La OCDE prevé que España encabece la caída de las grandes economías mundiales si hay rebrote del virus

El organismo internacional teme que una segunda oleada del virus rebaje el PIB español un 14,4%, eleve el déficit al 12,5% y dispare la deuda al 129,5% este año

El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría.
El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría.

La crisis del coronavirus Covid-19 deja las peores previsiones económicas presentadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en sus 60 años de historia, según reconoció este miércoles su secretario general, Ángel Gurría, al presentar la actualización de sus estimaciones de impacto de la pandemia.

Los cálculos de la OCDE incluyen dos escenarios, “igualmente probables”, uno en el que el golpe del coronavirus se limita al acontecido hasta la fecha y otro en el que contempla un nuevo rebrote a finales de año que intensificaría la hecatombe. De recobrar fuerza la pandemia en otoño, alerta la OCDE, la de España será la más golpeada de todas las economías desarrolladas como consecuencia de la crisis del coronavirus.

Para empezar, el organismo asume que el PIB español sufrirá ya una caída del 11,1% este año aunque no haya rebrote, como consecuencia de las medidas de confinamiento y cierre generalizado de comercios –con una caída de la actividad del 30%– impuestas bajo el estado de alarma decretado el 14 de marzo y que solo comenzaron a desescalarse a partir del 10 de mayo. La cifra supera el 9,2% de retroceso estimado por el Gobierno. Pero, en el caso de una segunda oleada de Covid-19 en otoño, la caída del PIB se agravaría hasta el 14,4%.

El déficit público, por su parte, se elevaría desde el 2,8% de cierre del año pasado al 10,3% este año, en el primer caso, o el 12,5%, si hay rebrote. Como consecuencia, la deuda pública española sufriría un incremento desde 95,5% de 2019 hasta el 117,8%, su mayor nivel en más de un siglo, en caso de que el impacto sea el ya conocido, y, de resurgir de la pandemia, se dispararía al 129,5% en este año (con descensos al 115,7% y el 128,7%, respectivamente el próximo año).

Desde la OCDE achacan la especial virulencia de la crisis del Covid-19 en España a su dependencia de sectores tan afectados como el turismo, en un mundo que ha cerrado sus fronteras, o los servicios, erosionados por las medidas de distanciamiento social. El peso de estas áreas de actividad en la economía española explica también, en parte, las previsiones de la OCDE de que su tasa de paro se eleve a niveles de entre el 19,2% y el 20,1% este año, para situarse entre el 18,7% y el 21,9% el próximo ejercicio.

“En ambos escenarios, la caída de la demanda interna, debido a la destrucción del empleo y el cierre de la actividad, es el factor clave de la contracción. La caída de la demanda externa, especialmente en los servicios turísticos, también tendrá un gran peso” en el golpe que deja la pandemia en la economía española, reza el apartado específico sobre España del informe global, que reconoce que “el gobierno ha tomado medidas significativas para apoyar el empleo y proporcionar liquidez a la economía”.

El documento asume que el refuerzo de “las capacidades hospitalarias y de pruebas de identificación de las personas infectadas serán cruciales para prevenir nuevos brotes” habida cuenta que “la capacidad del sistema de salud era más baja que en el promedio de la OCDE al entrar en crisis, con menos camas de cuidados intensivos”, si bien su número se habría “más que duplicado” en el pico de la crisis.

A partir de 2021, en todo caso, se produciría una recuperación parcial que oscilaría entre un avance del PIB del 5%, en caso de rebrote, y del 7,5% de no producirse, lo que retrasaría a años posteriores retomar los niveles perdidos por el Covid-19.

Comparativa global

Pese a la crudeza de estas cifras, el hecho de que España acabe encabezando los retrocesos de las economías desarrolladas dependerá de que ese temido rebrote del virus se acabe materializando. De no producirse, la OCDE estima que el impacto económico será mayor para Francia (-11,4%), Italia (-11,3%) y Reino Unido (-11,3%) que en España, si bien sus caídas serían ligeramente menores, del 14,1%, el 14% y el 14%, respectivamente, si la pandemia reaparece a finales de año.

En otros gigantes económicos, el impacto estimado es menor en ambos escenarios. Así, Alemania caería un 6,6% si la pandemia puede considerarse ya controlada y un 8,8% de producirse un rebrote, frente a los descensos del 7,3% y el 8,5% que sufriría EE UU, respectivamente.

En el caso del conjunto de economías desarrolladas, las caídas serán del 6% en el escenario inicial y del 7,6% en el de una nueva propagación de la enfermedad; en el G-20 se sufrirían retrocesos del 5,7% y el 7,3%, según el caso; y en la zona euro, la rebaja sería del 9,1% al 11,5%.

Desde el organismo que dirige Gurría asumen, en todo caso, que sus previsiones indican que “todas las economías de la OCDE entrarán en recesión y buena parte de ellas con caídas a doble dígito”.

Medidas a tomar.

En respuesta a esta debacle, la OCDE conmina a los estados a actuar individualmente en tres frentes. De un lado, en el sanitario, instándoles a reforzar sus sistemas de salud, mejorar sus protocolos de detección y rastreo de infectados, o afianzando la cooperación global en la búsqueda de vacunas. De otro, en el de la asistencia económica, prestando ayudas a la preservación del empleo o facilitando liquidez a las empresas, especialmente a las pymes, agilizando las reestructuraciones e incentivando planes de digitalización. Y, en tercer lugar, el organismo pide a los países prepararse para el futuro, manteniendo los planes de incentivos pero atendiendo al saneamiento de las cuentas públicas y promoviendo una transición verde.

En definitiva, el organismo reclama a los países un importante esfuerzo fiscal para reanimar las maltrechas economías y asume que serán necesarias reformas tributarias que permitan contar con los ingresos necesarios para sufragar semejante factura. En este campo, Gurría destacó la importancia de terminar de acordar un nuevo impuesto digital, conocido popularmente como tasa Google, que pueda aplicarse de forma efectiva a escala global.

El secretario general de la OCDE destacó también la importancia de reforzar el comercio global y acabar con las tensiones vividas en los últimos tiempos, “particularmente entre China y EE UU”, para tratar de reducir el impacto de la pandemia habida cuenta los efectos colaterales que tiene el enfrentamiento entre las dos mayores potencias mundiales.

En un artículo titulado La recuperación de la economía mundial camina sobre la cuerda floja, la OCDE advierte además a las economías desarrolladas de “que hay pocas perspectivas de que una vacuna sea ampliamente accesible este año”, y estima que la renta per cápita en las economías desarrolladas caiga este año a niveles de 2013, por lo que reclama a los países que se preparen para dar una respuesta conjunta que esté a la altura del mayor desafío económico global desde la II Guerra Mundial.

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