Jet2 y TUI redoblan su apuesta por España como eje de su negocio mundial

La ‘low cost’ británica no trasladará clientes a Túnez o Egipto y el turoperador alemán transformará su modelo de negocio hacia hoteles y cruceros

Steve Heapy, consejero delegado de Jet2Holidays
Steve Heapy, consejero delegado de Jet2Holidays

Jet2 Holidays quiere seguir creciendo en España, pese a que sea un mercado menos rentable que otros destinos del norte de África. Steve Heapy, consejero delegado del turoperador Jet2 Holidays, recalcó ayer que la apuesta de la compañía es crecer en España. “Tenemos presencia desde hace 25 años y no vamos a irnos a Túnez, Egipto o Marruecos. Queremos quedarnos aquí, donde tenemos ya el 60% de nuestro negocio”, señaló durante su intervención en el X Foro Exceltur, en contraposición con otros grandes turoperadores, que han apostado por abrir nuevas rutas a esos países o Turquía en busca de una mayor rentabilidad.

El grupo, a través de su low cost Jet2, ha jugado un papel fundamental en la resolución de la crisis provocada por la caída de Thomas Cook, ya que fue de las primeras aerolíneas que anunció nuevos vuelos para tratar de asegurar la conectividad de Baleares y especialmente de Canarias, en plena temporada alta. En los tres meses transcurridos desde la quiebra, Jet2 ha ganado 290.000 viajeros, de los que 231.000 tuvieron como destino Canarias y 59.000 fueron a Baleares. En su último año fiscal, Jet2 obtuvo una cifra de negocio de 4.000 millones de euros, de los que más de la mitad se generó en el traslado de viajeros a destinos españoles.

Frente a aquellos que pronostican la muerte de los turopeadores, Heapy hizo una defensa de la compañía y consideró que el modelo de negocio tiene todavía mucho recorrido, siempre que se ponga en el centro al cliente. “La gente ya no quiere experiencias tradicionales y las empresas debemos ser conscientes de que ahora los clientes son muy difíciles de conseguir y muy fáciles de perder”. El consejero delegado de Jet2 recalcó que el futuro es muy esperanzador. “Hay millones de turistas que todavía demandan paquetes porque necesitan sentirse protegidos. Los turoperadores ofrecemos esa seguridad, pero al mismo tiempo tenemos que justificar el margen que obtenemos por esa mejor experiencia”.

En el acto también intervino Fritz Joussen, consejero delegado de TUI, el mayor turoperador turístico de Europa, envuelto en una grave crisis económica. En su último ejercicio fiscal, el beneficio cayó un 26%, dañado por crisis de los Boeing 737 MAX y la caída de la demanda. “Ya no queremos ser considerados como un turoperador. Somos un integrador de negocios, en el que los hoteles y los cruceros tendrán un papel fundamental y donde la manera de vender también será diferente”, remarcó. En su opinión, ese cambio pasa por la digitalización, conocer mejor al consumidor y anticiparse a sus demandas, pero no por cambiar su modelo de exclusividad. “Los consumidores quieren ser tratados de forma exclusiva y están dispuestos a pagar por ello. El modelo tradicional de Thomas Cook es muy peligroso”.

El turoperador tiene firmados ese tipo de contratos con 411 hoteles, entre los que se encuentran los 99 establecimientos de la cadena balear Riu (46 de ellos en España). “La exclusividad reduce el riesgo y te garantiza una demanda de 28 millones de clientes”, remarcó Joussen. En su opinión, la clave del éxito será modificar el portfolio para adaptarlo a los clientes. En esa estrategia también tendrán un papel protagonista los cruceros, donde el grupo cuenta con 18 buques. El cambio de turoperador a integrador de hoteles y cruceros tiene que ver con la diferencia de rentabilidad de ambos segmentos. La venta de viajes factura mucho, pero deja un beneficio muy pobre. En el caso de TUI, el 80% del resultado procede de hoteles y cruceros, cuando la facturación apenas supone un 8%.

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