La industria siderúrgica advierte al Gobierno de que algunas instalaciones no pueden parar

Las plantas también están pendientes de recibir materia prima durante estas próximas semanas

Andrés Barceló, director general de Unesid.
Andrés Barceló, director general de Unesid.

La industria siderúrgica no está conforme con el decreto ley aprobado por el Gobierno para limitar la economía a las actividades esenciales con el fin de reducir la movilidad de la población en el contexto de la lucha contra el Covid-19.

Según explica a CincoDías el director general de la patronal que representa al sector Unesid, Andrés Barceló, hay instalaciones, como el alto horno de Arcelormittal en Asturias, que no pueden parar. "No lo hacen en ningún lugar del mundo. Necesitan labores de mantenimiento importantes y se tardarían meses en pararlos", apunta.

También alega que hay plantas en las que se fabrican aceros que se usan en suministros hospitalarios, compañías energéticas o el sector agroalimentario -hojalata para las conservas-.

Así, desde Unesid piden al Ejecutivo que se aclare, ya sea a través de una orden ministerial o como sea conveniente, que este tipo de instalación no puede parar por imperativo técnico. En el decreto, el Gobierno dio una moratoria parcial de 24 horas al permiso obligatorio "en aquellos casos en los que resulte imposible interrumpir de modo inmediato la actividad", "un plazo en el que no da tiempo a nada", en opinión de Barceló.

"No se puede parar de la noche a la mañana. Una vez que se paren las instalaciones se requiere mantenimiento. Hay que mantener los hornos calientes y los motores tienen que funcionar porque si no se fastidian", agrega el director general de Unesid.

Otro punto que reclaman desde la patronal es que las plantas puedan contar con seguridad. "Las fábricas suelen estar en mitad de la nada y si se dejan sin seguridad, cuando volvamos no quedan ni las tejas", advierte.

Además, Barceló explica que está previsto que en estas próximas semanas lleguen barcos a España con material para su posterior procesamiento y para llevarse el ya despachado. "Necesitamos que se pueda cargar y llevarlo a las fábricas. Un barco no puede estar varado", subraya.

No obstante, quiere dejar claro que Unesid no pone en cuestión la lucha contra el virus ni la legitimidad del Gobierno para tomar la decisión de limitar la economía a las actividades esenciales. "Me cabrea mucho que supiéramos esto a las once de la noche, eso sí", añade.

En un primer borrador, industrias como las siderúrgica, papelera, electrointensiva, altos hornos o minería estaban permitidas, pero finalmente se cayeron del texto definitivo, publicado en el BOE poco antes de la media noche del domingo al lunes.

Fuentes del sector advierten de que los más de 50.000 empleos directos e indirectos que genera la siderurgia pueden verse "gravemente" afectados en caso de un cierre total. Alegan que los procesos de parada son "muy complejos" desde el punto de vista técnico.

 

 


 

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