El FMI eleva la caída del PIB español en 2020 del 8% al 12,8% tras el confinamiento

Actualiza sus previsiones colocando a España como el país más afectado, junto a Italia, y eleva su estimación de déficit del 9,5% al 13,9% y la de deuda del 113,4% al 123,8%

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) fue el primer organismo global en advertir de la crudeza que la crisis del coronavirus Covid-19 tendría en el caso de España, estimando un retroceso de su PIB del 8% en 2020 a mediados de abril. Concluidos los casi 100 días de estado de alarma, con medidas de confinamiento y cierre de la actividad comercial, el Fondo ha actualizado sus cifras incrementando la caída de la economía española en casi cinco puntos.

En concreto, según recoge el informe de previsiones actualizado este miércoles por el FMI, el PIB español retrocederá un 12,8%. La cifra, muy superior al -9,2% estimado por el Gobierno a finales de abril, sitúa a la economía española como la más afectada por la pandemia junto con la de Italia, que se aboca a una caída similar.

Si la anterior previsión del FMI ya arrojaba una caída de la economía que equivalía, en solo un año, a la de toda la crisis anterior, el nuevo dato supone un retroceso sin precedentes desde la Guerra Civil y coloca a España en cabeza de la debacle económica mundial provocada por el Covid-19, como ya advertía también la OCDE en su reciente actualización de previsiones.

Como vienen explicando los distintos organismos de análisis, tanto nacionales como internacionales, la magnitud del impacto es especialmente destacada en España por la severidad de sus medidas de confinamiento y su mayor dependencia de sectores especialmente afectados por la pandemia, como son el turismo (en el marco del cierre de fronteras internacionales y la prohibición de movilidad interregional dentro del país) o los servicios (sujetos aún hoy a restricciones de aforo y medidas de distanciamiento social).

En su informe, el FMI advierte de que se trata de "una crisis como ninguna otra", que, si ya en abril amenazaba con probar “una disminución sin precedentes de la actividad mundial”, ahora puede decirse que está teniendo “consecuencias económicas más severas de lo previsto”. Como consecuencia, advierte, lo que viene ahora es una "recuperación incierta".

A la cabeza de la debacle global

De esta forma, el descalabro del país supera la caída media prevista para la zona euro, del 10,2%, así como el retroceso del 8% de las economías avanzadas y el -4,9% estimado para el conjunto del planeta.

En el caso del resto de potencias europeas, el FMI apunta a un descenso del PIB del 12,5% en Francia, el 10,2% en Reino Unido y el 7,8% en Alemania. Por su parte, gigantes como EE UU retrocederían un 8%, y Japón lo haría un 5,8%.

La recesión será generalizada en el grueso del planeta, con sonadas excepciones como la de China, donde se originó la pandemia, que pasará de crecer un 6,1% en 2019 a hacerlo solo un 1% este año, pero manteniendo el tono positivo.

En cuanto a la corrección aplicada por el FMI a sus previsiones de abril, la rebaja de 4,8 puntos sobre la evolución del PIB español es la mayor tras la de Francia (-5,3 puntos) e India, a la que se le restan 6,4 puntos de crecimiento condenándola a una evolución negativa en el conjunto del ejercicio del 4,5%.

Una recuperación parcial

Superada la caída vertical que la crisis del Covid-19 dejará en el grueso de economías mundiales este año, el FMI apunta a una recuperación parcial a partir del año 2021. En el caso de España, el avance estimado será del 6,3%, de nuevo similar al dibujado para Italia. Es decir, el país apenas recuperará la mitad de lo que perderá este año. En esta ocasión, eso sí, el rebote proyectado es dos puntos superior al que el Fondo calculó en abril.

Para el conjunto de la economía mundial, el avance del próximo año será del 5,4%, mientras que en las economías desarrolladas se limitará al 4,8% y en el conjunto de la zona euro alcanzará una media del 6%.

