Las medidas paliativas reducen el impacto económico a la mitad

BBVA Research, Fedea y la Fundación Rafael del Pino estiman que los planes impulsados por el Gobierno y la UE dispararán el déficit pero mitigarán el golpe al crecimiento

Un hombre pasea a su perro por la céntrica calle de Preciados.
Un hombre pasea a su perro por la céntrica calle de Preciados.

Los planes de choque impulsados por el Gobierno español y la Unión Europea para contener el impacto económico de la pandemia del coronavirus Covid-19 podría llegar a mitigar el golpe sobre el consumo, el crecimiento o el empleo a la mitad a costa de disparar el déficit público. Así lo estiman, al menos, los expertos de BBVA Research, Fedea y la Fundación Rafael del Pino en un informe, publicado este jueves, que ofrece “una primera estimación de urgencia” sobre la factura económica ocasionada por la emergencia sanitaria y las férreas medidas de contingencia adoptadas.

El documento detalla que las perturbaciones económicas que rodean a la crisis sanitaria han afectado a los factores productivos, la demanda externa, la morosidad bancaria, la confianza de los consumidores, la demanda de bienes y de vivienda. “El tamaño del shock”, aducen los expertos, puede calibrarse “tomando como referencia el descenso del consumo diario de electricidad desde el inicio del confinamiento” impuesto el sábado 14 de marzo en el marco del decreto del estado de alarma, que los autores sitúan “como mínimo en el 14%”. El cierre generalizado de comercios, de otra parte, supuso una importante caída del consumo.

De no haberse adoptado ninguna medida paliativa, el informe dibuja un efecto negativo de cinco puntos de PIB en el primer trimestre; de 13,5 puntos en el segundo, en el que se concentran los efectos más nocivos de la crisis sanitaria, y de otros dos puntos en los dos trimestres siguientes. “En términos anuales, el efecto medio esperado sería una caída de 5,7 puntos del PIB”, frente al avance del 1,6% previsto para 2020 antes de la propagación del coronavirus.

El documento destaca, sin embargo, que la UE se prepara para suspender las reglas fiscales que obligan a reducir el déficit, y que el Gobierno español ha impulsado medidas de cobertura social para los trabajadores afectados, a los que se ha reconducido a ERTEs como alternativa al despido; aplazamientos de impuestos y cotizaciones, “que ayudarán a mitigar el descenso del PIB y especialmente del consumo”; a costa de elevar el agujero fiscal. A su vez, se espera que el plan de 100.000 millones de euros en avales públicos para incentivar la concesión de crédito sirva para facilitar una “recuperación más rápida tras el final del período de confinamiento”.

“El efecto conjunto de las medidas” adoptadas es “muy considerable”, asumen los auotres del informe. “A cambio de un coste elevado en términos de aumento del déficit público”, de unos 3,5 puntos porcentuales del PIB frente al escenario sin pandemia, la caída del consumo privado en 2020 “se reduce en algo menos de la mitad respecto al escenario sin medidas”; “la caída anual de la inversión se detiene”, gracias a la fuerte recuperación que se producirá desde el tercer trimestre, lo que daría paso a una recuperación en forma de V en la recuperación, prevén. Así, el plan de choque podría llegar a reducir la caída del PIB al 0,6% frente al descenso del 4,1% previsto en el escenario base, mientras que el adverso –pero “igualmente verosímil”-, el retroceso sería del 4,5% gracias a las medidas frente al 7,9% de caída potencial.

En todo caso, los autores advierten de la fuerte incertidumbre que rodea a la pandemia y sus efectos, a la espera de ver su duración, la efectividad de las medidas tomadas, o el peligro de que se produzca un nuevo brote en otoño.

 

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