El BCE da un motivo a los bancos para que se las arreglen ellos solos

Podría empezar a meter las narices en los modelos de negocio si la rentabilidad sigue siendo baja

Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE).
Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE). EFE

El Banco Central Europeo está diciendo a los bancos que se ayuden a sí mismos. Los prestamistas europeos han forjado balances más fuertes pero no son muy rentables, según mostró ayer el regulador en la revisión de las 109 instituciones que supervisa. Los ejecutivos culpan a las bajos tipos de interés y a las estrictas normas de capital, pero estos factores no cambiarán a corto plazo. Si los bancos tardan mucho en reducir los costes o en fusionarse, se enfrentarán a un escrutinio aún más estricto.

El proceso de revisión y evaluación supervisora del banco central –que evalúa la capacidad de los bancos para manejar los riesgos– dio buenas notas a casi todos los prestamistas involucrados. Solo seis entidades no identificadas dejaron de cumplir con los requisitos de reservas de capital del Pilar 2 del BCE, que se suma a los requisitos mínimos obligatorios. Los préstamos incobrables, que alcanzaron un billón de euros en 2014, se han reducido a la mitad desde entonces.

Puesto que los balances están razonablemente en forma, la atención del regulador se desplazará a otro lugar. El supervisor jefe, Andrea Enria, citó el bajo nivel de rentabilidad de la industria como fuente de preocupación. El rendimiento medio de los fondos propios cayó al 5,8% en septiembre de 2019 desde el 6,9% de un año antes, según los datos trimestrales del BCE, muy por debajo del coste de capital estimado, el 10%. Estos míseros rendimientos ayudan a explicar las bajas valoraciones de muchos bancos europeos en los mercados de valores y les pone más difícil captar capital si lo necesitan.

Los consejeros delegados de los bancos son raudos en culpar a condiciones que escapan a su control, en particular los tipos de interés ultrabajos, que están apretando los márgenes de préstamo.

Sin embargo, no han hecho mucho para hacer frente a sus todavía considerables gastos generales. El promedio de la relación costes-ingresos de los bancos europeos era del 66% en 2018 y no se ha movido mucho desde entonces.

Los bancos tienen muchas maneras de recortar los gastos. Podrían modernizar sus anticuados sistemas de tecnologías de la información y acelerar el cambio a los servicios digitales.

También podrían hacer más estrictos los controles internos para evitar las multas por conductas inapropiadas. Pero probablemente la mejor manera de mejorar los rendimientos es fusionarse y luego recortar en redes de sucursales y departamentos centrales.

Los bancos han evitado en su mayoría las fusiones en medio del temor a que el BCE estableciera un límite de capital demasiado alto para los bancos más grandes. Enria prometió ayer disipar tales preocupaciones. Sin embargo, también dijo que el BCE podría empezar a meter las narices en los modelos de negocio de los bancos si la rentabilidad sigue siendo baja. Si eso no anima a los ejecutivos a actuar, es difícil saber qué lo hará.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías