Bruselas valora el plan franco-alemán pero apuesta por una mezcla entre préstamos y subvenciones

El fondo de recuperación estará ligado a la adopción de reformas, confirma la Comisión Europea

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La Comisión Europea, a través de su presidenta, Ursula von der Leyen, celebró ayer la propuesta presentada por Alemania y Francia para movilizar medio billón de euros en transferencias directas -no en préstamos reembolsables- hacia los países y sectores más golpeados por la crisis sanitaria y económica del coronavirus. Este martes, no obstante, Bruselas ha matizado parte de su discurso, y ha recordado que pese al buen recibimiento del plan presentado por Angela Merkel y Emmanuel Macron, la propuesta del presupuesto europeo con vistas al Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027, que se hará pública el 27 de mayo, no será un "copia y pega" del documento emitido por París y Berlín. Por lo pronto, combinará las subvenciones con los préstamos.

La propuesta elaborada por los gobiernos de Merkel y Macron contiene elementos "que se corresponden con nuestro análisis de la situación y la dirección en la que creemos que deberíamos avanzar", ha explicado este martes el portavoz del Ejecutivo comunitario, Eric Mamer. No obstante, aunque hay "un solapamiento temático parcial", este no es "completo". Así, al menos por ahora, Bruselas prevé que las ayudas se distribuyan a través de un "equilibrio adecuado" entre préstamos y transferencias a fondo perdido, mientras que el plan franco-alemán plantea que todo se mueva a través de subvenciones.

El proyecto en el que trabaja Bruselas vinculará a priori el fondo de recuperación de la crisis del coronavirus al presupuesto de la UE, previsiblemente doblando las partidas del último marco plurianual, que finaliza este 2020. A día de hoy, el presupuesto equivale al 0,904% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la Unión, y el plan de la Comisión pasa por elevarlo a cerca del 2%. Parte de ese presupuesto será destinado durante los primeros años a paliar los efectos de la crisis económica. El Ejecutivo comunitario también baraja la posibilidad de emitir deuda conjunta para luego canalizar el dinero hacia los socios, en una suerte de mutualización. Esto es algo que también se recoge en el plan presentado por Berlín y París. Queda por ver, no obstante, cuáles son las cifras finales, si los socios están dispuestos a aumentar su contribución al MFP y, finalmente, la forma en la que se balancean las subvenciones y los préstamos.

Borrador de Bruselas

Parece claro que el fondo de recuperación económico que presentará Bruselas estará ligado al presupuesto de la Unión Europea. Alemania y Francia han propuesto medio billón de euros destinados a los efectos del coronavirus, que se añadirían al resto de las partidas que propondría la Comisión. El Ejecutivo comunitario, ha recalcado Mamer, vinculará ese fondo de recuperación al MFP. Lo más probable es que el presupuesto final esté alrededor de los 1,5 billones de euros, si bien falta por ver si ahí estarán incluidos, por ejemplo, los 540.000 millones ya movilizados por los socios a través del MEDE, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y SURE. También habrá que ver si Bruselas utiliza ingeniería financiera o multiplicadores económicos que supeditan la movilización neta a ciertos factores, pudiendo reducir el montante final. El Parlamento Europeo, por su parte, pide al menos 2 billones para que otros aspectos de tinte comunitario, como la PAC, la cohesión, la digitalización o la descarbonización no queden relegados a segundo plano y se vean finalmente sin recursos.

Reformas

El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, ha insistido este martes en que la mayor parte del dinero del fondo de recuperación tendrá un "fuerte vinculo" con el compromiso de los gobiernos de adoptar reformas estructurales e inversiones públicas que serán supervisadas por las autoridades económicas en el marco del semestre europeo. El 80% del fondo de reconstrucción que prepara Bruselas estará dirigido a los Estados miembros a través de una herramienta para "la resiliencia y la recuperación", con el énfasis puesto en que los países se comprometan a adoptar reformas económicas que modernicen sus economías y a la vez pongan en orden las finanzas nacionales. El plan franco-alemán presentado ayer también condicionaba las ayudas a ciertas reformas. Únicamente las ayudas del MEDE, el fondo de rescate europeo que movilizará unos 240.000 millones, ha conseguido sortear el requisito de las reformas.

