El principal obstáculo para la fusión Uber Eats-Grubhub no es el precio

Es mucho más crucial si los órganos antimonopolio la permitirían

El medallista de esgrima japonés Ryo Miyake, trabajando a tiempo parcial para Uber Eats en Tokio.
El medallista de esgrima japonés Ryo Miyake, trabajando a tiempo parcial para Uber Eats en Tokio. REUTERS

Es normal que los que negocian una fusión discutan sobre la valoración. Pero extraña que Uber y Grubhub parezcan tan centradas en la ecuación de canje. Es mucho más crucial si los antimonopolio la permitirían, sea cual sea el precio.

Grubhub ha rechazado la oferta de Uber de 1,9 acciones por cada una suya, según el WSJ; la semana pasada buscaba una ratio de 2,15. La diferencia es de apenas un 10%, para dos empresas que en el último año han llegado a máximos del 300% de sus mínimos. Es difícil ver por qué a Uber le importa si los accionistas de Grubhub terminan con el 9% o el 10% de las acciones en circulación de la empresa ampliada.

Incluso al precio que desea Matt Maloney, jefe de Grubhub, su valoración, de 6.000 millones de dólares al precio preperturbaciones, incluye una prima teórica de menos de 2.000 millones, más de lo que cubre el valor actual de los 300 millones de recortes de costes anuales que se esperan, según el WSJ.

El beneficio real, empero, sería reinar sobre la competencia. En marzo, Grubhub consiguió un 28% de cuota de la comida a domicilio de EE UU, según Second Measure; Uber Eats, un 20%, y DoorDash, un 42%. Maloney culpa del reciente colapso de la rentabilidad a la lucha por clientes y restaurantes. Y para Uber, con nuevos recortes de empleo, perder menos dinero es prioritario.

Es cierto que Grubhub una vez alcanzó un 15% de margen neto mientras sus acciones también cotizaban con una ratio precio/beneficio muy atractiva, a veces de tres dígitos. Aplicando ese retorno a las ventas de los últimos 12 meses, la oferta de Uber sigue valiendo 27 veces esas ganancias imaginarias: un 30% respecto al mercado en general.

Los números, pues, deberían valerles a ambos. El verdadero problema son los antimonopolio. La senadora Amy Klobuchar ha sido la última legisladora en criticar la fusión. Grandes ciudades como Nueva York, donde la unión Uber Eats-Grubhub sería dominante, están preocupadas a su vez por el perjuicio a los restaurantes por las comisiones, especialmente durante las cuarentenas. La fusión depende de la credibilidad ante los órganos de competencia, no de los ajustes financieros.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías