La limpieza de primavera de ArcelorMittal huele algo a invierno

Hay una fina línea entre la prudencia en las previsiones y el pánico.

Acería de Arcelor en Sestao (País Vasco).
Acería de Arcelor en Sestao (País Vasco). EUROPA PRESS

ArcelorMittal está descubriendo que te puedes pasar de prudente. Las acciones de la mayor siderúrgica del mundo han caído un 22% desde que el lunes anunciara que recaudaría 2.000 millones de dólares en acciones y bonos convertibles. Recortar el crédito parece prudente por la caída de la demanda. Pero hay una fina línea entre la prudencia en las previsiones y el pánico.

Los inversores deberían alegrarse de que eleve sus fondos propios. Puede que sea su cuarta ampliación desde 2009, pero también la más pequeña. Y le permite reducir su deuda neta de 9.500 millones a cerca del objetivo de 7.000 millones que los inversores preveían que se alcanzaría a finales de año (las ventas de activos previstas parecen ahora más difíciles).

Pero la medida se produce en un momento desconcertante, dado que llega poco después de los resultados, y de una bajada del rating de Moody’s. Los analistas de Credit Suisse consideran que el grupo podría haber alcanzado los 7.000 millones de deuda en 2022 de todos modos, así que esta cautela podría ser en realidad una advertencia de que el acero tardará en recuperarse. Si ArcelorMittal utiliza la línea de crédito de 3.000 millones a un año que reunió apresuradamente en abril, el objetivo de 7.000 millones sería más difícil de alcanzar.

Además, ArcelorMittal evita emitir derechos convencionales (la última vez fue en 2016), y prefiere los bonos convertibles obligatorios (que se convierten en acciones en una fecha prefijada, con una ratio de conversión dependiente del precio en ese momento). Permitirán, al menos, obtener capital fresco con una prima potencial respecto al precio de la nueva emisión de acciones, de 9,27 dólares (hasta un máximo de 10,89, con vencimiento en tres años y cupón del 5,5%), pero los accionistas actuales que no puedan participar seguirán diluyéndose. De ahí la fuerte caída en Bolsa.

El nerviosismo de los inversores podría haberse calmado si la familia Mittal hubiera asumido todos los derechos que implican su participación del 37% en el grupo. Los 200 millones de la nueva emisión son mucho menores (un 10%) que eso: no es un voto de confianza.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías