El comercio internacional, en riesgo de estancamiento

La economía global se encuentra en un momento de gran incertidumbre. Un momento en el que los países, inmersos en un entramado de tensiones geopolíticas, se enfrentan en grandes disputas que mantienen en vilo los intercambios comerciales. Disputas varias y muy conocidas por los lectores, entre ellas una interminable guerra arancelaria que no solo sigue dando que hablar, sino que ha provocado uno de los mayores lastres con los que ha cargado en los últimos años el comercio global. Un comercio que, pese a ello, ha ido incrementando su crecimiento, siempre con una tendencia positiva y de carácter exponencial, ininterrumpidamente y de forma interanual.

El comercio internacional representa uno de los principales agregados de la economía global. De acuerdo con los datos del descompuesto del PIB mundial, el comercio representa cerca del 57% de la riqueza global. Es decir, más del 50% del PIB mundial se encuentra supeditado a las transacciones internacionales, lo que nos debe llevar a pensar el gran peso que tiene el mismo a la hora de impulsar el crecimiento económico. Un crecimiento que, en una situación como la actual, se ve amenazado por factores como la guerra comercial.

De acuerdo con las estimaciones y las previsiones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la desaceleración económica que está experimentando la economía, sumada a un entorno de elevadas tensiones, así como el deteriorado balance de riesgos a nivel global, ha llevado al organismo supervisor a un dibujar escenario más pesimista del esperado. Un escenario que se acentúa cuando visualizamos los datos, al menos en contraste con años anteriores y con las previsiones de principio de año, las cuales reflejaban un muy distante 2,6% de crecimiento anual del volumen de mercancías, mientras ante la desestabilización del propio comercio y los mercados, se espera que ahora sea del 1,2%.

La imposición de aranceles, así como las tensiones que se han generado por las continuas disputas comerciales han llevado a que un crecimiento del que inicialmente se esperaba que avanzara a ritmos superiores al 4% lo haya hecho solo ligeramente por encima del 1%. La guerra arancelaria se ha convertido así en un grave error geopolítico, pues en un momento en el que el ciclo expansivo se agota y registra evoluciones a la baja, las transacciones comerciales pueden ser un gran impulso para una economía cada vez más debilitada. La economía precisa de una dinamización y unos impulsos que, de acuerdo con los datos, podrían venir a partir de una normalización de los mercados, que en estos momentos se hallan repletos de incertidumbres y de promesas incumplidas.

Francisco Coll Morales es Director adjunto de HAC L&M School of New York