Reino Unido, abocado a un nuevo laberinto

Boris Johnson llega a las elecciones del jueves como favorito frente a Jeremy Corbyn con promesas de rebaja de impuestos y negando una privatización de la sanidad

El primer ministro, Boris Johnson, durante un mitin de campaña.
El primer ministro, Boris Johnson, durante un mitin de campaña.

El primer ministro británico, Boris Johnson, somete a referéndum su corta gestión. El Brexit acapara todas las miradas para las elecciones generales del próximo jueves 12 de diciembre en Reino Unido y, con ello, quedan eclipsados los programas electorales de los partidos en unos comicios que pueden, finalmente, encaminar la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) después de tres años y medio del referéndum.

"Johnson consiguió lo que pretendía, que es polarizar las elecciones", asegura Enrique Feás, investigador del Real Instituto Elcano. El Partido Conservador del premier y el Partido Laborista de Jeremy Corbyn suben en los sondeos pero las encuestas, a menos de una semana de los comicios, sitúan al candidato del Gobierno con una intención de voto de alrededor del 42%, frente al 33% de Corbyn.

El líder laborista, incómodo con que el Brexit sea el tema central de la campaña, intenta desviar el foco con un tono épico y la apelación a cambiarlo todo. "Estas son las elecciones para lograr un cambio real" es la frase de campaña de Corbyn, que no ha tenido reparos en definir su plan de Gobierno como el "más ambicioso y radical en décadas".

"Corbyn mantuvo una postura ambigua respecto al Brexit", apunta Gema Sánchez Medero, doctora y profesora de ciencia política en la Universidad Complutense de Madrid. “El Partido Laborista tiene un núcleo de votantes que son trabajadores de zonas industriales que están conformes con la salida de la UE”, remarca Sánchez Medero, lo que dificulta la construcción de un mensaje homogéneo.

La revolución a la británica que propone el laborismo aumentará el gasto en 97.000 millones de euros para incrementar la financiación de la sanidad, la educación y las ayudas sociales a través de una subida de impuestos por la misma cantidad de dinero. El alza de los tributos alcanzará a grandes compañías que realicen actividades contaminantes al medio ambiente, como las grandes petroleras, a las rentas superiores a las 80.000 libras (92.500 euros) al año, y tendrá una decidida lucha contra el fraude fiscal, según establece el programa. Corbyn también prevé nacionalizaciones totales o parciales de grandes corporaciones, como British Telecom, el gigante de las telecomunicaciones de Reino Unido, para que todos los ciudadanos tengan acceso de manera gratuita a banda ancha.

Las dos principales formaciones proponen una subida del gasto

El Partido Conservador, por su parte, también remarca que castigará la evasión fiscal y recompensará a los emprendedores a través de incentivos para crear negocios. Establece además rebajas de impuestos para las clases medias, que beneficiarán a 30 millones de ciudadanos, según su plan, que implicará una media de nuevos ingresos por la bajada de tributos de 591 euros al año.

La campaña ha tenido momentos de show. El viernes ambos candidatos se enfrentaban en el último debate. Días atrás, al estilo de las campañas estadounidenses, el candidato laborista compareció ante la prensa para asegurar que había tenido acceso a documentos clasificados que afirmaban que el Gobierno británico y EE UU se encuentra en negociaciones para una posible privatización del sistema de sanidad pública (NHS, por sus siglas en inglés) en el marco de un futuro acuerdo comercial. Corbyn logró colar en la agenda pública este tema y, consiguió que, después del Brexit, sea el tema de mayor trascendencia en la campaña.

Johnson niega a diario una posible privatización de la sanidad. El programa del Partido Conservador define como “prioridad” el sistema de sanidad pública y subraya que “el NHS representa lo mejor de este país”. La formación del primer ministro propone construir 40 nuevos hospitales públicos, incorporar 6.000 médicos, 50.000 enfermeros e invertir en el tratamiento de algunas enfermedades, como el cáncer. “Estamos orgullosos de haber obtenido una financiación adicional de 34.000 millones de libras (40.250 millones de euros) del Parlamento para el NHS este año”, subraya el programa del premier.

Sin embargo, y a pesar de que los conservadores resaltan que desde que se implementó el NHS hace 71 años “en cuatro décadas el Partido Conservador ha sido el garante y guardián” del sistema, las dudas han vuelto en estos últimos días porque los principales medios de comunicación han rescatado un artículo que Johnson escribió en 1995 en la revista The Spectator en el que proponía una privatización parcial del sistema de sanidad.

En todo caso, una de las coincidencias entre ambas formaciones es la subida del déficit. David del Val, analista de Analistas Financieros Internacionales, sostiene que el plan de Gobierno de los tories conllevará un aumento del déficit hasta el 2,5% en la legislatura, mientras que el plan de Corbyn subirá el déficit hasta poco más del 4%. Pero sea cual sea el resultado electoral y más allá de los programas, el daño económico del Brexit ya está hecho.

Los liberales y Farage se desinflan

Sí a la UE. Los liberales demócratas, la formación más europeísta de Reino Unido, no se ha podido ubicar como una opción real frente a los conservadores y laboristas. El partido que lidera Jo Swinson propone permanecer en la UE y destinar unos 59.000 millones de euros que asegura permanecerán en un Reino Unido dentro de la UE a proyectos sociales. El partido prevé un impulso económico del 2% hasta 2024 si el país continúa en el club europeo.

No a la UE. El Brexit Party, que lidera el euroescéptico Nigel Farage, se ha desplomado en las encuestas. Esta formación, que triunfó en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, quiere abandonar la UE y no prorrogar, en ningún caso, el período transitorio.

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