PSOE y Podemos revisarán los fondos autonómicos para captar el apoyo regionalista

Sánchez e Iglesias ya plantearon elevar un 67% la inversión en Cataluña aunque contentar a BNG, PNV, PRC y CC podría exigir un reparto de recursos diferente para sus regiones

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PSOE y Unidas Podemos no solo buscan estos días apoyos parlamentarios suficientes como para formar el Gobierno de coalición que han pactado sino que aspiran a que esos mismos votos soporten luego unas cuentas de 2020 que den gasolina al nuevo Ejecutivo para afrontar la legislatura. Dada la importancia capital que tendrán los diputados regionalistas, y previsiblemente los secesionistas, en ambas votaciones, la financiación autonómica será un factor clave en las negociaciones.

Al igual que la estrategia socioeconómica y fiscal de PSOE y Podemos se basa en retomar su fallido plan presupuestario de 2019, también supone el punto de partida con el que encarar el diálogo regional. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias encabezan formaciones que suman 155 diputados, que aspiran ver apoyados por los tres de Más País. A partir de ahí, será clave el apoyo de los seis del PNV (ayer perdió uno en favor del PP en el recuento de votos); el de BNG; el del Partido Regionalista Cántabro; el del ¡Teruel Existe!; y los dos de Coalición Canaria –previsiblemente los más complicados de lograr del bloque– para sumar 169 votos a favor, lo que haría necesaria la abstención de los 13 de ERC, o la de los cinco de Bildu y los 10 de Cs, por ejemplo, para lograr más síes que noes en la segunda votación.

Aunque ERC estaba dispuesto a abstenerse en julio, el fallo condenatorio del procés y su retroceso el 10N en favor de JxCAT y la CUP podrían complicarlo ahora. Para lograr su aval, la coalición ofrece “diálogo”, con límites constitucionales que chocan con las peticiones soberanistas de ERC, pero añaden algo más: nuevos fondos para Cataluña. Las cuentas de 2019 impulsadas por PSOE y Podemos incluyeron un incremento del 67% en la inversión en la región y, más importante, se acercaban al 19% del total que correspondería a la región por su aportación al PIB nacional, que es lo que fija el Estatut. Está por ver si a ERC le basta, pues en febrero ya voto contar esas cuentas.

Más allá, PSOE y Podemos podrían tener que revisar otras partidas para contentar a BNG, PNV, PRC y CC, pues el reparto que consensuaron restaba un 19,4% de inversión a Galicia; un 10,6% al País Vasco; un 9,4% a Cantabria, y solo elevaba un 0,2% los fondos de Canarias. Las de Aragón subían un 6% lo que puede sonar bien en Teruel.

Más allá de la actualización de recursos para 2020 que pueda acabar arrojando esa negociación, el Gobierno de coalición se ha marcado el objetivo de impulsar durante la legislatura una reforma del sistema de financiación autonómica –caducada desde 2009– para “asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia”. Sin más detalle, de momento, los socialistas vienen haciendo hincapié en fijar límites mínimos a los impuestos autonómicos para evitar el dumping fiscal que hacen, dicen, las regiones del PP.

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