Las 10 recetas de Kobe Bryant para una mentalidad ganadora

El baloncestista ha dejado por escrito toda su filosofía de trabajo, con la que creó la escuela Mamba

Kobe Bryant creó su método de aprendizaje, la corriente Mamba.
Kobe Bryant creó su método de aprendizaje, la corriente Mamba. Getty Images

Desde el comienzo de su carrera, siempre quiso ser el mejor. Y no paró hasta conseguirlo. Cuenta Kobe Bryant en su autobiografía The Mamba Mentality. How I Play ­­–un libro que se agotó a las pocas horas de conocerse la muerte del jugador en accidente de helicóptero el pasado domingo, que está pendiente de reimpresión y que en España edita Alienta– que ya desde niño trabajaba incansablemente para aportar algo nuevo a su juego.

1. Sin miedo a pasar vergüenza

El jugador, hijo del baloncestista Joe Bryant, tenía claro que si veía algo que le gustaba en alguien lo ensayaba hasta la saciedad, lo ponía en práctica en cuanto podía, y enseguida lo hacía suyo. De hecho, “no temía fracasar, dar una mala impresión o pasar vergüenza”. Porque lo único que tenía en mente era el resultado final, el objetivo a largo plazo. “Me centraba en el hecho de que para conseguirlo lo tenía que intentar, y cuando lo conseguía tenía una nueva herramienta en mi arsenal. Si el precio a pagar era mucho trabajo y unos cuantos tiros fallados, lo aceptaba sin más”.

2. Dominar siempre


El exjugador de Los Angeles Lakers tenía el afán de mejorar y ser el mejor. También confesó que nunca necesitó de ninguna fuerza externa para motivarse, aunque sí tuvo que superar ciertos obstáculos. Por ejemplo, “durante mi primer año, al principio, algunos informes decían que no era lo suficientemente fuerte. La primera vez que llegué a la canasta en un partido, me golpearon, y la defensa pensaba que me tenía controlado. Volvería a la siguiente jugada y provocaría una falta en ataque solo para enviarles un mensaje. Sin embargo, yo no necesitaba ese empuje adicional para ser grande. Desde el primer día, quería dominar”. Su mentalidad, además de ganadora, consistía en descifrar al contrario. Daba igual a quien tuviera enfrente: su objetivo era descubrirlos y analizarlos. Para ello tenía que trabajar el doble que otros.

3. Disciplina férrea

Sus entrenamientos siempre han sido rigurosos y disciplinados. Comenzó a levantar pesas para fortalecer sus músculos cuando tenía 17 años, nada más llegar a la NBA. A lo largo de su carrera, ya fuera en temporada o en verano, hacía levantamientos durante 90 minutos cuatro días a la semana. “Hablo de un tipo de levantamiento pesado, duro, de esos en los que uno no siente los brazos. Después, iba al gimnasio y hacía lanzamientos. Puede que con los años cambiara algo mi rutina, pero mi filosofía siempre fue la misma. Si algo ha funcionado para otros grandes en el pasado y a ti te funciona, ¿por qué cambiarlo y abrazar una nueva moda? ”.

4. Estudiar, estudiar y estudiar

Desde que era joven, muy joven, devoraba grabaciones y vídeos, y analizaba todo lo que caía en sus manos. "Unos disfrutan contemplando un reloj, y a otros les hace más felices descubrir cómo funciona. Siempre me ha divertido mirar, estudiar, y hacer la pregunta clave: ¿por qué? Sin embargo, el principal cambio que experimenté con el tiempo fue pasar de ver lo que allí había a detectar lo que faltaba y lo que debería haber estado allí. Pasé de ver lo que sucedió a lo que podía y debía haber sucedido". El estudio de vídeos, finalmente, se convirtió en imaginar alternativas, opciones, así como los detalles que explican por qué unas acciones funcionan y otras no.

5. Conciliación

Manejó con habilidad sus entrenamientos para poder atender las responsabilidades que tenía en su vida privada. Si madrugaba, y empezaba a las 5 de la mañana, entrenaba más horas, “Me ayudó a conciliar el baloncesto y la vida. Cuando mis hijas se levantaban por la mañana, ahí estaba yo, y ellas ni siquiera sabían que acababa de terminar mi primera rutina en el gimnasio. Por la noche, podía acostarlas y volver luego a entrenar, en mi tiempo, no en el suyo.”.

6. Entrenar cuerpo, también la mente

Controlaba todos los detalles para ser una estrella. No quería perderse ningún detalle de lo que ocurría en la cancha de juego. Para ello tenía que entrenar su mente, concentrándose en su vida cotidiana. “Leyendo, prestando atención en clase y en los entrenamientos, trabajando, fortalecía mi concentración. Hacer este tipo de cosas me ayudó a fortalecer mi capacidad para estar presente y no tener una mente dispersa”.

7. Tomar conciencia

Sus entrenamientos y capacidad de concentración variaban en función de dónde pensaba que su cabeza debía estar antes del partido. "Si, por ejemplo, necesitaba motivarme, escuchaba rock duro. Si necesitaba relajarme, podía escuchar lo mismo que escuchaba en el autobús de camino al instituto. Se trata de ponerme en el lugar en el que necesito estar para ese partido concreto. Algunos partidos requerían más intensidad, por lo que necesitaba que mi personaje y mi mente estuvieran en una zona animada. Otros partidos precisaban calma. En esa situación, no escuchaba música. A veces, incluso me sentaba en completo silencio. La clave radica en ser consciente de cómo te sientes y cómo necesitas sentirte. El punto de partida es tomar conciencia", reconoce en el libro.

8. Decisiones difíciles

Si realmente se quiere ser bueno en algo, ese algo te tiene que importar de verdad. "Si quieres ser grande en un área determinada, tienes que obsesionarte con ella. Son muchos los que dicen que quieren ser grandes, pero no están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para conseguir esa grandeza", explica Bryant, que reconoce que la grandeza no es fácil de conseguir, ya que requiere de tiempo y de sacrificios. Sobre todo de muchas elecciones difíciles."También requiere que tus seres queridos se sacrifiquen, por lo que tienes que tener un círculo familiar y de amigos que sea comprensivo. La gente no siempre comprende el gran esfuerzo que tanta gente hace para que una persona pueda perseguir su sueño de ser grande. Hay un delicado equilibrio entre obsesionarte con tu oficio y estar ahí para tu familia". Asegura que es como caminar por la cuerda floja. "Cada vez que te inclinas demasiado en una dirección, corriges el rumbo y acabas inclinándote demasiado en la otra. Así que corriges volviendo a inclinarte hacia el otro lado. Ese es el baile. No puedes conseguir la grandeza caminando en línea recta". 

 

9. Cultivar las relaciones con los grandes


A Kobe Bryant le gustaba codearse con los astros del baloncesto que le precedieron. En su despedida de Los Lakers en 2016, reunió a unas cuantas leyendas: Bill Russell, Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Jerry West, James Worthy... “Estos tipos me enseñaron lecciones que me dieron ventaja frente a mis competidores”. Y recomienda, tener mentores y aprender de los mejores. Él lo consiguió a base de analizar jugadas grabadas en vídeo.

10. Ganar lo es todo

Para Bryant, ganar un campeonato lo era todo. “Una de las mayores alegrías. Ese sentimiento me llevó a querer siempre más. Cuando gané un anillo, quería dos. Cuando gané dos, quería tres”. A lo largo de su carrera consiguió cinco campeonatos.

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