Energía

Tras el lunes negro, un nuevo martes negro en el petróleo; el Brent cae un 25% y el West Texas un 43%

El exceso de oferta y la escasez de almacenamientos presionan al West Texas de entrega en junio, que baja a 11,7 dólares

Petróleo Pulsar para ampliar el gráfico

No cesa la tormenta en el mercado petrolero, después de que ayer el West Texas Intermediate (WTI) marcara precios negativos por primera vez en la historia. El futuro del WTI de mayo, referencia del petróleo comercializado en Estados Unidos, llego ayer a 40,3 dólares por debajo de cero, nivel provocado por el exceso de oferta y la escasez de capacidad para almacenar dicho exceso.

Aunque en la madrugada de hoy los precios han amagado con estabilizarse, a medida que avanza el día la volatilidad va recuperando el dominio del mercado. A primera hora el WTI de mayo cotizaba en el entorno de los dos dólares para después regresar a tasas negativas. Finalmente ha cerrado en los 9 dólares con muy poco volumen de negociación. En todo caso, es el último día de negociación de este contrato, por lo que la presión se está trasladando a otros mercados y vencimientos. 

Cotizaciones

Petroleo Brent 42,680 -1,295%

El WTI de entrega en junio, que ayer estaba por encima de los 20 dólares, baja un 42,6% hasta los 11,7 dólares. El temor del mercado a que no haya capacidad para dar salida al petróleo no se limita, pues, a unas pocas semanas, ante el exceso de oferta y el hundimiento de la demanda por parte de las refinerías, con los tanques de almacenaje llenos.

El Brent, que a primera hora cotizaba estable en los 25 dólares, baja un 25,45% y se sitúa en los 19 dólares, mínimos de 20 años. En Europa, el desequilibrio del mercado no es tan apremiante como en EE UU y la demanda china intenta recuperarse, pero los inversores temen que el mercado petrolero de Europa y Oriente Medio se contagie del empacho americano.

Los expertos achacan la entrada en negativo del precio del petróleo a la situación de saturación que atraviesan los lugares de almacenamiento, pero no dudan en reconocer los múltiples problemas que golpean al mercado de crudo. El principal, el desplome de la demanda. En este sentido, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha desvelado hoy nuevos cálculos al respecto.

A finales de 2019, el mundo consumía en torno a 100 millones de barriles de petróleo diarios. En marzo, la AIE constató una bajada de 10,8 millones de barriles al día. Según la organización, la demanda mundial de crudo caerá en el mes de abril un récord de 29 millones de barriles por día respecto al mismo mes de 2019, mientras que en mayo, el descenso interanual será de 25,8 millones de barriles por día.

“La fuerte caída de la demanda mundial de energía, con los aviones, los automóviles y los camiones parados en gran parte del mundo, hace que las refinerías no tengan interés en comprar crudo, por lo que muchos tenedores de futuros del West Texas de mayo optaron por perder dinero antes de tener que hacerse cargo de un petróleo que tendrían que almacenar al no poder venderlo”, explica Juan José Fernández Figares, director de análisis de Link Securities.

La magnitud de las cifras reveladas por la AIE dejan el reciente acuerdo de recorte de producción que alcanzó la OPEP+ en nada. El 12 de abril, el cártel pactó reducir su bombeo de crudo en 9,7 millones de barriles al día, una medida que, a priori, no se empezaría a aplicar hasta el 1 de mayo. Argelia, presidente rotatorio de la organización y otros países miembros, mantienen hoy una teleconferencia de emergencia con la intención de empezar a aplicar estos recortes de forma inmediata. Finalmente, la reunión ha concluido sin que se tome ninguna medida más allá de reafirmar el compromiso de llevar a cabo el recorte en el futuro. 

La crítica situación del mercado petrolero, con una caída de la demanda sin precedentes provocada por el confinamiento de la población en medio mundo, se vio agravada por el pulso entre Arabia Saudí y Rusia. Ante la negativa rusa a pactar un recorte de la producción en marzo, Riad disparó la producción como medida de presión sobre Moscú. Los precios se desplomaron y el exceso de oferta contribuyó a llenar los tanques en todo el mundo. La propagación de la pandemia y los confinamientos aceleraron la tendencia, lo que provocó el colapso del mercado de Estados Unidos.

No pocos analistas alertan que, con las instalaciones llenas, la demanda de refinerías no será suficiente para absorber el nuevo bombeo de las explotaciones estadounidenses, aunque éste se reduzca sustancialmente. No obstante, ello dependerá de la evolución de estos factores.

Con gran parte de la economía mundial en punto muerto, las refinerías estadounidenses están usando mucho menos crudo para procesar gasolina, mientras los oleoductos siguen bombeando. El resultado es que los tanques de almacenaje de las compañías no tienen espacio para almacenar. De ahí que el petróleo se regale, o se pague por poder entregarlo. La dinámica del mercado de derivados, con el cierre forzoso de posiciones largas (apuestas por subidas) ha agudizdo los movimientos.

Las reservas de crudo en Cushing, el centro de almacenamiento más importante de América y donde está pactada la entrega en los contratos de futuros del WTI, han subido un 48% desde febrero, hasta alcanzar los 55 millones de barriles desde finales de febrero, para una capacidad de 76 millones. La semana pasada los inventarios de petróleo en el conjunto del país subieron en 19 millones de barriles, la mayor subida de la historia.

Es probable que Cushing esté completamente lleno para la primera semana de mayo, según Goldman Sachs; aunque la Casa Blanca asegura que hay capacidad si utilizar, al menos una parte está ya contratada, es decir, no está a disposición de los operadores. De hecho, las empresas del sector están buscando desesperadamente alternativas de almacenaje, como barcos, vagones de tren e incluso los propios oleoductos. Algunos productores están comprando tanques de pequeño tamaño (500 barriles) para almacenar el crudo en las propias explotaciones petroleras, según Reuters.

“A pesar de los recortes de producción y de un cierto optimismo sobre la reapertura [de actividades], la paralización actual de la economía indica que la demanda de petróleo es todavía mínima y permanecerá así durante un tiempo” indica Esty Dwek, de Natixis AM. 

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