Lagarde hace que el duro trabajo del BCE sea aún más duro

No es la primera banquera central que mete la pata, pero sí la que lo hace sin experiencia

Christine Lagarde, presidenta del BCE, el jueves.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, el jueves. REUTERS

Se supone que ser bilingüe facilita aprender un tercer idioma. No para Christine Lagarde. Habla inglés nivel nativo, pero domina peor las sensibilidades del mercado. Esa laguna la ha cargado con un déficit de credibilidad justo cuando se gesta una crisis económica y de mercado.

Lagarde puso los mercados de bonos de la zona euro en una situación de confusión el jueves, al decir que el BCE no estaba allí para cerrar las brechas entre bonos. Los traders lo vieron como un gran cambio de actitud respecto al “lo que haga falta” de Draghi. Como resultado, subieron los rendimientos de la deuda del sur de Europa, especialmente la de Italia.

Lagarde se retractó rápidamente, pero el paso en falso será recordado. Temerosos del impacto del virus, los inversores querían desesperadamente tranquilidad y obtuvieron lo contrario. Dado que los tipos están por debajo de cero, el BCE depende tanto de su capacidad para manejar las caídas y las crisis como de sus herramientas de política monetaria.

Lagarde no es el primer banquero central que mete la pata. Draghi tuvo que aclarar su mensaje varias veces. Y en el Banco de Inglaterra, Mark Carney adquirió una etiqueta de “novio poco fiable” porque pilló con el pie cambiado a los traders al principio de su mandato. Pero estos, y otros banqueros centrales con más experiencia en política monetaria que Lagarde, tenían una credibilidad preexistente. Draghi, en particular, había adquirido tal aura al rescatar el euro de una crisis existencial que los traders le daban el beneficio de la duda.

Lagarde, que se lanzó en paracaídas al timón del BCE sin ninguna experiencia en banca central, tiene más que demostrar y necesita aprender a atenerse al mensaje al menos tan rápido como está aprendiendo alemán. No es su primer test: su tendencia a la franqueza le causó dolores de cabeza como ministra de Finanzas de Francia. Aun así, se ganó los aplausos por su trabajo entre bastidores en el FMI durante la crisis de la zona euro.

Los mercados son un público mucho más duro y serán menos indulgentes. Pero Lagarde tiene experiencia en dejar sus errores atrás.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías