El tándem Carney-Gobierno británico hace lo que puede

Es raro que un banco central independiente coopere tan abiertamente con el Ejecutivo, pero no es hora de ceremonias

Mark Carney, gobernador saliente del Banco de Inglaterra, el miércoles.
Mark Carney, gobernador saliente del Banco de Inglaterra, el miércoles. AFP

Mark Carney está haciendo casi todo lo que puede para mantener la economía del Reino Unido a flote. El gobernador saliente del Banco de Inglaterra suavizó inesperadamente la política monetaria el miércoles, horas antes de que el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, diera a conocer las medidas para apuntalar una economía frágil que se enfrenta a los trastornos relacionados con el coronavirus de Wuhan. Es raro que un banco central independiente actúe tan abiertamente en tándem con el Gobierno, pero no es el momento de ceremonias.

Carney, que se retira al final de la semana, redujo los tipos de interés al 0,25% desde el 0,75%. El movimiento se produjo entre reuniones programadas de política monetaria, como el de la Reserva Federal la semana pasada, y estuvo acompañado por otros pasos para mantener el crédito fluyendo a la economía.

Presentó un nuevo plan para apoyar el préstamo, especialmente a las pequeñas empresas. Y el porcentaje del colchón de capital anticíclico se redujo del 1% al 0% de la exposición de los bancos a los prestatarios del Reino Unido, lo cual, según el Banco de Inglaterra, permitirá hasta 217.000 millones de euros en préstamos bancarios a las empresas, o 13 veces el valor de los préstamos netos del año pasado.

Concedido, no habrá mucho apetito por nuevos préstamos si el brote de coronavirus empeora. Los consumidores se quedarían en casa en lugar de salir a derrochar, por lo que es más probable que las empresas se preocupen de cómo cumplir con los pagos programados que de asumir nuevas deudas. Ahí es donde entra Sunak con los Presupuestos presentados el miércoles, que incluyen medidas complementarias para afrontar los problemas provocados por el virus.

Algunos dirán que el banco central está poniendo en peligro su independencia por actuar tan abiertamente en concierto con el Tesoro. Pero un gran paquete de medidas de política fiscal y monetaria hará más por apoyar la confianza que una serie de movimientos fragmentados. Y no tiene sentido seguir como siempre cuando se producen impactos inusuales: así fue como los bancos centrales del Reino Unido y de la zona euro terminaron subiendo erróneamente los tipos durante la crisis financiera.

A otros les preocupará que al sucesor de Carney, Andrew Bailey, le quede poco margen para estimular la economía si las cosas empeoran, dada la aversión del banco central a los tipos negativos. Pero los banqueros centrales dicen que cuanto más se acerquen a cero, más razón hay para actuar con decisión para evitar recesiones.

Y Bailey siempre podría reanudar la compra de activos. Esa es una de las opciones que tiene Christine Lagarde en la reunión de política monetaria del BCE de hoy. Dada la gravedad de la situación en Italia, cuya economía se estaba contrayendo incluso antes del brote del virus, puede que consiga encauzar un consenso para la relajación. Desafortunadamente, tiene pocas esperanzas de obtener la clase de ayuda fiscal que ha dado Sunak a su banco central.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías