La comida a domicilio debe buscar aliados en la distribución

Aunque la entrega promedio de comestibles es similar a la de comidas calientes, les da más opciones

Repartidores de Glovo y Uber Eats en Kiev (Ucrania).
Repartidores de Glovo y Uber Eats en Kiev (Ucrania).

A veces los mejores platos se encuentran fuera del menú. Los grupos online de comida para llevar como Deliveroo y Uber Eats, cuyos restaurantes proveedores están pasando dificultades por la pandemia, también necesitan pensamientos originales. Llevar comestibles, en lugar de solo comidas calientes, a los clientes confinados en el sofá parece ser la mejor receta para la supervivencia.

Tal vez sorprendentemente, las cuarentenas inducidas por el virus han estado lejos de ser un frenesí nutritivo para el sector. Las acciones de las cotizadas Grubhub, Just Eat Takeaway.com y Meituan Dianping han bajado un 12% de media este año. Los lucrativos almuerzos en la oficina ya no existen, mientras que los cierres de restaurantes han perjudicado a la oferta. El fundador de la estadounidense Grubhub, Matt Maloney, calcula que hasta el 30% de los restaurantes tendrán que cerrar, quizás para siempre.

Mientras, las cadenas de supermercados, como la británica Tesco y la francesa Carrefour, tienen el problema opuesto. Hay un amplio suministro de alimentos, por ahora, pero un cuello de botella en el acceso a los clientes, dadas las medidas de distanciamiento social [sic]. El especialista en entregas de comestibles Ocado tiene las reservas completas en la práctica; los espacios de entrega se han convertido en oro en polvo durante la cuarentena de Gran Bretaña.

Por tanto, las asociaciones entre las tiendas y los grupos de reparto a domicilio tienen mucho sentido. Uber, por ejemplo, reveló el miércoles una serie de acuerdos para ofrecer servicios de entrega en nombre de minoristas como Carrefour, la cadena de farmacias brasileña Pague Menos y las tiendas de gasolineras de Galp Energia en España. Deliveroo, que cuenta con 30.000 conductores, anunció recientemente un acuerdo con las tiendas Marks & Spencer de las gasolineras de BP.

El atractivo de estos acuerdos, desde la perspectiva de los grupos de reparto, es que las tiendas pueden permitirse pagar las tarifas de entrega ahora mismo, mientras que los restaurantes no. Just Eat, por ejemplo, prometió recientemente devolver un tercio del 14% de comisión que cobra a los restaurantes independientes para “ayudarles a mantener sus puertas abiertas”. Los supermercados, con el dinero en efectivo de las compras por pánico, pueden soltarlo más fácilmente.

Hay que admitir que las entregas individuales de comestibles pueden no ser más lucrativas para una industria hambrienta de ganancias que las comidas calientes. El promedio de transacciones de reparto de supermercados es de unos 30 dólares, según la española Glovo, más o menos lo mismo que el promedio de los pedidos para llevar. Eso significa que se aplica la misma y cara estructura de costes. Históricamente, Deliveroo y Uber pierden dinero después de deducir los gastos de TI y de marketing.

Pero incrementar los pedidos añadiendo las entregas de comestibles les da más oportunidades para superar esos gastos generales. Mejor aún, los clientes podrían mantener sus hábitos de crisis una vez la pandemia amaine.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías