FINTECH

Wirecard, la compañía que pasó de orgullo a vergüenza nacional en Alemania

La firma estaba considerada el ejemplo de 'startup' exitosa en el mundo financiero

Imagen de archivo del puesto de Wirecard en una feria en Berlín.
Imagen de archivo del puesto de Wirecard en una feria en Berlín.

La compañía que legó a ser vista como el futuro de las finanzas alemanas se ha convertido en un símbolo de vergüenza nacional.

Tras prometer sacudir el mundo de los servicios de pago, Wirecard ha visto desplomarse sus acciones y su consejero delegado dimitió después de que se evaporasen 1.900 millones de euros,  aproximadamente una cuarta parte de su balance. Eso fue una bomba para el establishment de Alemania que defendió a Wirecard de inversores críticos que habían advertido durante mucho tiempo sobre las irregularidades contables.

"Los alemanes no somos tan propensos a la euforia como en Estados Unidos, pero cuando Wirecard entró en el DAX, había la sensación de que también podemos producir gigantes tecnológicos exitosos", dijo Hans-Peter Burghof, profesor de finanzas de la Universidad de Hohenheim en Stuttgart. "Lo que estamos viendo ahora es simplemente horrible".

"Es vergonzoso para Alemania", dijo. "Los bancos, los auditores y los reguladores no estaban haciendo las preguntas correctas".

A pesar de todas sus habilidades de ingeniería, Alemania se ha retrasado en la producción de gigantes tecnológicos como Facebook, con la excepción de la compañía de software SAP. Tras una serie de adquisiciones, Wirecard parecía cambiar esa narrativa: con sede en un suburbio tranquilo de Múnich, una ciudad conocida como la casa de BMW y Siemens, la startup sustituyo en 2018 en el DAX, índice de referencia de Alemania de las empresas que cotizan en bolsa, nada menos que a Commerzbank, de 148 años de edad.

Los orígenes de Wirecard se centraron en servicios pago online de apuestas, juegos de azar y pornografía. Entre los clientes más recientes se encuentran el club de fútbol más exitoso de Alemania, Bayern Munich, el operador francés de telefonía móvil Orange y el gigante de los muebles sueco Ikea. Los inversores, analistas y reguladores estaban dispuestos a pasar por alto la opacidad de Wirecard mientras siguiera creciendo, incluso cuando las dudas sobre sus cuentas fueron destacadas el año pasado por una serie de informaciones de los medios, liderados originalmente por el Financial Times.

Las acciones cayeron y los inversores hicieron tantas apuestas a que caerían aún más que el regulador de los mercados financieros alemán BaFin intervino para prohibir temporalmente las posiciones cortas frente a Wirecard, un paso que nunca había dado para una compañía individual.

"Nuestro enfoque era proteger la confianza en el mercado en su conjunto, no en una sola compañía", dijo una portavoz de BaFin en respuesta a las preguntas de Bloomberg. BaFin supervisa directamente solo bancos y aseguradoras.

Otros no están de acuerdo. Las pérdidas de los inversores habrían sido "una fracción de lo que son" si BaFin hubiera adoptado un enfoque diferente, dijo Carson Block, el famoso operador en corto. Él dice que su firma Muddy Waters hizo una apuesta contra Wirecard en 2016, pero no la renovó.

Los inversores se resisten

La acción ha caído un 86% desde que se unió al DAX. La fe de los acreedores de que recuperarán su dinero de Wirecard también se ha evaporado: para el viernes sus bonos ofrecían rendimientos similares a los del gigante en quiebra Hertz Global Holdings.

El desplome de las acciones corre el riesgo de socavar aún más la disposición de los alemanes a invertir en acciones en lugar de cuentas de ahorro, que actualmente ofrecen un interés insignificante.

El regulador alemán también investigó la posible manipulación del mercado por parte de operadores en corto y periodistas y si Wirecard no cumplió con sus obligaciones de divulgación. Le pidió a los fiscales de Múnich que investigaran ambos asuntos.

Una portavoz de Wirecard no respondió a un correo electrónico en busca de comentarios para esta noticia. Un portavoz del Ministerio de Finanzas se negó a comentar sobre el caso y simplemente dijo que el Gobierno busca salvaguardar "una industria financiera sana y competitiva" en Alemania.

Cuando se trataba de Wirecard, las autoridades "se limitaron a la menor acusación", dijo Armin Stracke, un ex operador e inversor de Wirecard que presentó una queja ante BaFin este año alegando que la compañía había engañado a los inversores.

BaFin todavía está investigando si los supuestos problemas contables de Wirecard constituían una manipulación del mercado. A diferencia de otras investigaciones, el regulador depende de la evaluación de otras autoridades en este asunto, dijo la portavoz.

"BaFin comenzó sus investigaciones desde el principio, pero lamentablemente eso no pudo evitar las sorprendentes pérdidas para los inversores", dijo Florian Toncar, un diputado alemán de la oposición. "Sería muy bueno ver a BaFin usar las herramientas a su disposición para brindar claridad a los inversores rápidamente".

Algunos diputados alemanes quieren expandir los poderes de BaFin para evitar futuras explosiones financieras. Para Burghof, el profesor de finanzas, no se trata tanto de más poder como de ejercer una mayor discreción dentro del mandato del regulador.

Ayuda de los bancos

Los problemas de Wirecard marcan otro punto bajo para "Alemania SA" después del escándalo de trampas con las emisiones que envolvió a sus fabricantes de automóviles y los miles de millones de dólares que Deutsche Bank AG pagó en multas y acuerdos legales por mala conducta tras una expansión agresiva como banco de inversión global.

El ascenso de Wirecard probablemente no hubiera sido posible sin sus bancos. Deutsche Bank, el más grande de Alemania, incluso otorgó crédito al ex consejero delegado Markus Braun que estaba garantizado con acciones de Wirecard. Un portavoz de Deutsche Bank declinó hacer comentarios sobre clientes individuales.

"Hay muchos responsables", dijo Tim Albrecht, gestor de fondos de la unidad de gestión de activos DWS de Deutsche Bank, en una entrevista con Frankfurter Allgemeine Zeitung. "Eso comienza con los fallos institucionales en Wirecard y se extiende hasta los bancos que enviaron señales positivas con sus crédulos informes de analistas".

Ahora, los bancos y reguladores de Alemania están poniendo a Wirecard bajo el microscopio. Mientras BaFin continúa investigando, al menos 15 prestamistas comerciales, incluidos Commerzbank y el holandés ABN Amro, están negociando sobre los próximos pasos, informó Bloomberg el viernes.

Wirecard, por su parte, dijo que está en "conversaciones constructivas" con los bancos acreedores.

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