El Eurogrupo activa el fondo de rescate europeo y permite que las ayudas se devuelvan en 10 años

Bruselas descarta que el acceso al MEDE implique la supervisión de los 'hombres de negro'

 El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno.
El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno. Getty Images

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (Eurogrupo) alcanzaron este viernes un acuerdo sobre las características y condiciones que tendrá la puesta en marcha del fondo europeo de rescate (MEDE), que movilizará hasta 240.000 millones de euros. Esta es la pata más importante de los 540.000 millones que el Eurogrupo acordó movilizar el pasado 9 de abril. Italia y España, los países de la Unión más castigados por la pandemia, salen relativamente contentos de la reunión. No habrá vigilancia por parte de los funcionarios de Bruselas y el crédito financiará los gastos sanitarios “directos e indirectos”. Los socios confirman que cada país podrá pedir el equivalente al 2% de su PIB, cifra que se barajó desde un primer momento.

El acuerdo alcanzado prevé que la línea de crédito esté disponible hasta el 13 de diciembre de 2022, con posibilidad de ampliar el plazo. Además, la devolución de los préstamos, con una condicionalidad simbólica (un tipo de interés del 0,115%), tendrá un vencimiento de 10 años.

Así, tanto el Eurogrupo como la Comisión Europea están de acuerdo en que el acceso al MEDE no se traduzca en una supervisión posterior de los funcionarios europeos, conocidos tras la recesión de 2008 como los hombres de negro. Tampoco habrá exigencias de reformas estructurales. Esto era algo que temía sobre todo Italia, opuesta en un primer momento al MEDE por su vínculo histórico a los planes de austeridad y por el estigma que deja en los países que lo solicitan. "Hay algo muy importante en este instrumento y es que no hay estigma para ningún país: está disponible para todos, hay condiciones estandarizadas para acceder y no hay una supervisión posterior de la troika", insistió el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, tras la reunión por videoconferencia.

España, por su parte, al igual que otros socios, exigía que los gastos que sufrague el fondo fuesen más allá de los estrictamente sanitarios, y pudiesen destinarse a otras partidas relacionadas con la crisis sanitaria y económica. El Eurogrupo, finalmente, ha aceptado financiar los gastos sanitarios “directos e indirectos”.

El pacto debe superar ahora algunos trámites parlamentarios nacionales, en Países Bajos o Alemania, por ejemplo, y después ser adoptado formalmente por la junta de Gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Las líneas de crédito estarán disponibles a partir del 1 de junio, algo que también solicitaba España. “El Eurogrupo acuerda los términos para la puesta en marcha el 1 de junio del instrumento precautorio de pandemia. Es un paso más en la buena dirección para la zona euro”, escribió en Twitter la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que además garantiza que el Eurogrupo seguirá trabajando “en las próximas semanas para reforzar la respuesta europea” al coronavirus Covid-19.

Los más de 240.000 millones de euros de los que dispone el fondo de rescates se distribuirán porcentualmente de forma similar entre los países, que podrán decidir si solicitan o no el crédito. Cada socio, si así lo estima, podrá pedir hasta el 2% de su PIB. En el caso de España esto se traduce en algo más de 24.000 millones de euros. No obstante, el Ejecutivo ha defendido hasta el momento que no se plantea acceder a este instrumento. Este viernes, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, señaló que España está encontrando buenas condiciones en los mercados de deuda mundiales, por lo que no necesita esta herramienta.

Este mecanismo forma parte de un paquete más amplio de medidas aprobado por la Unión Europea (UE) en abril para dar liquidez a los países frente a las necesidades inmediatas de la pandemia. Es lo que se ha llamado triple red de seguridad para países, empresas y trabajadores. En total, se movilizan cerca de 540.000 millones de euros. Además de los 240.000 millones del MEDE, otros 200.000 provienen de créditos y de un programa del Banco Europeo de Inversiones (BEI) pensado para empresas. Los 100.000 millones restantes nacen del programa SURE de la Comisión Europea, que costeará en los respectivos países los mecanismos similares al ERTE español, además de las ayudas a autónomos.

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