Siete multas de tráfico que pueden arruinarle la Navidad

Las infracciones por alcohol, drogas y exceso de velocidad, entre las más frecuentes

Helicóptero DGT
Un helicóptero de la DGT durante su labor de captura de infracciones de tráfico con una cámara.

No es difícil deducir que en Navidades existe mayor riesgo de ser multado por conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas. La DGT (Dirección General de Tráfico) extrema los controles en estas fechas, al igual que muchos ayuntamientos, ya que se genera un buen número de desplazamientos, de largo y corto recorrido, además de las múltiples celebraciones y comidas de empresa.

Solo en el puente de diciembre, la DGT realizó 25.000 controles diarios para vigilar este factor de riesgo, causante de casi un tercio de los accidentes mortales en España. Y es que hasta finales de noviembre ya habían fallecido en la carretera 1.005 personas, una tasa aún lejos de los objetivos de la DGT.

La memoria del Instituto Nacional de Toxicología de 2018 recoge que el 66% de las pruebas hechas a conductores fallecidos en accidentes presentaba un porcentaje de alcohol superior a tres veces la máxima permitida, y un 19% dio positivo en drogas.

1 Conducir bajos los efectos de alcohol o drogas es una de las infracciones que acarrea sanciones más elevadas. Conlleva la mayor pérdida de puntos, además de que puede llevarle a la cárcel. Según la Fiscalía de Seguridad Vial, el pasado año se emitieron 56.173 sentencias por este delito de un total de 89.000.

Así y todo, es una de las más frecuentes, de las más temidas y de las más difíciles de ganar en un recurso, advierte Isabel Prieto, responsable de gestión de sanciones de tráfico del despacho Legálitas, ya que “se comprueban con medios técnicos homologados y el resultado no puede ser puesto en duda, salvo que el interesado pida una prueba de contraste en un análisis de sangre, cuyo coste deberá asumir él”.

Llevar un inhibidor de radares se castiga con una sanción de 6.000 euros

Conducir con una tasa de alcohol entre 0,25 mg/l y 0,50 mg/l supone una multa de 500 euros y la pérdida de 4 puntos. Hasta 0,60 mg/l la sanción asciende a 1.000 euros y 6 puntos menos. Superar esta tasa es un delito castigado con posible pena de prisión entre 3 y 6 meses; de 6 a 12 meses de multas económicas o trabajos comunitarios, y se perderá el carné entre uno y cuatro años.

Dar positivo en drogas implica una multa de 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos.

2 Negarse a la prueba no evita la sanción de 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos. En 2018, casi 2.800 conductores fueron sentenciados por negarse a realizar estos análisis, recoge la fiscalía.

3 Las multas por exceso de velocidad oscilan entre los 100 euros (sin pérdida de puntos) y los 600 euros (y la pérdida de 6 puntos) y pueden conllevar pena de cárcel de 3 a 6 meses. La más grave es cuando se circula a partir de los 101 km/h en zonas limitadas a 50 km/h; a 171 km/h en tramos donde la velocidad está demarcada a 100, o más de 191 km/h en zonas de 120 km/h. Además de los controles a pie de carretera, la DGT cuenta también con dispositivos, los radares que ayudan a detectar a los infractores.

Para David López, responsable de marketing de Todoradares, en España hay unos 1.450 fijos, 400 de semáforo, unos 150 de tramo y unos 400 radares móviles, junto a los recientemente incorporados drones –que no llevan radar por el peso– y los helicópteros –donde la mayoría tampoco los lleva, solo cámara–.

Los últimos introducidos son los Velolaser (unos 60), que “no están dando buen resultado porque son más delicados de operar y configurar que los de microondas”, destaca López.

El 50% de los aparatos que controlan la velocidad en las carreteras están vacíos, es decir, sirven para disuadir

El 50% del total de radares en España están vacíos (desprovistos de tecnología, sirven para disuadir). Su eficacia para reducir las infracciones y los accidentes depende de su situación. Y para que lo sean, a juicio de López, “tienen que estar en puntos peligrosos y visibles, justo donde el conductor debe reducir la velocidad pasando por la zona peligrosa, no en largas rectas de autovías o camuflados. Muy pocos radares cumplen el cometido de reducir accidentes”.

Al igual que las de alcoholemia, las multas por velocidad son también difíciles de ganar en los tribunales porque, cuenta Prieto, “la infracción es captada por imágenes y mediciones hechas por aparatos sofisticados, muy difíciles de poner en duda”.

4 Llevar inhibidores de radares o dispositivos que puedan interferir en su funcionamiento supone una multa muy elevada, 6.000 euros y la pérdida de 6 puntos.

