El apoyo de Qatar Airways puede limitar las opciones de fusión de IAG

Su participación del 25% reduce las posibilidades de que otra aerolínea tome una presencia estratégica

Akbar Al Baker, CEO de Qatar Airways.
Akbar Al Baker, CEO de Qatar Airways.

Una palmada preventiva en la espalda de su mayor accionista puede ser una bendición envenenada para el nuevo consejero delegado de International Consolidated Airlines, Luis Gallego. La decisión de Qatar Airways de aumentar su participación en la empresa propietaria de las compañías British Airways e Iberia es un voto de confianza para el español, que el mes que viene tomará el control de manos de Willie Walsh. Pero tener un inversor no europeo aún más grande a bordo podría reducir su campo para fusiones, más notablemente al otro lado del Atlántico.

A primera vista, la confianza de la aerolínea del Golfo, que invierte en otras líneas aéreas principalmente por razones financieras más que estratégicas, es un respaldo contundente al desempeño de IAG bajo Walsh.

Desde que Qatar Airways tomó una participación del 10% en enero de 2015, IAG ha repartido un rendimiento total anualizado, incluyendo dividendos, del 8%, frente al 5% de la alemana Lufthansa.

El desembolso de 575 millones de euros para aumentar su participación del 21,4% al 25,1% justo cuando Gallego toma el timón sugiere confianza en el plan de vuelo de la compañía y su nuevo piloto.

Pero tener un inversor más grande de fuera de la Unión Europea puede complicar la vida de Gallego en dos frentes. Las reglas de Bruselas estipulan que las aerolíneas europeas, incluida la filial española de IAG, Iberia, tienen que ser mayoritariamente propiedad de europeos.

Después del Brexit, los accionistas del Reino Unido ya no cuentan. IAG lo ha sorteado a través de un holding español que tiene derechos de voto mayoritarios pero no económicos. Aun así, ha jugado a lo seguro. Hace un año prohibió la entrada a nuevos accionistas de fuera del bloque europeo cuando la propiedad no comunitaria alcanzara el 47,5%.

Cuando ese tope se levantó en enero, los no europeos poseían el 39,5% de las acciones de IAG. Eso ahora se eleva al 43,5% suponiendo que Qatar Airways comprara todas sus nuevas acciones a europeos, y las preocupaciones sobre la propiedad de IAG vuelven a estar en la agenda.

Lo que es más importante, Qatar ha reducido aún más las posibilidades de que otra aerolínea tome una participación estratégica, la ruta preferida de la industria aérea para crear alianzas a escala mundial.

La compañía estadounidense de altos vuelos Delta Air Lines ya es propietaria del 49% de Virgin Atlantic, el principal rival de IAG en las lucrativas rutas entre Europa y América del Norte.

Una alianza similar con un rival de Delta como American Airlines sería para IAG una forma de contrarrestarlo. Con Qatar ahora repantingado sobre la cuarta parte de los asientos de IAG, eso parece menos probable.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías