Lagarde va a necesitar una bazuca aún mayor

Lo malo es que cuanto más haga, más probable es que los Gobiernos riñan y procrastinen

Christine Lagarde, presidenta del BCE.
Christine Lagarde, presidenta del BCE. REUTERS

El trabajo de una mujer nunca termina, dice el adagio. Christine Lagarde ha tomado varias medidas en pos de la zona euro, como lanzar una compra de 750.000 millones en activos. Que los políticos no actúen con tanta energía significa que el BCE tendrá que hacer aún más.

Es cierto que los esfuerzos de Lagarde han ayudado a la liquidez de los bancos y a las condiciones de financiación del mercado, según una encuesta del BCE del martes. Su compra de activos también está conteniendo los costes de crédito de los países del sur. La deuda italiana a 10 años rinde un 1,80%, 1,22 puntos menos que los picos de marzo y por debajo de la primera mitad de 2019. Además, si bien la prima italiana a 10 años ha crecido en 2020, es menor que durante más de la mitad del año pasado.

Incluso eso ha costado mucho. El ritmo medio diario del programa de compras para la pandemia del BCE varió entre 5.000 y 6.000 millones en las tres semanas anteriores al 15 de abril, dice Pictet, que añade que se agotaría a mediados de octubre a este ritmo. Ralentizarlo puede no ser una opción.

Los políticos aún no han acordado los detalles de cómo ayudar a los países muy endeudados, en especial Italia, y han aclarado poco el tamaño o el funcionamiento del “fondo de recuperación”. Eso significa que los inversores probablemente empujarían hacia arriba los rendimientos de los bonos de los más débiles si el BCE diera un paso atrás. Mientras, el Euríbor a tres meses subió la semana pasada a su nivel más alto en más de cuatro años, una señal de que los bancos de países como Italia y España están teniendo que pagar más por pedir prestado a sus pares.

Lagarde puede ayudar aumentando el tamaño del programa de compras, quizás en otros 500.000 millones, para eliminar cualquier duda que pueda surgir este año. También puede rebajar aún más el interés de las facilidades de préstamo a largo plazo para los bancos, o comprar bonos de baja calidad. Puede que todo esto no suceda en la reunión del jueves. Pero el problema es que, como con Draghi, cuanto más haga Lagarde, más probable es que los líderes de la UE riñan y procrastinen.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías