esa sensación, por ejemplo, “dejándose caer en el sillón cuando no les toque intervenir”.

En otras ocasiones, los letrados tendrán que poner a prueba su paciencia y capacidad de reacción ante algunos imprevistos técnicos que puedan surgir, siempre que estos no impidan el ejercicio del derecho de defensa. En este caso, podrían llegar a pedir la nulidad de las actuaciones. Para evitar problemas, Pilar de la Hera, abogada del primer juicio telemático celebrado en Santander, aconseja ser precavido y “contar siempre con un plan B”. Como explica, ella tenía a mano “tres dispositivos por si alguno fallaba” y el teléfono del asesor técnico.

Sin embargo, en la práctica, las vistas no siempre se preparan con la suficiente antelación. Este fue el caso de un juicio por un tema de familia celebrado en un juzgado de Valladolid que estuvo lleno de incidencias. Como cuenta el abogado Javier Álvarez, al final, la jueza terminó haciendo una videollamada con su WhatsApp para asegurarse de que la parte contraria estaba conforme con el acuerdo alcanzado. “El problema fue que el compañero no era capaz de conectar el vídeo y solo se le oía”, explica. Esta situación, recoconoce, hubiera dado lugar a protestas o recursos si en vez de un tema pacífico hubiese sido más conflictivo. El letrado echa en falta más medios y formación, porque el sistema “no puede depender de la buena voluntad de jueces, fiscales y profesionales”.

Innovar

Aunque los abogados también deben desenvolverse con la tecnología, es cierto que no todos cuentan con la misma experiencia. Por eso, apunta Fernández León, es importante aprender de los juicios de los compañeros y ensayar con la aplicación. Por otra parte, el experto anima a los letrados a innovar y sugerir medidas que agilicen trámites. Por ejemplo, en los juicios laborales online en los que ha participado Carlos Seoane, envía el documento encriptado y solo facilita la clave el día de la vista para seguir controlando los tiempos. Por su parte, Concheiro apunta que en Barcelona se trabaja en un protocolo con los juzgados mercantiles para acumular vistas de casos que sean iguales y tengan los mismos peritos.

‘Tips’ para poner en práctica

 

Entorno. Mejor tonos neutros, a ser posible, claros. Si fuera necesario, sugiere Oscar Fernández León, “incluso se puede probar con un fondo virtual tipo librería o similar”. Es preferible una luz artificial homogénea (por ejemplo, un led regulable) que la luz natural de una ventana que sombree el rostro. Hay que evitar sitios ruidosos, y, aun así, “mejor utilizar auriculares”. Además, es conveniente no encuadrar un primer plano, sino que se vean las manos para acompañar la exposición.

Vestuario. Es importante vestirse “exactamente igual” que si se fuera al juzgado, subraya Fernández León. Más ahora que, hasta finales de septiembre, los abogados no tienen obligación de ir uniformados con la toga.

Conductas prohibidas. Al igual que en sala, no llevar comida ni bebida, “solo está permitido una botella de agua”. Tampoco hay que dejar abierto el inbox del correo electrónico o de otras aplicaciones o dispositivos que distraigan.

Comunicación y ‘mindfulness’. El experto aconseja mirar siempre al visor (no a la imagen del interlocutor en la pantalla) cuando se interviene, y hablar más despacio y con una “dicción exquisita”. Dado que la videoconferencia magnifica los gestos del rostro, Fernández León recomienda “poner cara de póker”. Por otro lado, puede resultar útil aplicar técnicas del mindfulness para no desconectarse mentalmente.

 

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