Los fondos de bajo coste marcan récord en Europa y superan el billón de dólares

En 2019 llegaron 112.000 millones de euros a estos productos

Fondos indexados Pulsar para ampliar el gráfico

Ninguna tendencia en la industria de gestión de activos tan poderosa y transformadora como el auge de los fondos de bajo coste. El dinero no para de llegar a estos vehículos cotizados, que replican la evolución de índices de Bolsa (S&P 500, Stoxx 600...) o de bonos. En Europa, los activos invertidos a través de esta fórmula superaron en 2019 el billón de dólares (unos 900.000 millones de euros), una cifra un 40% superior a la registrada un año antes.

Este crecimiento espectacular se debió a un nuevo récord en los flujos de inversiones destinadas a estos fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés). Durante el pasado ejercicio, llegaron a los ETF europeos 125.200 millones de dólares (112.000 millones de euros). Esta cantidad duplica holgadamente a los flujos recibidos en 2018, de acuerdo con los datos preliminares de la consultora británica Etfgi.

Europa se va sumando así, con paso decidido, a un tipo de vehículo de inversión creado en Estados Unidos hace más de 40 años, pero que ha vivido un crecimiento exponencial en ese mercado durante la última década.

En todo el mundo, la inversión en fondos y otros productos cotizados roza ya los siete billones de dólares (el 40% está en Estados Unidos). Los ETF tienen características propias de las acciones, ya que se pueden comprar y vender de forma instantánea y ofrecen constantemente un valor liquidativo, pero invierten en carteras de acciones y bonos. El mayor ETF del mundo, el iShares Core S&P 500 (de la gestora BlackRock) tiene un tamaño de 180.000 millones de dólares.

Incipiente presencia en España

  • Indirecta. La fiscalidad de los fondos de inversión es mejor en España que la de los ETF, porque permite traspasar el dinero sin coste fiscal. La principal entrada de los fondos cotizados en el país se ha producido de forma indirecta. Cada vez hay más fondos que invierten, como activo subyacente, en ETF de bajo coste.
  • Asesores. Firmas de asesoramiento como Indexa Capital, Finizens, Inbestme o Finanbest llevan varios años ofreciendo a clientes particulares el acceso a carteras de fondos cotizados de bajo coste. En el caso de Indexa, la firma ha entrado ya en rentabilidad y gestiona ya un patrimonio por valor de 350 millones de euros.
  • Banca. Varias entidades bancarias se han sumado a la tendencia de los fondos de bajo coste. Es el caso de ING con su propuesta Naranja +, CaixaBank con Smart Money, Bankinter con Popcoin o Andbank con MyInvestor. Las comisiones que pagan los clientes suelen ser inferiores al 1% anual.

La gran ventaja de este tipo de vehículos de inversión está en su coste. Los fondos de inversión tradicionales (también llamados, activos) tienen a equipos de gestores que se dedican a analizar países, sectores y compañías para encontrar oportunidades, lo que eleva los gastos. Las comisiones que aplican suelen ir del 1% al 2%. En cambio, los ETF, también conocidos como fondos indexados o fondos de gestión pasiva, no tienen más que replicar índices, lo que simplifica la operativa y abarata los costes. Las comisiones van del 0,05% al 0,5%, una fracción de sus rivales activos.

La gestora pionera en gestión pasiva fue la estadounidense Vanguard (hoy gestiona activos por 5,6 billones de dólares). Las otras gigantes del sector de los ETF son las también norteamericanas BlackRock (bajo su marca iShares) y State Street. En Europa, la gestora líder en este producto es la alemana DWS (con su marca Xtrackers).

“El auge de los ETF es imparable, porque es un tipo de producto muy conveniente para el inversor. Le permite tener liquidez instantánea, en lugar de tener que esperar como ocurre con los fondos de inversión convencionales”, explicaba recientemente Bryon Lake, jefe de venta internacional de fondos cotizados de JP Morgan.

Este banco, el más grande Estados Unidos, ha sido uno de los últimos en unirse a la carrera por hacerse un hueco en el mercado de ETF. Lanzó sus producto hace cuatro años, y crece sin parar. También la gestora Fidelity, muy conocida por sus éxitos en gestión activa, ha entrado en este segmento.

A medida que crece la venta de este tipo de productos, surgen más voces que alertan sobre los problemas que puede entrañar. Una de las últimas es la del inversor Michael Burry (que se hizo millonario gracias a su apuesta en contra del mercado inmobiliario de Estados Unidos, justo antes de explotar la burbuja subprime). A su juicio, algunos ETF no reflejan fielmente la evolución de los mercados en los que invierten y, llegado un momento de estrés en los mercados, podrían tener problemas de liquidez.

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