Transferencias contra préstamos

Este debate ha sido uno de los enfrentamientos más comunes entre los países desde que empezó a buscarse una respuesta en clave comunitaria a la crisis del coronavirus. De hecho, pese a la influencia de Francia, y sobre todo Alemania, en la toma de decisiones a nivel europeo -que deben consensuarse entre los 27 socios-, los cuatro países más ortodoxos (Austria, Países Bajos, Dinamarca y Suecia) siguen exigiendo que los fondos del plan de relanzamiento económico sean transferidos a través de préstamos que los gobiernos tengan que devolver. "Deseamos la convergencia del conjunto de actores hacia una solución aceptada por todos, ya que la decisión debe ser de los 27 socios miembros", ha recalcado Eric Mamer.

Presupuesto europeo

La mutualización de deuda con la Comisión Europea como órgano emisor, así como la movilización de al menos 500.000 millones de euros (sea con transferencias o con subvenciones) necesitará de un aumento del techo de gasto del presupuesto europeo. Uno de los problemas que tiene Bruselas es conseguir un acuerdo entre los socios para que los países contribuyentes (los que ponen más dinero del que reciben) aumenten sus partidas, y para que los socios receptores (los que reciben más de lo que aportan) recorten en beneficio.

Según los últimos datos del MFP correspondientes a 2018, Alemania (-13.400 millones de euros), Francia (-6.000 millones), Italia (-5.000 millones), Países Bajos (-2.400 millones), Suecia (-1.500 millones), Austria (-1.300 millones) y Dinamarca (-1.200 millones) son los principales contribuyentes. España, con un saldo positivo de 1.800 millones, Portugal (3.200 millones) o Grecia (3.300 millones) son algunos de los receptores netos.

Posición y beneficios de España

La vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, ha valorado positivamente la propuesta franco-alemana, que está "muy en la línea" de las propuestas españolas y constituye "un paso muy importante en la buena dirección", ya que ofrece "una base mucho mejor" para negociar un verdadero plan de reconstrucción europeo con una lógica de endeudamiento común.

Aún no se conoce cuánto dinero podría aspirar a recibir España de todas las ayudas que salen de Bruselas. En lo relativo al presupuesto europeo falta por ver en qué culmina el borrador y cuáles son los criterios de reparto entre los socios. En el paquete de 540.000 millones de euros movilizados hasta ahora, y que son la respuesta a corto plazo a la crisis, España podría recibir hasta 45.000 millones de euros, sin tener en cuenta la liquidez del BEI, destinada a empresas, principalmente pymes.

Por un lado están 25.000 millones provenientes del MEDE, el fondo de rescate. Por otro, un máximo de 20.000 millones de SURE, el fondo para costear los ERTE. Del MEDE, cada socio puede hacer uso del equivalente al 2% de su PIB, si bien España, por ahora, ha insistido en que no se plantea recurrir a este mecanismo, ya que tiene capacidad propia en el mercado de deuda internacional. Según los cálculos del MEDE, no obstante, España podría ahorrarse 2.000 millones en intereses si recurriese al fondo.

El Eurogrupo valida SURE

Este martes, el Eurogrupo ha validado formalmente la puesta en marcha de SURE, el fondo para costear en Europa los ERTE y mecanismos similares. Comenzará oficialmente a funcionar cuando todos los socios hayan aportado su aval particular hasta sumar 25.000 millones en total. El mecanismo, con 100.000 millones de capacidad, repartirá el dinero entre los socios, aunque aún no están confirmadas las cifras ni los criterios. Los tres países que más fondos reciban no podrán acumular, en conjunto, más de 60.000 millones, por lo que España podría optar a un máximo de 20.000 millones suponiendo que haya un reparto equitativo. El Eurogrupo sí ha validado los condicionantes que se barajaban desde el primer momento: el fondo, en forma de préstamos, estará operativo hasta el 31 de diciembre de 2022, y podrán optar a él los socios que demuestren un incremento "repentino" del gasto público a partir del 1 de febrero.

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