Los gestores se blindan ante los tipos negativos invirtiendo en pagarés

El importe de bonos con tasas inferiores a cero ronda los 12 billones

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La aversión al riesgo unido a las políticas monetarias de los bancos centrales han provocado la caída en picado de las rentabilidades de la deuda. A lo largo de 2019 este movimiento ha granjeado jugosos retornos, pero también plantea numerosos problemas a los inversores más conservadores.

La gestión en la renta fija se ha visto ensombrecida con la expansión de las rentabilidades negativas. Lo que en un principio se limitaba a plazos cortos y a deuda pública de países core como Alemania o Suiza, en la actualidad se ha extendido a los bonos de las empresas y a vencimientos que en el caso de la deuda de gobiernos llegan a superar los 15 años. El volumen global de bonos con rentabilidades negativas asciende a 11,6 billones de euros.

Son los fondos monetarios y los que invierten en deuda pública a corto plazo los más perjudicados pues ven cómo su universo de actuación se reduce considerablemente. Aunque las caídas de las rentabilidades se traducen en aumentos del precio y por tanto en ganancias, la tasa negativa que tienen que pagar por dejar el dinero en títulos con rentabilidades negativas acaba reduciendo y en muchos casos anulando los retornos.

Para evitar que esto suceda, Javier Ferrer, director de tipos de interés de Ahorro Corporación, señala que la estrategia que siguen los fondos de deuda a corto plazo se centra en invertir en activos con rentabilidades positivas o lo más lejanos a los tipos que imperan en el mercado de letras que en el caso de España rondan en el -0,5% a tres y seis meses. “Si solo se invierte en deuda pública, está complicado lograr rentabilidades positivas”, explica. Ante estas dificultades, el experto señala que en el caso de los monetarios la estrategia se centra en pagarés.

Una estrategia que también defienden desde Mutuactivos. El brazo inversor de Mutua Madrileña reconoce que la incertidumbre actual de mercado les ha llevado a incrementar su liquidez a máximos de ocho años así como apostar por pagarés y bonos con vencimientos inferiores a un año. Por ejemplo, el pagaré emitido por Inmobiliaria del Sur (Insur) en julio de 2019 y con vencimiento en julio de 2020 ofrece un interés del 1,69%.

Para los que tengan mayor tolerancia al riesgo Ferrer ve atractivos los bonos de empresas sin rating que emiten en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), creado por BME en 2013, y cuyas rentabilidades superan ampliamente el 1%. Si lo que se quiere es operar en deuda pública el experto de Ahorro Corporación aconseja activos con grado de inversión en otras divisas, fundamentalmente el dólar, realizando una cobertura con futuros de divisas –su coste es ligeramente inferior a la cobertura de riesgo de divisas total– y que todavía permite obtener rentabilidades positivas.

Cristina Gavín, responsable de renta fija de Ibercaja Gestión, logra arañar en lo que va de año unas rentabilidades del 3,5%. Su estrategia pasa por diversificar sus inversiones centrándose en la deuda de Italia. En los momentos de mayor inestabilidad de los últimos meses, los bonos a dos años del país transalpino han llegado a cotizar en el 1,4% frente al -0,23% actual. La experta considera que el castigo sufrido por Italia ha sido excesivo y más si se tiene en cuenta el escudo protector del BCE. La gestora cree que el recorrido que ofrece la deuda italiana en la actualidad es reducido. En todo caso, el foco de atención se traslada ahora a Grecia, que en 2018 puso fin a ocho años de rescate. El país heleno no escapa de los tipos negativos y a principios de octubre colocó deuda a tres meses al -0,02%.

Desde Trea AM, Ascensión Gómez, afirma que lo importante es ver la rentabilidad media de la cartera que ofrece el fondo. Si esta es negativa el retorno inevitablemente será negativo. Es decir, el inversor está condenado a perder dinero, pues a ello hay que sumarle las comisiones de gestión.

Tasas negativas en bonos públicos a seis años

El importe de deuda en negativo en España alcanza los 761.682 millones. El 67,4% (513.455 millones) se corresponde con bonos gubernamentales. A día de hoy las rentabilidades negativas de la deuda española se extienden hasta los títulos con vencimiento en 2025 que cotizan en el -0,07%. En agosto, cuando el bono a diez años bajó al 0,03%, los tipos por debajo de cero se extendían a la deuda a nueve años.

En otro países como Alemania los rendimientos negativos van más allá y ayer hasta la deuda con vencimiento en 2039 cotizaba con tasas por debajo del 0%, en concreto en el -0,07% frente al -0,37% de los títulos a 10 años.

En lo que a deuda corporativa respecta, en el importe de deuda en negativo alcanza los 248.227 millones, frente a los 315.550 registrados hace dos meses.

En Trea AM resaltan la importancia de llevar a cabo una gestión activa, para no solo lograr rentabilidades, sino al menos preservar el capital.

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