Jorge Capapey: “Negociamos con Sanidad la inclusión de un fármaco para la amiloidosis”

La estadounidense Alnylam, que se centra en enfermedades raras, estudia otro medicamento para la porfiria hepática aguda, en evaluación por el regulador

Jorge Capapey, Alnylam España
Jorge Capapey, director general de Alnylam España.

Es desde octubre el nuevo director general de Alnylam España, la biofarmacéutica estadounidense con sede en Cambridge enfocada en enfermedades raras, que aterrizó en el país en 2017. Esta joven empresa en crecimiento, creada en 2002, con más de 1.500 empleados (15 en España) y una facturación global de 46,1 millones de dólares en el tercer trimestre, resalta por la investigación y el desarrollo de medicamentos innovadores a partir del RNA de interferencia (RNAi), un mecanismo natural del organismo que inhibe determinados genes que causan enfermedades debido a su mutación.

Jorge Capapey (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1974), licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, habla sobre el lanzamiento del primer fármaco, Onpattro (patisirán), para la amiloidosis, aprobado en EE UU y Europa, en negociación para su inclusión en la sanidad española, así como de los próximos lanzamientos. La compañía, nombrada por la revista Science como la empleadora líder en el sector biofarmacéutico, que lleva el nombre de un collar de perlas en árabe, lo más parecido a la doble cadena de RNA, y que se asemeja también a la estrella más brillante del cinturón de Orión, atiende ya a 600 pacientes en EE UU, Canadá, Europa y Japón. 

¿Cómo surge la compañía?

El RNA de interferencia, un mecanismo natural en las células para inhibir la expresión de un gen, se descubrió en el año 2000. Es una doble cadena de RNA que silencia genes específicos y que hace que no se traduzcan en una proteína defectuosa. Y fue tan importante que los doctores [Craig C.] Mello y [Andrew Z.] Fire recibieron en 2006 el Premio Nobel. Pero ya en 2002 se había fundado esta compañía en EE UU, con el objetivo de ver cómo se podía traducir este descubrimiento en innovación y tratamiento para los pacientes, y es en 2017, tras 17 años de investigación, cuando tenemos resultados positivos de la primera de las terapias, patisirán, cuyo nombre comercial es Onpattro, para la amiloidosis hereditaria, desarrollada con esta plataforma tecnológica del RNA.

¿Qué hace este medicamento?

La amiloidosis se produce por la mutación de un gen que genera una proteína defectuosa, la transtiretina, que se deposita en múltiples tejidos y causa daños neurológicos, cardiacos... Patisirán lo que hace es inhibir la transtiretina, con lo cual bajan los niveles de esta proteína en plasma y no se llenan los depósitos ni se producen daños.

¿Esta terapia está disponible en España?

Estamos en negociación con el ministerio [de Sanidad] para llegar a un acuerdo sobre el precio y el reembolso del producto en el Sistema Nacional de Salud.

¿A qué precio?

Se determinará en la negociación. Es una enfermedad huérfana, muy pocos pacientes se pueden beneficiar del tratamiento y los precios unitarios reflejan esta realidad.

Islas Baleares o Huelva son las zonas con mayor número de enfermos de amiloidosis 

¿De cuántos enfermos hablamos?

Es difícil precisarlo porque los datos no son muy buenos, pero estaríamos hablando de no más de centenares de pacientes. La distribución de la amiloidosis tampoco es homogénea. Hay algunas zonas, como Islas Baleares o Huelva, donde hay un mayor número y otras con muy poquitos, que hasta ahora no tenían ningún tratamiento porque tampoco se había investigado mucho.

¿Por qué prevalece en Baleares y Huelva?

Es una enfermedad hereditaria y familiar, se pasa de padre y madre a hijos. Hay ciertas familias que presentan esta dolencia y ciertas áreas geográficas donde es más común.

¿En qué otras áreas trabaja?

Tenemos un segundo fármaco, givosirán, para la porfiria hepática aguda, desarrollado con esta misma tecnología, en evaluación por las agencias [reguladoras] estadounidense y europea, FDA y EMA, y que prevemos lanzar en 2020. Y un tercero en investigación, lumasirán, para la hiperoxaluria primaria, una enfermedad pediátrica, del que esperamos tener resultados a finales de este año.

Trabajamos con The Medicines Company en hipercolesterolemia, con Sanofi en hemofilia y con Regeneron en patologías asociadas al complemento

También investiga otro fármaco, inclisirán, para la hipercolesterolemia, una enfermedad más común.

