La OCDE asume que el Gobierno tendrá que ampliar su plan de avales públicos

Ve riesgos para el tejido productivo y el sector financiero si no hay garantías adicionales y expone que el respaldo debe centrarse en firmas solventes con problemas de caja

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“El Gobierno ha tomado medidas significativas para apoyar el empleo y proporcionar liquidez a la economía” que han permitido paliar parcialmente los efectos de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus, expone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su informe sobre España, en el que asume, sin embargo, que “algunas de las medidas actuales deberán mantenerse” en el tiempo “y ser refinadas para reducir el riesgo de que el choque transitorio se convierta” en un impacto “más permanente sobre la actividad”.

En particular, el organismo avanza que “es posible que se necesiten ayudas de liquidez y garantías públicas adicionales” al programa vigente de 100.000 millones de euros en avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para asegurar la supervivencia del tejido productivo y evitar que su caída hunda a la banca. Las nuevas garantías, matiza la OCDE, deben ir “enfocadas a negocios solventes con problemas de flujo de efectivo, para reducir la tasa de insolvencia” pues “de lo contrario se puede crear un ciclo de retroalimentación adversa entre la economía real y financiera” que de paso a una crisis más compleja y dura si la morosidad aumenta.

La OCDE admite que “la respuesta política ha sido extensa”, incluyendo el uso de ERTES para evitar la destrucción de empleo; la concesión de la prestación por cese de actividad a autónomos; la creación del ingreso mínimo vital; las moratorias crediticias, tributarias y de cotizaciones; o el propio plan de avales públicos.

Sin embargo, la OCDE estima que España podría necesitar ir más allá, pues su PIB ya afronta una caída del 11,1%, y corre el riesgo de encabezar la debacle mundial en caso de rebrote del virus, cuando caería un 14,4%.

“En ambos escenarios, la caída de la demanda interna, debido a la destrucción del empleo y el cierre de la actividad, es el factor clave de la contracción. La caída de la demanda externa, especialmente en los servicios turísticos”, con un desplome el 64% en los visitantes de marzo y su nula presencia en abril, también pesan en el impacto. A partir de ahí, la OCDE aconseja estudiar ayudas específicas al sector del turismo y, con el tiempo, sustituir los ERTE por nuevas reformas en el mercado laboral.

La OCDE también aconseja reforzar “las capacidades hospitalarias y de pruebas de identificación de las personas infectadas”, que “serán cruciales para prevenir nuevos brotes”. Después de todo, subraya, “la capacidad del sistema de salud era más baja que en el promedio de la OCDE al entrar en crisis, con menos camas de cuidados intensivos”, si bien su número se habría “más que duplicado” en el pico de la crisis.

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