La prioridad de España es sacar la economía del estado de alarma

Hay que reanimar la actividad, prolongar los ERTE y los avales si es necesario y acelerar inversiones sin perder de vista el equilibrio de las cuentas públicas

España ha dejado atrás más de tres meses en estado de alarma para hacer frente a la grave emergencia de salud pública que ha provocado el Covid-19. Las autoridades sanitarias, con el Gobierno a la cabeza, desoyeron advertencias internacionales y reaccionaron demasiado tarde, como en muchos otros países, y bajo el erróneo convencimiento de que el impacto de la pandemia sería escaso. Faltó previsión y preparación suficientes y sobraron errores de gestión tanto por parte del Gobierno central como de los Ejecutivos autonómicos. Pese a todo, la estrategia básica de someter a confinamiento a la ciudadanía ha sido acertada, como demuestra el hecho de que los países que dudaron al aplicarla o que la levantaron demasiado pronto, como Reino Unido, Brasil y Suecia, han sufrido posteriormente las consecuencias. La responsabilidad que ha mostrado la inmensa mayoría de la población y el enorme esfuerzo realizado por los trabajadores sanitarios y de otros servicios esenciales han conseguido contener en lo posible los dramáticos efectos de la pandemia y evitar males aún mucho mayores.

En la economía ha ocurrido algo similar. Junto a dos aciertos fundamentales como han sido los ERTE y los avales del ICO para evitar una destrucción masiva de tejido empresarial, ha habido un rosario de errores de gestión de la crisis. La falta de diálogo con las empresas, la inseguridad jurídica provocada por algunas decisiones, el clima de improvisación, la búsqueda de golpes de efecto antes que de soluciones eficaces, la lentitud a la hora de reaccionar, los errores y rectificaciones y los fallos de comunicación han agravado en ocasiones la situación. La falta de un acuerdo político básico y el ambiente de permanente crispación, del que son responsables unos y otros, tampoco ha ayudado.

Lo prioritario ahora en materia económica es concentrar los esfuerzos en reanimar la actividad, prolongar los ERTE y los avales si es necesario y acelerar inversiones, evitando desequilibrios estructurales, sin revertir reformas que han demostrado su eficacia y teniendo en cuenta siempre la necesidad de equilibrar las cuentas públicas a medio y largo plazo. Todo ello junto a la ayuda europea –la que ya presta el BCE y la que puede llegar si se alcanza un acuerdo sobre el plan de reconstrucción diseñado por Bruselas– debería servir para acelerar la recuperación. España sale del estado de alarma, pero la economía española aún no.