La UE puede reorientar el MEDE para la nueva batalla

Podría abrir un servicio especial con un plazo de reembolso de 10 años o más, exclusivo para la pandemia

Sede de la UE en Bruselas.
Sede de la UE en Bruselas.

El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), creado en 2012, es la mejor arma de que dispone la UE para ayudar a sus países a hacer frente a la pandemia.

Las naciones europeas ya están gastando para amortiguar el golpe. Bruselas ha suspendido sus normas presupuestarias. Alemania, que ha anunciado un paquete de 750.000 millones, encontrará relativamente fácil pedir prestado. No es el caso de Italia.

Estas disparidades pueden abrir nuevas grietas en el euro, incluso después de que el BCE prometiera acumular 1,1 billones en activos. Una idea es que la zona euro venda coronabonos respaldados conjuntamente por todos los Estados y distribuidos según las necesidades. Pero la UE carece de un vehículo para emitir tales valores, y países como Alemania probablemente se resistirán a ofrecer apoyo financiero directo a los más débiles.

Una opción más realista es permitir que los Estados abrumados aprovechen el MEDE, que tiene un rating de primer nivel y 410.000 millones de capacidad de préstamo no utilizada. Para países como Italia eso sería más barato que vender bonos en el mercado.

Tendrían que ajustarse las reglas del MEDE. Sus Líneas de Crédito con Condiciones Mejoradas no duran más de dos años y exigen que el prestatario acepte la vigilancia presupuestaria de la UE. Eso tenía más sentido cuando se trataba de prestatarios despilfarradores y no de una pandemia mundial.

Una opción es que el MEDE establezca un servicio especial, abierto a todos los miembros, con un plazo de reembolso de 10 años o más. Los países se comprometerían a utilizarlo exclusivamente para luchar contra la emergencia. Ello despejaría el camino para que el BCE comprara cantidades ilimitadas de bonos de esos países, protegiéndolos de una dañina espiral de deuda.

La solución no es perfecta, ya que los prestatarios seguirán debiendo el dinero ellos solos. Y los partidarios de la línea dura pueden oponerse a suavizar las reglas. Pero la falta de una mínima solidaridad puede convertir una emergencia sanitaria en otra crisis existencial de la zona euro.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías