Responsable de renta fija para Credit Suisse Gestión

Gregorio Oyaga: “Se podrá conseguir algo de valor en deuda periférica”

Su estrategia se basa en deuda subordinada, pero prevé entrar en pública italiana, que ve más atractiva que la española

Gregorio Oyaga.
Gregorio Oyaga.

Tras un 2019 con muy buenos resultados en renta fija, cree que 2020 será “diferente”, pero si se desarrolla una gestión muy activa y se tiene claro qué comprar, se puede conseguir rentabilidad. Y eso pese a que Basilea III, en su opinión, ha convertido a estos mercados en más volátiles e ineficientes.

¿Qué podemos esperar de la renta fija en 2020?

Va a ser un año diferente. Hay cuestiones fundamentales que están llevando al mercado a tener bastante más volatilidad que antes y que la gestión de la renta fija haya cambiado. Ahora hay que comportarse en contra del sentimiento general. Cuando está todo el mundo vendiendo, como ocurrió en el último trimestre de 2018, es el momento claro de comprar, y ahora que está todo el mundo demandando rentabilidad, los bancos no tienen suficientes bonos que vender y los precios se han disparado, creemos que es el momento de ir reduciendo e ir generando liquidez. En nuestros principales fondos tenemos entre un 30% y un 40% de liquidez, a la espera de oportunidades.

¿Hay cierta burbuja en el precio de los bonos?

No es exactamente una burbuja. Antes comprabas un bono y te podías quedar sentado a esperar y ahora tienes que hacer una gestión mucho más activa. Y esto viene provocado por Basilea III. La normativa ha conseguido su objetivo primario, que era hacer los bancos más seguros, pero ha provocado un efecto colateral: unos mercados de renta fija más volátiles e ineficientes.

¿Y cómo afectan los bajos tipos de interés?

Lo comentado tiene un efecto positivo: al ser el mercado más ineficiente y al caer el precio de los bonos mucho más de lo que deberían, si tienes tu estrategia clara y sabes qué comprar, puedes hacerlo muchísimo más barato. Y ahora mismo, que está todo el mundo vendiendo, lo vendes más caro. En un entorno de tipos bajos esto te da la opción de aportar rentabilidad.

Entonces, ¿cuál es su estrategia?

Precisamente, tener muy clara la estrategia que quieres seguir; en nuestro caso, básicamente, la apuesta por la deuda subordinada y aplicar una gestión muy activa que te dé opción a tener rentabilidad. Como ya tienes estudiado lo que quieres comprar, no te debe temblar el pulso.

Y dentro de la deuda subordinada, ¿alguna región en especial?

Estamos principalmente centrados en Europa y dentro de la zona en deuda subordinada financiera de países periféricos. Estamos en los grandes bancos españoles, en alguno italiano y, aprovechando el ruido del Brexit, en las principales entidades británicas. En deuda corporativa, nos hemos adentrado en algún país core, por ­ejemplo, Alemania, que puntualmente ha dado alguna oportunidad de compra a precios interesantes. Dado que los tipos a corto van a estar bajos algunos años, la estrategia consiste en hacer una cartera a tres o cuatro años que te consiga sacar una media del 3%. Con tipos negativos lograr un 3% está muy bien.

No tienen nada de deuda pública en cartera, ¿no les interesa?

Va a ser en deuda periférica donde se pueda conseguir algo de valor. Desde la subida de rating a España ha crecido la tenencia de deuda española por parte de los no residentes hasta situarse actualmente en máximos del 48%, pero creemos que todas las noticias buenas están ya en precio, así que no vemos mucho más recorrido respecto a la deuda de países core. Sin embargo, a Italia le pasa al contrario: está en mínimos, con niveles del 30% de deuda en manos de no residentes, y aunque puede haber un primer momento de tensión por razones políticas, su comportamiento va a ser bueno. Además, paga bas­tante más que la española. Estamos esperando un momento de tensión para comprar deuda italiana.

Descartan la recesión, pero ¿qué riesgos les preocupan?

De momento no pensamos que vaya a haber una recesión, pero sí que estamos en la parte final del ciclo de crecimiento. No esperamos que se vaya a producir un acuerdo comercial total entre China y Estados Unidos, porque no hablamos de una guerra comercial, sino de una guerra por la hegemonía mundial de las próximas décadas, pero se irán firmando fases del acuerdo.

¿El Brexit sigue siendo una incertidumbre?

La situación con un Gobierno que puede tomar decisiones ha mejorado pero queda la parte más complicada, que es la negociación para la salida de la Unión Europea. Esa fase dará lugar a titulares, pero lo fundamental es la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

¿Les preocupan las elecciones en Estados Unidos?

Está claro que para el señor Trump las elecciones tienen ­mucho que ver en su posición ante la guerra comercial. Crear estas tensiones con Pekín le vale, por un lado, para mejorar su ­posición de negociación, y por otro, para meter presión a la Reserva Federal para futuras bajadas de tipos. Pero hay que tener en cuenta que el ciudadano medio estadounidense es inversor en Bolsa y tampoco se puede permitir forzar una ruptura con China y las consiguientes repercusiones para la economía y el mercado.

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