Como podemos incidir en la proteína que queramos de forma muy selectiva, el RNA de interferencia tiene muchas aplicaciones médicas, como la hipercolesterolemia, donde nos hemos asociado con The Medicines Company para probar inclisirán, en vías de pasar a la fase regulatoria para su aprobación. Es una revolución de la cual ahora solo estamos viendo la punta del iceberg. Y no es el único, empezamos estudios con Regeneron para tratar con cemdisirán patologías graves asociadas al sistema del complemento, como la hemoglobinuria paroxística nocturna (destrucción de glóbulos rojos) y la nefropatía por inmunoglobulina A (insuficiencia renal), y con Sanofi para la hemofilia.

¿En qué otras patologías se puede aplicar el RNAi de forma masiva?

Estamos investigando otras vías de administración para poder llegar al sistema nervioso central u ocular... En la amiloidosis y la porfiria se hace vía endovenosa o subcutánea porque la síntesis de proteína tiene lugar en el hígado. Estamos mirando para tratar enfermedades oftalmológicas, neurológicas, de la sangre e infecciosas como la hepatitis B.

¿A qué se debe la apuesta por España?

España siempre ha sido un país importante para la compañía tanto en ensayos clínicos, donde ya tenía presencia, como en centros expertos internacionales, no solo en amiloidosis, también en porfiria. Era natural que, cuando llegáramos a la fase de comercialización, abriéramos oficina.

La doble cadena de RNA tiene múltiples aplicaciones, se estudia en neurología, oftalmología y hepatitis B

¿Con qué centros tiene alianzas?

Aparte de traer los fármacos y hacerlos accesibles para los pacientes, tenemos una gran actividad investigadora, con más de 10 programas clínicos en marcha en el mundo, la mayoría para enfermedades huérfanas y ultrahuérfanas. Por ejemplo, en la porfiria hepática aguda colaboramos en investigación y educación médica con el Hospital Clínico de Barcelona y el 12 de Octubre de Madrid. Uno de los retos importantes es que no todos los médicos conocen estas dolencias genéticas y, a veces, pasan desapercibidas o se tarda mucho tiempo en el diagnóstico. Entre enero-septiembre de este año invertimos 454 millones de dólares en I+D, sobre un total de gastos de 789 millones, un monto muy superior a las medias del sector.

¿Y con la sanidad privada?

No, las enfermedades a las que nos dirigimos son patologías muy graves que necesitan una gran especialización y los centros de referencia son normalmente del Sistema Nacional de Salud.

¿Contempla el aterrizaje en otros países?

En Europa tenemos oficina en todos los países grandes: Reino Unido, Alemania, Francia, Italia..., y a través de una oficina central en Suiza operamos en muchos pequeños. Lanzamos hace poco Onpattro en Japón, ya está en Reino Unido, Alemania y Bélgica, y el foco ahora mismo es lograr el precio y el reembolso de este producto en Francia, Italia, España y en otros países medianos.

Jorge Capapey: “Negociamos con Sanidad la inclusión de un fármaco para la amiloidosis”

¿Qué diferencias hay entre el mercado estadounidense y el europeo? 

 Desde el punto de vista de la ciencia, del desarrollo de los fármacos y de la necesidad médica son mercados similares. La compañía siempre busca áreas terapéuticas que no tienen tratamiento y que tienen necesidades médicas graves sin solución. Y eso es válido tanto para un paciente en Texas como para otro en Castilla-La Mancha. Pero el mercado en sí es diferente porque el de EE UU es más de aseguradoras y en Europa, de sistema públicos de salud por lo que tanto la manera de hacer llegar los tratamiento a los pacientes como los actores involucrados son diferentes. Las innovaciones suelen llegar un poco antes a EE UU, que es más dinámico al incorporar las innovaciones, y tarda un poco más en Europa porque hay una serie de procesos de precio y reembolso nacionales en cada uno de los países que llevan un cierto tiempo.

¿Cuáles son los retos por delante?

La ambición de la compañía es lanzar muchos productos altamente innovadores en los próximos años. Por tanto,  tiene que tener una flexibilidad importante para poder encajar este ritmo de lanzamientos. Además, son productos innovadores que hay que explicar muy bien porque los médicos del área terapéutica a la que nos dirigimos desconocen cuál es la base biológica y, como no nos enfocamos a un área concreta, sino a todas aquellas enfermedades que se pueden beneficiar del RNA de interferencia, finalmente nos dirigimos a un número muy amplio dentro de la comunidad médica; vamos a trabajar con neurólogos, cardiólogos, nefrólogos, patólogos...

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