A escala global, el Fondo reconoce que la reapertura gradual de las economías tras el confinamiento ha reactivado la movilidad y la actividad, si bien en niveles bajos en comparación con el periodo previo a la pandemia. La ciudadanía, asume, está reduciendo su exposición voluntariamente, reduciendo su gasto y rebajando su presencia en comercio minorista, locales de ocio, medios de transporte y centros de trabajo.

El impacto es especialmente duro en el mercado laboral. Aunque en esta ocasión el FMI no ofrece estimaciones de la evolución del empleo, ya en su informe de abril, con previsiones más amables, la estimación era que el desempleo en España avanzaría el entorno del 14% al 20,8% este año, lo que supondría pasar de 3,2 a 4,8 millones de parados, 1,5 millones más en solo un año.

Impacto en las cuentas públicas

A partir de ahí, el FMI también empeora con fuerza la previsión de incremento del agujero fiscal español, que se dispararía este año desde el 2,8% del PIB de cierre de 2019 al 13,9%, frente al 9,5% previsto por el organismo en abril.

A su vez, el desequilibrio de las cuentas públicas también supondría un fuerte incremento de la deuda pública española, que acabó el ejercicio pasado en el 95,5% del PIB y saltaría este año hasta el 123,8%, en lugar de al 113,4% estimado inicialmente.

En este caso, el dato déficit para España está alineado con el estimado para el conjunto de la economía mundial, se sitúa ligeramente por debajo del 15,4% previsto par las economías del G-20 y por detrás del 16,6% que se espera en las economías avanzadas.

Con todo, el agujero fiscal superará el 11,7% de media esperado para el conjunto de la zona euro, con Francia en el13,6%, Italia en el 12,7% y Alemania en el 10,7%.

La peor parte se la lleva Estados Unidos, donde el déficit se disparará del 6,3% de 2019 al 23,8% este año, mientras que en Japón, con un agujero fiscal del 3,3%, el salto será hasta el 14,7%.

En el caso de la deuda pública, el nivel de España supera el 101,5% previsto para el conjunto del planeta, el 105,1% que se estima para el conjunto de la zona euro y el 77,2% alemán. Sin embargo, la cifra se mantiene por detrás del 125,7% que se proyecta para Francia o el 166,1% de Italia.

Caso aparte es el de Japón, que pasará del 238% al 268%, mientras que en Estados Unidos el salto estimado por el Fondo es del 108,7% al 141,4%.

Evolución del agujero fiscal

En cuanto a las proyecciones para el próximo ejercicio, la estimación del FMI es que España logrará suavizar parcialmente su desequilibrio entre ingresos y gastos, una vez afrontado el deterioro de recaudación y el aumento de la factura que impone la crisis en 2020, para reducir el déficit hasta el 8,3% en 2021.

Pese a ello, este agujero fiscal seguirá alimentando la deuda pública, que crecerá de nuevo durante el próximo año hasta alcanzar el 124,1% del PIB, lo que supone más que duplicar el objetivo recomendado por la UE de contener la deuda pública en el 60% del PIB. Se trata de hecho de una cota no vista en más de un siglo.

Calviño mantiene sus cifras

“Nuestras previsiones son prudentes y nuestras acciones acertadas”, aseveró ayer en el Parlamento la vicepresidenta económica del Gobierno español, Nadia Calviño, que defendió que su estimación de abril, de que el PIB caerá un 9,2% este año, sigue siendo válida porque a la severidad del confinamiento le ha seguido una recuperación más ágil de la esperada.

“La recuperación se acelerará paulatinamente durante la segunda mitad del año y a lo largo de 2021”, aseguró, dando paso a un rebote del PIB en forma de “V asimétrica”. Salvo que lo haga al presentar su propuesta de Presupuestos para 2021, el Gobierno no tiene por qué actualizar de nuevo sus previsiones económicas hasta que deba remitirlas a Bruselas, el 15 de octubre.

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