Koldo Echebarria: “Vamos a triplicar el número de alumnos becados”

A pesar de la crisis, sueña con crecer y ampliar el campus de la escuela de negocios en Madrid, y cree que caerá la demanda de formación de directivos

Koldo Echebarria, director general de Esade.
Koldo Echebarria, director general de Esade.

Encima de la mesa de trabajo del director general de Esade, Koldo Echebarria (Bilbao, 1961), sigue estando uno de sus grandes proyectos de la escuela de negocios para los próximos años: crecer en Madrid, esto es, ampliar el campus que abrió en 2000, situado en la zona empresarial de Chamartín y que después de alguna ampliación, hasta llegar a los 2.625 metros cuadrados con capacidad para acoger a 3.500 alumnos, se ha quedado pequeño.

Competir en Madrid con el resto de las escuelas de negocios, que también tienen en marcha iniciativas de ampliación de sus respectivos campus, es el objetivo. Sin embargo, en este proceso de búsqueda de nuevas instalaciones, en la agenda de este ejecutivo se ha cruzado una preocupación mayor: la crisis sanitaria, que ha obligado a las instituciones educativas a replantear un nuevo modelo de formación, con un mayor protagonismo de la tecnología. De todo ello habla en una conversación telefónica desde su ciudad natal, donde permanece confinado.

Esta crisis les ha obligado a replantearse el modelo formativo.

Hay una mayor apuesta por la tecnología, pero esa tendencia ya existía, lo que ha hecho la crisis ha sido acelerarla. La educación más efectiva es la híbrida, en la que se mezcla la tecnología con las clases presenciales. Esto quiere decir que se va más allá de la educación puramente tecnológica. Ya estábamos trabajando en ello, pero eso no significa convertir la clase presencial en virtual. Lo cierto es que ya teníamos profesores adaptados y personas especializadas para hacer estos cambios.

¿Cuáles son los puntos fuertes de la formación híbrida?

No se trata de empaquetar contenidos digitales, sino de combinar la clase presencial con diferentes tecnologías y plataformas. Este modelo permite impartir un 60% de la formación en online y el resto de manera presencial. De esta forma también hay un mayor aprovechamiento de las clases presenciales, con la discusión de los casos o con los ejercicios. Con los programas híbridos, la satisfacción es mayor. La retención es alta, más del 95%, por lo que la efectividad del aprendizaje de los participantes en más elevado en este tipo de formatos, sobre todo en las materias técnicas que requieren de un esfuerzo individual. La educación híbrida es más exitosa, sobre todo conforme uno se hace adulto, ya que se tiene una mayor capacidad de organización.

Sin embargo, se pierde parte de la esencia de una escuela de negocios.

Combina lo digital y lo presencial, por lo que esto nos hace tener que rediseñar todas las actividades presenciales para que estas tengan mucho más valor. La actividad presencial está para guiar, orientar, fomentar habilidades críticas y desarrollar la capacidad de aprender. Una escuela de negocios debe estar orientada a que las clases sean muy dinámicas. La tecnología permite mucha más personalización, se alcanza más productividad y esfuerzo educativo.

¿Temen que la crisis sanitaria mundial reduzca el número de matriculados?

No estamos viendo la incertidumbre ni en el número de solicitudes ni en el de matrículas. El 50% de nuestros estudiantes son internacionales, la mayoría europeos, aunque también tenemos en el MBA alumnos de Asia y de América. Sí que existe una preocupación por el problema de los visados, pero no por ello vamos a renunciar a nuestro carácter internacional. Tenemos estudiantes de 120 nacionalidades y nuestros programas son en inglés. El apetito sigue ahí por encima del año pasado. Todas las crisis empiezan y terminan, pero la educación es un proyecto de vida. Nosotros vamos a invertir para que el campus sea lo más seguro posible, que haya distanciamiento en las aulas, lo que nos obliga a reutilizar los espacios, a estirar los horarios y maximizar la ocupación. Vamos a desarrollar aplicaciones tecnológicas para mantener la salud de nuestra comunidad, así como para poder realizar pruebas.

Las empresas pueden querer, a partir de ahora, tener profesionales brillantes, pero también sanos.

Hay que plantearse qué significa estar sano. En Esade siempre hemos cuidado el tema de la salud, del bienestar, tenemos programas en los que desarrollamos la resiliencia, la vida interior. No se trata de tener solo una vida profesional plena, sino que también es importante la personal.

Las empresas también suelen recortar en formación cuando surge una crisis.

Trabajamos con diferentes escenarios, vemos supuestos de la crisis anterior, y la demanda de formación de directivos va a caer. Estamos reconvirtiendo los programas para las empresas en híbridos. Las empresas cada vez dependen más del talento y recortar en formación es un error, es pan para hoy y hambre para mañana.

Ahora se está viendo la verdadera brecha tecnológica.

La crisis revela las desigualdades formativas, ya que además sufre el empleo menos cualificado, además de que se tiene menos capacidad para ayudar a los hijos en las tareas escolares. La escuela iguala a los niños en competencias, es un campo de juego para todos, pero ahora con la crisis se están viendo las desigualdades. Es importante que las políticas públicas aprovechen la crisis para resolverlo.

En muchos países, los estudiantes han protestado porque el coste de la formación online no es el mismo que el presencial.

Hay que diferenciar los costes entre los diferentes países. Aquí cuesta menos de la mitad, entre 65.000 y 70.000 euros, que en Estados Unidos, donde hay programas de más de 100.000 euros. Es verdad que los costes han crecido, dependen sobre todo del profesorado que cotiza en el mercado internacional, y hay oros factores que varían de un lugar a otro. Sí que ha habido un fenómeno inflacionario en los costes de la formación. La tecnología tiende a reducir esos costes, y nos permitirá acceder a más estudiantes mediante estas estructuras híbridas sobre todo en los programas largos.

¿Fichar a buenos profesores es complicado?

Es un factor de tensión importante, a los profesores se les recluta por su capacidad investigadora, por crear conocimiento, y es un factor importante en la inflación de los costes. La clave está en el talento de los profesores y de los estudiantes, y en la capacidad de generar una experiencia educativa. Desde el principio de esta crisis, el centro de nuestro esfuerzo está en mantener la excelencia de esa experiencia. Y tanto la respuesta de los profesores como de los estudiantes ha sido extraordinaria.

¿Se verán a partir de ahora alianzas entre escuelas de negocios?

Se van a intensificar, sobre todo porque vamos a tener restricciones en la movilidad. Una crisis de este tipo beneficia a los están en una posición más fuerte, a los que disponen de más recursos y prestigio, aunque luego dependerá del esfuerzo que se haga desde el punto corporativo para tener una posición más dominante, más tesorería o tecnología. Hay incentivos para que se produzcan alianzas para poder competir.

¿Han reforzado su programa de becas?

Queremos atraer a alumnos de otras partes de España y para ello disponemos de 300 becas, un 15% más, para que nadie con talento que quiera estudiar se quede sin poder hacerlo. Las escuelas de negocios estamos regionalizadas, por lo que queremos ampliar el espectro. Nosotros tenemos más alumnos de Francia que de España. Estas becas se conceden con fondos propios de Esade, 3,2 millones de euros, y con donaciones particulares y de empresas, 2,5 millones. Queremos triplicar el número de estudiantes becados, y nos adaptaremos a las circunstancias de cada uno de ellos, porque también disponemos de becas crédito.

 

 

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