TUI y Thomas Cook achacan a la ola de calor el recorte de sus beneficios

Los viajeros del norte de Europa cancelan sus viajes por el alza de temperaturas

El turoperador aleman presenta una caída del ebitda del 7,4%

Fritz Joussen, presidente ejecutivo de TUI.
Fritz Joussen, presidente ejecutivo de TUI.

La ola de calor que está sufriendo este verano la gran mayoría de destinos europeos no le ha sentado bien a Tui. El touroperador aleman ha presentado esta mañana los resultados correspondientes al tercer trimestre, en los que figura una caída del beneficio. En el tercer trimestre, el ebitda descendió un 7,4% hasta los 205 millones de euros. La respuesta en los mercados fue inmediata: los títulos del tuorperador arrancaron la sesión en el DAX con fuertes caídas cercanas al 10%, llevando la cotización desde los 17,5 euros con los que cerró el miércoles a rozar los 16 euros. A mediodía, la caída se suavizaba, pero se mantenía en el entorno del 5%.

En la presentación de resultados, el presidente ejecutivo de TUI, Fritz Joussen, achacó esos malos resultados a la ola de calor que está recorriendo el norte de Europa. “Un ola de calor en esos países significa que menos personas vuelan al sur en busca de sol. A las empresas turísticas que trabajamos con esos mercados no nos gusta cuando hace calor. Los turistas solo quieren ir de vacaciones cuando llueve”.

Ante la mala evolución de las cuentas en el tercer trimestre, Joussen se mostró precavido a la hora de realizar un pronóstico para el cierre del año. Las últimas estimaciones del turoperador auguraban un incremento de la facturación del 10% a tipo de cambio constante. En el tercer trimestre el avance de este indicador ya se ha quedado en un 6,3%. “Sería un poco cauteloso. Tenemos previsiones de alcanzar un crecimiento del 10% este año, pero a lo mejor no llegamos a ese porcentaje”, recalcó. 

En la misma línea, la británica Thomas Cook, el otro gran touroperador europeo, ya avanzó la pasada semana que sus resultados también se verían afectados por la ola de calor, ya que muchos británicos, su principal mercado, habían optado por quedarse en casa en lugar de buscar refugio en algún destino español. En concreto actualizó su previsión de cierre para el tercer trimestre, en la que auguraba una caída interanual del beneficio bruto del 3%. Ese ajuste del beneficio llevará a cerrar el año con unos resultados por debajo de lo esperado.

Otro factor que ha impactado en los resultados de los turoperadores es el menor crecimiento registrado en los mercados emergentes como Turquía o Egipto. Desde la eclosión de la primavera árabe en 2011, la llegada de visitantes internacionales a esos destinos se desplomó de forma progresiva como consecuencia de los numerosos atentados terroristas, en el caso turco, a lo que hubo que sumar las revueltas sociales en Egipto. Todo ello generó un desplome de las reservas de viajeros británicos, alemanes, nórdicos y rusos, que optaron mayoritariamente por España como destino alternativo. Esto provocó que la llegada de turistas extranjeros a destinos españoles se disparara desde los 56 millones de 2010 hasta los 68 millones en 2015, con un aumento de 12 millones de viajeros, a un ritmo de casi dos millones de turistas nuevos al año. Ese trasvase se aceleró especialmente en 2016 y 2017. En esos dos ejercicios llegaron trece millones de viajeros adicionales, a un ritmo de 6,5 millones al año, hasta alcanzar los 82 millones de viajeros.

Thomas Cook esperaba como agua de mayo que esa tendencia se revirtiera a partir de este año, en la medida en que los márgenes son mucho más estrechos en España que en Turquía y Egipto, al tener que abonar unas tarifas mucho más elevadas por contratar viajes. Pese a haber detectado un repunte de reservas del 11% hacia los citados destinos emergentes, “este no ha sido suficiente para compensar por completo la presión en los márgenes que ha afectado en gran medida las vacaciones a España hasta la fecha”. La salida masiva de turistas británicos y alemanes que preveía hacia ambos países del Mediterráneo finalmente no se ha producido.

En la planificación de la temporada alta de 2018, tanto TUI como Thomas Cook empezaron a desviar turistas desde España hacia otros destinos, como Turquía, Grecia y Túnez, ante la fuerte subida de precios aplicada por las empresas en España. Unas tarifas más elevadas encarecen los paquetes y reducen sus márgenes. Thomas Cook anunció en febrero una reorientación de sus viajeros hacia Turquía y Egipto, mientras que TUI recuperó en su catálogo de destinos a Túnez, desaparecida desde 2015, al mismo tiempo que reforzó los viajes a Turquía “por el fuerte crecimiento de la demanda, con tasas de aumento cercanas al 40%”.

Una habitación en España cuesta el doble que en Turquía

Niveles precrisis. España se ha convertido en un mal cliente para los turoperadores. Una parte sustancial del turismo europeo se ha concentrado en España en los últimos años y eso ha reducido sustancialmente sus márgenes, puesto que los precios de España son mucho más elevados que en otros destinos que compiten por turistas de sol y playa. El último informe de la consultora STR, correspondiente a 2017, recalca que el precio medio de una habitación se situó en 114 euros, el doble de lo que cuesta una habitación en Turquía, y más del doble de lo que puede pagar un cliente en Egipto (58,26 euros) y Túnez (57,85 euros). En el otro lado aparece Grecia, cuyos precios también han subido con fuerza desde 2008 y en el que el precio medio de una habitación (119,7 euros) es incluso superior al español. Los precios medios en España se han situado por encima de niveles precrisis, registrando un alza del 21,7% desde 2008.

Bajada de tarifas. Frente a aquellos colectivos que reclaman bajar precios para evitar fugas de turistas, otros consideran que las tarifas en España responden a los actuales estándares de calidad que se ofrecen. Es el caso de José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, que aboga por mantener los precios e incluso subirlos para limitar la demanda y controlar la congestión en ciertos destinos saturados. Zoreda insta a comparar las tarifas de España con las de Francia, el destino más visitado del mundo, en el que el precio medio es cuatro euros más alto (118 euros) que en España, o con los de Italia, la quinta nación en el ranking mundial, con un precio medio de 143 euros (29 euros más).

 

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