La caída de capacidad del sector es un regalo envenenado para Ryanair

La perspectiva de que los accionistas se beneficien de que suban los billetes podría incomodar al CEO

Avión de Ryanair.
Avión de Ryanair.

Que suban los beneficios es extrañamente problemático para Ryanair. El viernes, elevó su pronóstico para todo el año, reflejando la reducción de la capacidad causada por el colapso de Thomas Cook y la puesta en tierra de los Boeing 737 MAX. Son factores fuera del control del jefe, Michael O’Leary, pero la perspectiva de que los accionistas se beneficien de que suban los billetes podría ser incómoda para el autoproclamado santo patrón de los viajes aéreos baratos.

Después de una guerra de precios dirigida por O’Leary en 2019, las compañías de bajo coste europeas empiezan la década con buen pie. Sin Thomas Cook, que transportaba a 20 millones de personas al año, y sin el problemático avión de Boeing, hay más pasajeros para menos asientos. Para Ryanair, eso significa que los ingresos netos probablemente se mantengan por encima de los 1.000 millones en el año hasta marzo, un 17% más de lo que había previsto.

Los beneficiarios más obvios son los accionistas, incluido O’Leary, que posee el 4%. Los títulos llegaron a subir un 10% el viernes: eso los coloca cerca del objetivo de 21 euros que darían al CEO un bonus de 100 millones si esa cota se mantiene hasta el próximo año.

Para los pasajeros será más desagradable que un sándwich a bordo pasado de precio. O’Leary afirma haber “democratizado” el transporte aéreo. En noviembre, presumió de las tarifas más bajas de Europa, cobrando una media de solo 37 euros por viaje en el ejercicio anterior, tras una bajada del 6%.

Hay que reconocer que la restricción del mercado probablemente signifique precios más altos en general. EasyJet también subió el viernes. Pero el atractivo de Ryanair depende de que vuele muy por debajo de sus rivales. La húngara Wizz Air cobra 47 euros por billete; EasyJet, 61.

A lo largo de los años, el modelo de Ryanair ha sido el de precios mínimos que le permiten meter en sus aviones al mayor número de personas posible. Así puede exprimirlos con extras como el equipaje o tener prioridad en el embarque. Si deja de ser la opción claramente más barata, sus “huéspedes”, como le gusta llamar a los pasajeros, pueden preferir otras opciones.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías