El Banco de Suecia rompe el molde y sube los tipos hasta el 0%

El BCE afirma que hay margen, al menos en teoría, para bajar la facilidad de depósito al -1%

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Los tipos de interés en Suecia han sido los primeros en salir a flote. Después de cinco años con ellos en terreno negativo, el Banco de Suecia decidió hoy subirlos al 0%. Un alza de solo 25 puntos básicos pero cargada de todo el simbolismo que supone regresar al terreno de la normalidad y del que aún están muy lejos en la zona euro, Suiza o Dinamarca, con su tasa de depósito instalada claramente bajo cero.

El Banco de Suecia se convierte así en el primero que abandona los tipos de interés negativos de entre los bancos centrales que han recurrido a esta insólita medida de política monetaria a consecuencia de la crisis y que ha suscitado un intenso debate sobre su conveniencia. Así, la extensión en el tiempo de los tipos negativos entraña el riesgo de provocar el efecto contrario al deseado, que su impacto negativo en los márgenes de los bancos termine por desincentivar del todo la concesión de crédito, una cuestión que el BCE vigila de cerca y sobre la que advierte con insistencia y desesperación la banca europea.

El gobernador del Banco de Suecia, Stefan Ingves, no descartó hoy regresar de nuevo en algún momento a los tipos negativos si la situación económica lo requiere, aunque avanzó que los tipos se mantendrán en el cero “durante los próximos años”. Además, la institución va a mantener sus compras de deuda soberana hasta diciembre de 2020, por lo que se mantendrá una política monetaria expansiva. El banco central Sueco ha decidido por tanto prescindir de la medida que más impacto negativo tiene en los ahorradores y que más efectos perversos puede generar en la financiación, los tipos negativos.

Al igual que el BCE, el Banco de Suecia se marca el objetivo de una inflación próxima al 2%, meta de la que está mucho más cerca. Sus previsiones apuntan a que los precios crecerán en Suecia el 1,8% este año y el siguiente y alcanzarán el 2,1% en 2022. El BCE en cambio, pronostica que la inflación apenas alcanzará el 1,7% en el cuarto trimestre de 2022. La institución que preside Christine Lagarde tiene por delante un camino hacia la normalización de su política monetaria mucho más largo que el de Suecia, cuya economía crecerá al 1,7% en 2021 y al 1,9% en 2022.

El BCE asegura tener muy presente los efectos colaterales de los tipos negativos, en especial en el sector bancario, si bien el último recorte es relativamente reciente. La institución decidió rebajar del -0,4% al -0,5% la tasa de depósito el pasado septiembre, dentro del paquete de estímulos con que Mario Draghi finalizó su mandato en la presidencia. Un estudio interno de la institución publicado hoy apunta incluso a que el tipo de depósito podría llegar a ser aún más bajo en la zona euro sin llegar a dañar en exceso a los bancos. Es decir, sin terminar causando la contracción del crédito. Al menos en un ejercicio teórico.

El estudio, firmado entre otros por Massimo Rostagno –director general de política monetaria del BCE– apunta a que en el caso de que la tasa de depósito hubiera bajado hasta un máximo del -1% a principios de 2019, manteniéndose ahí por el plazo de tres años, la capacidad de los bancos para conceder crédito no se vería afectada en gran medida y recuerdan que, con tipos más negativos, se incentiva la toma de riesgos y la concesión de financiación.

Los propios autores del estudio advierten sin embargo de que esta simulación es teórica, puesto que parte de un entorno macroeconómico sin cambios y apunta a que la decisión de rebajar aún más la facilidad de depósito implicaría un entorno de deterioro económico en el que la concesión de crédito se contraería en todo caso.

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