5 Las sanciones por usar el móvil y auriculares al volante son cada vez más frecuentes. Esta infracción es responsable de un tercio de los accidentes mortales y se ha convertido en un dolor de cabeza para la DGT. Susana Sagra, abogada de Pyramid Consulting, expertos en sanciones de tráfico, sostiene que “no somos conscientes del riesgo de accidente y el castigo que lleva aparejado este comportamiento, donde el uso del WhatsApp es mayoritariamente el más habitual”.

Se trata de una infracción grave que conlleva la pérdida de 3 puntos y una multa de 200 euros. Precisamente, las distracciones por el móvil son responsables de la mayor parte de los accidentes. “Ahí es donde se deberían centrar los controles”, considera López, y “no en colocar un radar en una autopista de peaje”.

6 Estacionar en zona prohibida se ha convertido hoy en la principal causa de multas en las ciudades, máxime en esta época de compras y celebraciones. Pero “es más rentable y más cívico meter el vehículo en un parking que dejarlo en cualquier lugar prohibido (paso de peatones, aceras, zonas de descarga, entre otros)”, aconsejan en Dvuelta, debido a que la sanción puede llegar a los 200 euros y, de hecho, puede acarrear los gastos de la grúa.

Este tipo de infracciones han crecido más en los últimos años por las restricciones al tráfico que se han implantando en las grandes ciudades, como el Madrid Central de la capital española. Y “en estas fechas somos más proclives a acceder a las zonas restringidas, pero entrar sin autorización conlleva una sanción de 90 euros”, recuerda Sagra.

No identificar al conductor cuando se comete una infracción le puede dejar tiritando. No realizar este trámite duplica la multa originaria, si es una sanción leve, o la triplica si es grave o muy grave, lo que puede alcanzar los 1.800 euros.

7 Por último, circular sin tener el seguro obligatorio del automóvil o no tenerlo al corriente de pago es de las infracciones más altas, 1.500 euros. Cualquier radar o cámara de vigilancia puede captarlo reconociendo la matrícula.

¿Recurrir o no?

Radar DGT
Cámara de la DGT.

Recursos. Todas las multas son recurribles, señala Susana Sagra, abogada de Pyramid Consulting. Una de las bazas con las que juegan las empresas expertas en recursos de multas es que “en la mayoría de los casos la Administración no puede aportar todas las pruebas oportunas (imágenes, agente denunciante, etc.), lo que permite la anulación de la sanción”. Además, tiene serios problemas para notificarla en los plazos fijados, apuntan en Dvuelta.

Puntos del carné. Según Isabel Prieto, responsable de sanciones de Legálitas, las multas más temidas son las que conllevan retirada de puntos por miedo a perder el carné (6 meses o 3 meses, si es profesional) y la obligación de hacer un examen para recuperarlo.

“En 2001, el 5% de los españoles conducía borracho; ahora, el 1,8%”

Ramón Ledesma (Pons)
Ramón Ledesma, asesor de Pons Seguridad Vial.

Experto en fiscalización, normativa y política sancionadora en materia de tráfico y seguridad vial, Ramón Ledesma, asesor de Pons Seguridad Vial, es un abogado con más de 15 años de experiencia que hace hoy consultoría para la implementación de políticas públicas en seguridad vial y movilidad para Administraciones públicas, nacionales e internacionales. 

¿Invierte España lo suficiente en seguridad vial respecto a Europa?

Como toda política pública, la inversión debe medirse por su eficiencia. En el caso de España, puede decirse que sus resultados (el quinto país con mejores rendimientos, por delante de Alemania) avalan que la inversión es muy eficiente. Con menores sanciones en velocidad y menos radares tenemos mejores resultados. Los españoles estamos entre los conductores que mejor se comportan a escala mundial.

¿Es cierto que las multas ayudan a reducir los accidentes?

Es lógico el rechazo del ciudadano. Pero la política sancionadora eficiente ha sido el gran salto. En 2001, el 6% de los conductores excedía los 150 km/h en autopistas, el 5% circulaba borracho y apenas el 50% usaba el cinturón en los asientos traseros. Hoy, con el permiso por puntos, radares, controles de alcoholemia, etc., apenas el 0,6% excede los 150 km/h, solo el 1,8% de los conductores circula borracho y el 90% utiliza los cinturones.

¿Tendría que haber más radares y controles de alcohol y drogas?

Radares, los justos pero eficientes, son imprescindibles, aunque no deben ahogar al ciudadano. La DGT debería publicar en las redes el número de multas que han generado los 10 dispositivos más sancionadores para que el conductor se comporte, no que sea sancionado. Los radares de tramo son los más eficientes. En cuanto a los controles de alcoholemia, habría que incrementarlos: uno cada dos conductores al año. Para ello, el número de agentes debería crecer un 20%.

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