El mercado laboral español no encuentra sitio para 5,4 millones de personas

A los 3,3 millones parados, la organización internacional suma 900.000 desanimados y 1,2 millones de subempleados a los que les gustaría trabajar más horas

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Estar desempleado no es la única circunstancia que evidencia las disfunciones del mercado laboral. Hay otras situaciones, como tener un empleo de menos horas de las deseadas (denominado subempleo) o directamente, haber dejado de buscar un trabajo por puro desánimo, y dejar de pertenecer así a la población activa.

Este es el mensaje que ha lanzado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe de Perspectivas sociales y del empleo en el mundo. Tendencias 2020 presentado hoy. En estas proyecciones, este organismo internacional pone cifras a toda esta cantidad de trabajadores para los que el mercado de trabajo no encuentra un sitio en España.

Concretamente, a los 3,3 millones de desempleados la OIT suma 1,2 millones de trabajadores, la mayoría mujeres, que aunque tienen un empleo a tiempo parcial, les gustaría trabajar con jornada completa. Y, además, otros 900.00 que no buscaban activamente empleo –y por tanto no cumplen los requisitos para clasificarse como parados ni como activos– pero que aceptarían un empleo si se lo ofrecieran.

Esto suma 5,4 millones de personas que están de una forma u otra “subutilizadas” en el mercado de trabajo español (según la terminología de la OIT). Esto equivale al 23% de la fuerza laboral en 2019, cifra que es sustancialmente superior a la tasa de paro en España, que está en el entorno del 14% , y que es el indicador que se utiliza para conocer la marcha del empleo.

Esta situación se da de forma más acusada entre los jóvenes de 15 a 24 años, quienes tienen una tasa de subutilización del 48%: solo uno de cada dos jóvenes de esta edad tenía un empleo o trabaja las suficientes horas.

En cualquier caso, la infrautilización de la fuerza laboral es en España muy superior a la media de la Unión Europea, donde dicha tasa total es del 14% y la de los jóvenes, el 28%.

Y el mismo desfase ocurre de forma global en el mundo. De hecho, el informe indica que “la demanda de mano de obra mundial se extiende mucho más allá de los 188 millones de parados que había en todo el mundo en 2019”. Así, de igual forma que en España, existen otros 165 millones de empleados que trabajarían más horas y 120 personas que no son considerados parados pero que aceptarían un empleo. En total, 470 millones de trabajadores “subutilizados” en todo el mundo, según la OIT.

Por eso, el informe conocido ayer indica que “debemos preguntarnos, por ejemplo, si la tasa de desempleo es la medida más fiable del mal funcionamiento del mercado laboral”. O, por el contrario, debería medirse también si las personas en edad de trabajar pueden desarrollar o no todo su potencial en el trabajo. Para la OIT realizar correctamente esta medición “es crucial para evaluar la creciente percepción de que los mercados laborales no están distribuyendo adecuadamente los frutos de su crecimiento económico”.

En este sentido, esta organización llama la atención de la pérdida de peso de las rentas salariales en el PIB español durante los años de la crisis. Así, con su propia medición –que incluye a asalariados y autónomos, a diferencia de la contabilidad nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) que solo recoge las rentas de los trabajadores por cuenta ajena– la OIT indica que dicha participación de los ingresos laborales ha disminuido 5,4 puntos durante la crisis, pasando del 66,6% del PIB en 2009 al 61,2% en 2017.

“Esto significa que 64.500 millones de euros dejaron de estar en manos de los trabajadores”, dijo ayer El director de la Oficina de la OIT para España, Joaquín Nieto.

Junto a todo esto, el informe también alerta de otros dos desafíos de los mercados de trabajo globales y, en particular, el español: el envejecimiento de la población y el insuficiente crecimiento de la productividad. En el caso español ambas cuestiones se están deteriorando con más velocidad que la media de los países de su entorno. Por ejemplo, la edad media de su fuerza laboral ha pasado de 35 años de media en 1990 a los 43,4 de 2019, cuando este aumento en Europa ha sido de 36,9 años en 1990 a 41,4 años el pasado año.

Ante esto Nieto ha asegurado que para afrontar estos retos “el Gobierno tiene poco margen de política monetaria pero más para las políticas fiscales para estimular determinados sectores”. En concreto, se ha referido a cuatro sectores que son los que según las previsiones de la OIT generarán más puestos de trabajo en los próximos años: las actividades digitales; el empleo verde relacionado con la transición energética; la formación, sobre todo en los nuevos puestos de los sectores anteriormente citados; y el sector de los cuidados a las personas, que aumentará su importancia a medida que aumenta el envejecimiento de la población.

En opinión de Nieto, la digitalización de la economía y la transición energética "son una oportunidad para reindustrializar España" y que su economía dependa menos de sectores como el turístico o para reequilibrar los efectos de la despoblación en algunos territorios.

Hay que subir el salario mínimo

El director de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) para España, Joaquín Nieto se ha mostrado hoy a favor de un nuevo aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) en España. En su opinión otro incremento de esta renta, ahora fijada en 900 euros al mes en 14 pagas, servirá para dinamizar la demanda interna, algo que según ha explicado, será necesario para compensar el más que posible freno del sector exportador, generado por la incertidumbre que atraviesa la economía internacional.

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