Si tienes cuenta de Gmail, ¿sabes cuántas direcciones de email te pertenecen?

Si tienes cuenta de Gmail, ¿sabes cuántas direcciones de email te pertenecen?

Te vas a sorprender de las muchas variantes que son tuyas.

Las direcciones de correo electrónico se han convertido en una seña de nuestra identidad digital, porque son el buzón al que llegan todas las notificaciones, informaciones y demás escritos que usamos a diario. Y, queramos o no, su nombre debe identificarnos de alguna manera frente a los demás, ya sea porque utilizamos un apodo o nuestro nombre completo.

El problema es que tras casi tres décadas de servicios y personas creando direcciones de email, ya suelen estar cogidas todas las combinaciones posibles de nuestro nombre, por lo que tenemos que recurrir a soluciones creativas como añadir una cifra relevante (el año, el mes o el día de nacimiento, etc.) o unos puntos. ¿Los puntos? ¿Estás seguro de que en Gmail poner puntos a esas direcciones de correo electrónico es relevante?

Todas las direcciones que son tuyas

La respuesta es no. Google no tiene en cuenta los puntos en ninguna dirección de correo electrónico o, mejor dicho, le da igual si hay uno, ninguno o 20. Los puntos no cuentan a efectos de que dos emails sean parecidos, de tal forma que todas las combinaciones de nuestra cuenta y sus puntos nos pertenecen. Allá va un ejemplo.

Gmail y las direcciones de email.
Gmail y las direcciones de email.

Imaginad por un momento que vuestro correo electrónico de Gmail es josefernandez@gmail.com y que alguien intenta darse de alta en la plataforma de Google introduciendo la dirección jose.fernandez@gmail.com. ¿Sabéis qué ocurre en este caso? Que al usuario le aparecerá un error y le dirá que ese nombre ya está en uso. ¿Pero de quién si nadie lo tiene como tal? Pues de vosotros, porque cualquier combinación con puntos os pertenece. Mirad ejemplos concretos:

  • jose.fernandez@gmail.com
  • jo.se.fe.rn.an.de.z@gmail.com
  • josefer.nandez@gmail.com
  • jose.fernan.dez@gmail.com
  • j.o.s.e.f.e.r.n.a.n.d.e.z.@gmail.com
  • j.os.e.fe.r.na.n.de.z@gmail.com

Así podríamos seguir hasta completar todas las variantes imaginables porque cualquiera de ellas sería una dirección de correo de vuestra propiedad. ¿Eso qué significa? Pues que aunque escriban vuestro nombre mal, con un punto o con varios, el email os seguirá llegando a vosotros sin temor a que acabe en manos de otros. Solo un cambio en una vocal, una consonante o un número impediría que os llegara.

¿Qué posibles usos le podemos dar?

Aunque os parezca una tontería, esta función tiene una utilidad tremenda porque os permite segmentar a quién le dais vuestro email y de que ámbito de vuestra vida puede venir. Por ejemplo, si imprimís unas tarjetas de visita, profesionales, con la dirección jose.fernandez@gmail.com, sabréis que todos los mails que lleguen a esa dirección tendrán como objeto algún tema de trabajo.

Si compartís simplemente la de josefernandez@gmail.com a amigos y familiares, sabréis rápidamente que se trata de un tema personal y gracias a los filtros de Gmail será mucho más sencillo organizarlos todos dentro de la bandeja de entrada. Curioso, ¿verdad?

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